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Qué es OSI

Los desarrollos tecnológicos siguen, en su mayor parte, una serie de códigos escritos que permiten su interacción con otros desarrollos. Ese es el caso de los protocolos de red, para los cuales existe el estándar OSI.

El modelo OSI (siglas de Open System Interconnection o modelo de interconexión de sistemas abiertos) constituye un modelo sobre cómo debe trabajar cualquier protocolo de red estructurado en capas.

Ha sido desarrollado por la ISO (International Organization for Standardization), y consiste en siete capas que especifican cómo la información debe viajar entre los distintos nodos de una red de comunicaciones digitales.

Este modelo, por sí sólo, no define un protocolo, sino una forma en la que este debe estar estructurado para permitir a componentes que sigan los estándares, interactuar entre ellos.

Su misión última es evitar un galimatías en las comunicaciones, sobretodo entre dispositivos y protocolos de distintos fabricantes. Cada capa tiene sus protocolos, así que examinemos cada una de estas.

De las siete capas, las tres más bajas trabajan con el medio físico, mientras que las cuatro últimas lo hacen de cara a las aplicaciones. La primera es, precisamente, el nivel físico.

La Capa Física se encarga de la transmisión de información a nivel de bit, asegurándose de que cada uno de los bits enviados llega correctamente al otro extremo del canal de comunicación, y cuidándose de los aspectos más mecánicos de la comunicación.

Es en esta capa que se deciden cosas tan fundamentales como por cuantos voltios será representado un uno o un cero, la duración de la señal para uno u otro valor, y el establecimiento de la transmisión

La siguiente capa es la llamada “de Enlace”

Si la anterior capa era la responsable de asegurarse que un bit enviado es recibido con igual valor en el otro lado, no proporciona los mecanismos para facilitar la detección y posterior corrección de errores, cosa que se facilita en esta otra capa.

Así, esta capa se cuida de la confección de los paquetes de datos, indicando cómo se delimitan y cuanto miden, así como de los mecanismos de detección, control y corrección de errores.

Estos paquetes de datos creados en la capa de enlace hay que enrutarlos, y ahí es donde entra en juego la tercera capa, la de red.

En esta capa se dispone de diversos mecanismos que permiten, entre otras cosas, elegir la ruta óptima para enviar los paquetes, saltándose, por ejemplo, congestiones en la red, o repitiendo el envío de paquetes que no han llegado al destinatario.

Es en esta capa donde se utiliza el IP, parte integrante del popular conjunto TCP/IP, que ha dado lugar a Internet.

La capa de transporte realiza una abstracción de la red física, facilitando el intercambio de comunicaciones entre dos máquinas concretas.

Es en esta dónde “se cuece” la comunicación entre dos computadoras distintas como, por ejemplo, un cliente y un servidor que se intercambian información. Actúa como intermediaria entre la capa de red y la siguiente, la de sesión.

La capa de sesión abre un canal lógico de comunicaciones entre dos máquinas.

Su nombre lo explica todo, puesto que permite que un usuario “abra” una sesión de trabajo en otro ordenador (o, eventualmente, cualquier máquina que soporte estos protocolos de red y ofrezca un servicio conectado) para, por ejemplo, descargar un fichero, o trabajar remotamente.

Si lo vemos con la lógica humana, estaríamos hablando de que una sesión corresponde, a grosso modo -y perdonad los más “techies” por la libertad de utilizar esta comparación-, con un trabajo que debemos hacer remotamente.

El nivel de presentación es otro de los niveles que, con su nombre, lo explica todo, ya que se encarga de presentar los datos de forma correcta.

Pese a que hoy en día, todos los sistemas informáticos están muy estandarizados y son muy compatibles, antaño había que realizar ciertas tareas de traducción y adaptación para que se pudieran representar desde ficheros de texto a otros formatos.

Lo que hace la capa de presentación es asegurarse que, aunque los sistemas operativos y las aplicaciones o versiones de estas en un extremo y otro, sean distintos, la información podrá ser vista correctamente y sin “cosas raras”.

Finalmente, la capa de aplicación facilita que las aplicaciones (los programas informáticos o las apps) utilicen los servicios de las demás capas para su trabajo.

Viene a ser -nuevamente, salvando las distancias y con permiso de los puristas- una suerte de API, ya que proporciona una interfaz para que los programas utilicen el resto de capas.

Si normalmente, en las demás capas del modelo OSI ya se marcan una serie de protocolos, en la capa de aplicación estos son totalmente libres.

Así, cuando escuchamos hablar de un protocolo determinado para música o vídeo en streaming, intercambio de ficheros P2P o cualquier otro, dicho protocolo se enmarca en esta capa.

Fotos: Fotolia - VWorks / Rob

 
 
 
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