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Definición de XML

Desde las primeras computadoras, estas máquinas han trabajado con datos estructurados, aunque ahora empiezan a poder hacerlo con datos no estructurados gracias a la inteligencia artificial.

Para estructurar datos, se necesita algún tipo de lenguaje descriptivo que permite definir la estructura e indicar a qué campos pertenece cada dato. Este lenguaje permite a las aplicaciones informáticas reconocer y presentar adecuadamente los datos, y puede delimitar el formato de los ficheros en los cuáles se guardan.

XML es uno de estos lenguajes que permiten definir datos, aunque llega más lejos que sólo esto.

El XML (siglas correspondientes a Extensible Markup Language) es un lenguaje de marcas que nos permite definir una estructura de datos, así como también de un documento para hacerlo legible tanto a una computadora como a un ser humano.

Adelantándome un poco, os pongo un ejemplo de su uso: el lenguaje HTML con el que se construyen las páginas web puede ser definido como un subconjunto de XML.

Aunque hablamos de lenguaje, en puridad el XML es un metalenguaje, pues su sintaxis está definida, pero no las palabras concretas con las que se materializa, de forma que cada uno puede definir un subconjunto del XML para una tarea concreta. Es de esta forma como puede definirse el HTML como un subconjunto del XML.

Su uso se extiende a aplicaciones como los procesadores de texto, las bases de datos o las hojas de cálculo, en general todas aquellas tareas que requieran de una estructuración (de ahí que antes hablara de datos estructurados) y/o una presentación.

Cada marca de cada subconjunto de XML empieza por el signo < seguido de una palabra o siglas, y termina con el signo > .

De esta forma, podemos diferenciar las marcas del texto y datos a los que encierran (y puede diferenciarlos también el programa informático que los administra).

Además, existen tags de apertura y cierre. la diferencia es que los de cierre anteponen el símbolo / a la palabra encerrada entre < y > .

Llegados a este punto, pongamos un ejemplo de uso de XML: una agenda telefónica muy simple construida con tags de este metalenguaje que nos hemos hecho a medida:

<agenda_telefonica>

<ficha>

<nombre>Jaime Pérez</nombre>

<telefono>666 000 000</telefono>

</ficha>

<ficha>

<nombre>Juan Cabo</nombre>

<telefono>666 000 111</telefono>

</ficha>

<ficha>

<nombre>Ana López</nombre>

<telefono>666 000 222</telefono>

</ficha>

</agenda_telefonica>

Podríamos incluso crear un programa que gestionara estos registros y los presentara de una forma adecuada.

A la práctica, el XML es cada vez más utilizado, y lo usamos sin darnos cuenta en las principales aplicaciones de ofimática, como son Microsoft Office y LibreOffice.

Los formatos de fichero de ambas son, desde hace tiempo, subconjuntos del XML, lo que simplifica la carga y presentación de ficheros generados con una de estas en la otra. No obstante, que las presentaciones no siempre sean iguales reside en el hecho de que la presentación final de los datos recae sobre el programa.

Un documento XML cuenta con más recursos y secciones, como son los comentarios, o los modelos de contenido, pero su esencia es la que he explicado en el ejemplo.

A partir de aquí, se complica tanto como nuestras necesidades aunque, de hecho, el XML difícilmente lo llegará a ver un usuario final que, eso sí, podrá trabajar sin darse cuenta con este formato.

Fotos Fotolia: Maksim Kabakou / Kitti

 
 
 
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