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Definición de Primera Impresión

En mayor o menor medida a todos nos importa la impresión que causamos en los demás. Esta preocupación tiene una especial relevancia en ciertos momentos, como una primera cita amorosa o una entrevista de trabajo.

¿Qué deberíamos tener en cuenta para que los demás nos vean mejor?

El primer aspecto que llama la atención de un interlocutor que nos ve por primera vez es la imagen personal. Esto incluye una serie de elementos externos: la forma de vestir, el aspecto del rostro, la sonrisa, la higiene corporal o el corte de pelo. Todo ello trasmite un mensaje al interlocutor, quien de manera consciente o inconsciente nos juzga. Para que la impresión que causamos sea la más idónea posible es conveniente adaptar la indumentaria y la apariencia externa al tipo de encuentro.

En el caso de las mujeres, un aspecto importante es el maquillaje utilizado. Por otra parte, hay algunos detalles que deberían tenerse en cuenta: el tipo de calzado, llamar al otro por su nombre, llegar puntual a la cita o la adopción de la misma posición corporal que la otra persona.

Nuestro cuerpo comunica ideas de muchas maneras

La postura corporal puede indicar firmeza o inseguridad. Si movemos las manos de manera agitada, es muy probable que los demás crean que estamos nerviosos. La forma de mirar es un indicador de nuestra personalidad y del estado de ánimo. Cuando hablamos no debemos preocuparnos solamente del mensaje, ya que el tono de voz y la dicción juegan un papel decisivo. Los pequeños gestos pueden delatarnos y por este motivo hemos de evitar rascarnos, esquivar la mirada o dar la mano sin firmeza.

Al margen de los factores externos, la actitud personal es una cuestión fundamental. Para causar una buena impresión es conveniente trasmitir sinceridad, seguridad en uno mismo y empatía. Y todo ello combinado con dosis de optimismo y energía.

Los primeros 90 segundos

Caer bien o mal a otra persona en un primer encuentro depende de los momentos iniciales. Se han realizado estudios de psicología que demuestran que después de los primeros 90 segundos emitimos un juicio sobre el otro. Durante este corto periodo de tiempo el cerebro interpreta todo aquello que percibe y finalmente extrae una conclusión. Este proceso mental lo hacemos de manera inconsciente, pero está demostrado que se trata de una estrategia evolutiva ancestral que permitía a los primitivos humanos distinguir al amigo del enemigo.

En síntesis, la valoración inicial de una persona depende de cuatro elementos adecuadamente combinados: la imagen que proyecta con su apariencia física y su lenguaje no verbal, la actitud personal, lo que dice y cómo lo dice.

Foto: Fotolia - eldarnurkovic

 
 
 
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