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Definición de Fake News

Aunque esta denominación nos suena muy moderna (y, de hecho, lo es), el fenómeno de las fake news (en inglés, noticias falsas o falseadas) no es nada nuevo, y podemos homologarlo a la propaganda o contrainformación que han ido utilizando a lo largo de la historia desde grupos terroristas a gobiernos diversos, pasando por todo tipo de grupos políticos y comunidades.

No obstante, en las fake news modernas, se da un factor que antaño no existía: la potencia de Internet como canal de comunicación.

Las fake news son presuntas noticias de actualidad manipuladas o totalmente falsas, utilizadas con un propósito político-social muy concreto, y que se publican principalmente en medios online.

Antes, montar un medio de comunicación exigía disponer de recursos económicos: una rotativa y una redacción para un periódico en papel, estudios y licencias de emisión para un canal de televisión o de radio... Con el advenimiento de Internet, de forma gratuíta podemos crear un medio de comunicación en toda regla para difundir nuestros comunicados y noticias.

Esto también ha facilitado la información por parte de algunos intereses; por ejemplo, ¿sabían que el Papa Francisco recomendó a los católicos estadounidenses que votaran por Donald Trump? De hecho, lo publicó un sitio web de apariencia seria... si no fuese que el Papa Francisco nunca se pronunció al respecto, ni en un sentido ni en otro.

Las claves de las fake news son dos: por un lado la verosimilitud (que no sean exageradas, sino que parezca que pueden haber pasado) y, por otro lado, que el medio en el que son publicadas parezca serio.

Este último punto es fácil de cumplir: a día de hoy, un alojamiento en WordPress, y una plantilla adecuada, nos pueden dar un sitio web con una apariencia igual de profesional que la de un rotativo como el New York Times o el Washington Post, incluso más. Y todo ello por unos pocos dólares.

La primera condición se soluciona con el redactado de la noticia, de forma que quien la lee, se la pueda creer.

El objetivo de las fake news es tanto intentar convencer a personas indecisas hacia las tesis apoyadas, como mantener en una burbuja de autoconvencimiento a quienes ya son seguidores de aquellas ideas.

Por ejemplo, en España han proliferado algunas publicaciones que, de cuando en cuando, explican atrocidades cometidas por inmigrantes musulmanes en otros países, principalmente del norte de Europa.

¿Por qué del norte de Europa? Simple: porque, en caso de querer comprobar la veracidad de las noticias publicadas por estos medios, quienes lo intenten sufren dos handicaps: la lengua (son medios escritos en sueco, finlandés, alemán, o danés, por ejemplo) y el desconocimiento de los medios de aquellos países.

Así, las frases estrella de estos comunicados son que “medios locales afirman que [...]” sin citar explícitamente los nombres de estos medios, ya que ello podría contribuir a la detección del bulo.

Si uno ya es proclive a aceptar que la inmigración es un problema y que los inmigrantes cometen desmanes, este tipo de noticias lo acabará de convencer, mientras dan argumentos a quienes ya estaban más que convencidos de estas tesis racistas.

Desenmascarar este tipo de noticias falsas es fácil: sólo hay que buscar los medios de información locales -si no se entiende la lengua en la que están escritos, traducirlos con Google Translate- y, en ellos, lo que se dice sobre esa noticia en concreto.

Así, noticias de violaciones o ataques por parte de inmigrantes, son fácilmente desmontadas cuando se consulta con los medios locales de donde supuestamente han pasado los hechos o, incluso, se buscan en las redes sociales, moradores del lugar.

Algunas fake news vienen respaldadas por presuntas pruebas gráficas, como fotografías y/o vídeos. Muchos de estos son manipulados o corresponden a otra información.

Por ejemplo, hace poco, saltaba la noticia de que en una ciudad inglesa, unas personas de confesión musulmana habían instado violentamente a los conductores a que dejaran sus vehículos porque era Ramadán, y para demostrarlo, se adjuntaba un vídeo.

Dicho vídeo, se demostró que correspondía a otros hechos (concretamente, las celebraciones de los hinchas borrachos de un equipo de fútbol), pero sacado de contexto era verosímil que pudiera corresponder a dicha noticia, la cual reforzaba.

Las fake news también pueden ser manipulaciones parciales de noticias reales.

Por ejemplo, durante las manifestaciones de ciudadanos favorables al proceso catalán de independencia, algunos periódicos declaradamente unionistas ilustraron estas noticias con fotos de enfrentamientos entre manifestantes y policía... de Alemania o los Estados Unidos. De esta forma, podían mostrar una supuesta violencia que, en realidad, no existió.

Si hay un exponente de las fake news, este es el actual presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump.

Un claro ejemplo de ello fue uno de sus discursos, en el cual, y durante una diatriba anti-inmigración, tildando a los inmigrantes de criminales, ejemplificó lo que quería decir con “lo que había pasado en Suecia”, cuando en Suecia no había pasado nada.

La casualidad quiso que una semana después, en Suecia se sufriera un atentado, parece que de signo salafista, que para muchos dio la razón a Trump. Pero, en el momento, el presidente hasta tuvo que pedir perdón al gobierno sueco.

Los medios que difunden fake news, así como quienes las consumen, se dotan de otro argumento: los medios de comunicación de masas están controlados.

Seguro que lo habréis escuchado alguna vez: uno no se puede fiar de los periódicos, radios y televisiones, porque están todos a sueldo de grandes corporaciones y gobiernos (que son quienes les pagan la publicidad de la que viven, siguen quienes recurren a este argumento). Y, quien lo afirma, siempre dice conocer algún o algunos medios supuestamente imparciales y que informan realmente de lo que hay.

No obstante, si a estas personas se les pregunta el porqué se fían de estos otros medios, solo se obtienen respuestas peregrinas: porque sí, porque son independientes (sin poder argumentar mucho más allá).

¿De qué medios debemos fiarnos?

Las fake news son relativamente fáciles de detectar, puesto que normalmente se difunden por unos pocos. En cambio, los sucesos reales reciben una mayor y mejor cobertura.

La única recomendación es ser selectivos con los medios de comunicación seguidos, y contrastar las noticias en varios de ellos.

Fotos: Fotolia - Rider / Alexey Bannykh

Autor: Guillem Alsina González | +CITAR
 
 
 
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