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Definición de Megalomanía

Ciertas personas tienen delirios de grandeza y esto les lleva a todo tipo de conductas exageradas. Se creen superiores a los demás, mienten sobre su propia realidad y manipulan a los que le rodean. Este tipo de comportamiento es un trastorno de la personalidad conocido como megalomanía. El término proviene del griego, concretamente del prefijo mega, que significa grande y de manía, que equivale a locura.

La megalomanía es, en síntesis, una condición psicopatológica caracterizada por fantasías delirantes y una desproporcionada autoestima

Desde un punto de vista estrictamente psiquiátrico, los delirios de grandeza son un síntoma de una escasa autoestima o el resultado de una carencia afectiva en la infancia.

El megalómano quiere llegar convertirse en un individuo distinto al que es en realidad. Quien tiene este trastorno no es consciente de la imagen que trasmite a los demás. Sus creencias y convicciones resultan ridículas y en algunos casos llegan a ser enfermizas. Este tipo de delirios pueden afectar tanto a hombres como a mujeres.

Un perfil del megalómano

En general se trata de un individuo con un carácter cambiante, extravagante y, a la vez, indeciso. En ocasiones puede ser agresivo, especialmente si alguien le contradice. La persona con este trastorno emplea estrategias de manipulación para imponerse sobre los demás. Se siente especialmente dotado e incluso con algún tipo de poder sobrehumano. De alguna manera se ve a sí mismos como el "salvador del mundo". Sus relaciones sociales son normalmente difíciles, pero al mismo tiempo su carisma hace que los demás sientan atracción por él. Es alguien que no se conforma con una vida corriente sino que busca el poder, la riqueza y el prestigio social.

La megalomanía y el culto a la personalidad

Algunos personajes de la historia reciente han sido megalómanos, como Hitler, Mussolini, Stalin o Mao. Según algunos estudiosos psicobiográficos, personajes como Alejandro Magno, Calígula o Napoleón son claros ejemplos de esta patología.

La personalidad megalómana de todos ellos ha ido asociada a otro fenómeno: el culto a la personalidad. En este sentido, se podría afirmar que la mayoría de movimientos totalitarios de la historia han sido liderados por un individuo megalómano.

Si la megalomanía es una patología que afecta a ciertas personas, el culto a la personalidad es una "enfermedad" que padece el conjunto de la sociedad. La relación entre ambas tendencias es perversa. El líder megalómano necesita de un rebaño de seguidores y con técnicas de manipulación social y de propaganda es posible crear un "salvador de la patria". Paralelamente, amplios sectores de la población sienten auténtica veneración por el individuo que les guía. El culto a la personalidad es, en definitiva, la consecuencia lógica de la megalomanía.

Fotos: Fotolia - totallyjamie / olku

 
 
 
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