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Definición de Smartwatch

La evolución de los dispositivos electrónicos inteligentes parece no tener fin; primero, fueron nuestras computadoras en dotarse de algo parecido a la inteligencia, gracias a la potencia de su hardware, y luego le siguieron nuestro celular (con los ya omnipresentes smartphones) e incluso nuestra televisión (¿quién no conoce las smart TV?).

Aunque ya llevan algún tiempo entre nosotros, los últimos objetos en abrazar el paradigma de la inteligencia han sido los relojes, creando lo que en inglés se ha dado en llamar smartwatch “reloj inteligente”.

Pero ¿cómo definimos exactamente uno de estos dispositivos?

Un smartwatch es un dispositivo que toma la forma de reloj de pulsera, pero que internamente cuenta con un hardware de un dispositivo móvil como un smartphone, lo que le permite correr aplicaciones y conectarse con el mundo exterior

En resumen, viene a ser un smartphone miniaturizado y cuyas posibilidades se ajustan al tamaño del aparato.

Un smartwatch dispone de un procesador y memoria para poder trabajar como cualquier dispositivo inteligente, cuya estructura es a nivel básico la de una computadora.

También necesita disponer de una área de almacenamiento, aunque solamente sea para la parte de las apps que se comunican con el celular.

Para dicha comunicación, necesita de una herramienta, que en este caso es Bluetooth, un protocolo de comunicaciones inalámbricas para pequeñas distancias, que en sus últimas versiones soporta aplicaciones de bajo consumo, algo que le va como anillo al dedo a un reloj inteligente.

También necesita una batería para mantener en funcionamiento todo este hardware antes mencionado, y una pantalla para mostrar datos y... ¡la hora claro! (si no, buen reloj sería...).

Cuando salieron al mercado los primeros smartwatch no fueron bien recibidos por una parte del público, que se frustró en buena parte porque sus posibilidades no cubrían las expectativas

No obstante, siempre he dicho que tal frustración fue debida a que muchos consumidores no supieron -o no quisieron- ver que un reloj no puede equipararse a otros dispositivos en posibilidades, es algo lógico.

En primer lugar, por la pantalla, que como máximo es de una pulgada y pico, con la cual cosa las interfaces de usuario se ven restringidas a presentar pocos datos, pero también los métodos de entrada, ya que la misma dimensión de la pantalla nos impide tener, por ejemplo, un teclado táctil mínimamente útil, dificultando también poder escribir a mano alzada.

El reconocimiento de voz es tal vez la única forma de interrelación con el usuario que está a la altura tanto en estos dispositivos como en otros como celulares inteligentes o tabletas táctiles.

Tampoco la potencia de cálculo puede ser la misma habida cuenta del tamaño que presentan. En un espacio que es solo una parte del que tienen los smartphones, deben ir una serie de componentes que desempeñen un rol equivalente, por lo que con la mayor miniaturización se pierden capacidades.

Es por ello que estos relojes descargan parte de su carga de trabajo en el celular, siendo los mismos relojes, al final, un medio para recibir notificaciones e interactuar hasta cierto punto con el teléfono.

Quien actualmente se compra un reloj inteligente, y una vez pasada la primera ola de usuarios desilusionados, acostumbra a saber exactamente qué es lo que compra y para qué le va a servir.

Las últimas generaciones de relojes inteligentes ya incorporan elementos que les permiten prescindir del celular para funcionar en muchas ocasiones, como conexión celular directa a través de una eSIM o una nano SIM, o GPS

Aunque la idea de esto es poder salir a hacer deporte sin llevarse el teléfono, los campos de actuación de los smartwatches de forma independiente se están ampliando, y con el crecimiento en potencia del hardware que nos espera en un futuro, es lógico pensar que se vayan haciendo más útiles día a día y más prescindible conectarlos a un celular.

Aunque los relojes inteligentes nos parezcan un invento de estos últimos años, la verdad es que la voluntad de llevar un gadget inteligente en la muñeca viene de mucho más atrás. Y, si no, vean cualquier film de James Bond y ya me dirán.

Los primeros relojes de pulsera capaces de conectarse a una computadora fueron los de la serie RC de Seiko de 1984, que podían conectarse con las PCs más populares de la época

En 1999 Samsung presentaba el SPH-WP10, el primer reloj que tenía también funciones de teléfono móvil, pero sin lugar a dudas fue el Wrist PDA de Fossil-Abacus con Palm OS, el primer dispositivo que podemos considerar como un smartwatch como tal.

¿Y eso por qué? Simple: porque este es el primer reloj de pulsera que aceptaba la instalación de aplicaciones, presentando prácticamente todas las características de un reloj inteligente moderno con la excepción de las comunicaciones inalámbricas (debía conectarse con un cable a la PC).

Fotos: Fotolia - Nataliya Yakovleva

 
 
 
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