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Definición de Igualitarismo

El igualitarismo es una doctrina que mantiene que todos los seres humanos son iguales a pesar de sus diferencias.Esta doctrina es de aplicación en diversos órdenes.

A nivel ético, defiende que los intereses de todos han de ser tratados por igual, a nivel político, que todos tienen los mismos derechos civiles, políticos, sociales y económicos, mientras que, a nivel filosófico, entiende que el estado general del mundo mejoraría si la riqueza se distribuyera de manera más equitativa.

Igualitarismo económico

La propiedad común de los bienes de producción ha sido considerada en muchas ocasiones como una forma de igualitarismo económico, ya que en ese caso la plusvalía generada por los trabajadores llegaría a toda la sociedad y no se quedaría sólo en las manos de unos pocos, de forma que se garantizaría un aumento de la autonomía de los individuos y una mayor igualdad en las relaciones que se establezcan entre ellos.

Debido a esta forma de ver las cosas, en ocasiones y de forma errónea se suele hablar de Karl Marx como un igualitarista, cuando no era así, ya que en sus escritos el filósofo alemán defendía que la distribución de la riqueza no debía ser igual para todo el mundo, sino que ésta debía repartirse de acuerdo al valor del trabajo realizado por cada individuo.

Han sido los economistas modernos, como John Roemer los que han aportado nuevas perspectivas a las teorías marxistas para enlazarlas con el igualitarismo, introduciendo principios como la justicia distributiva.

Críticas al igualitarismo

Si bien el igualitarismo es una doctrina aceptada en lo esencial, esto es, la igualdad de derechos de todos los seres humanos, llevada más allá y aplicada a otros ámbitos es motivo de controversia.

Las principales críticas al igualitarismo se basan en que, como doctrina económica, es contraria al progreso. El capitalismo puede considerarse la filosofía menos igualitaria que existe, pero es la que ha permitido el avance de la sociedad, ya que ha estimulado la competitividad y recompensado la genialidad de los autores.

En una sociedad en la que tanto el talento como la mediocridad tuviesen el mismo tratamiento, hubiese sido imposible la creación de muchas de las comodidades y avances tecnológicos de los que hoy gozamos.

Pretender que una sociedad cuyos miembros son absolutamente dispares en lo referente a su inteligencia, ambición y capacidades trate a todos por igual supone, de facto, reducir la individualidad a su mínima expresión.

Fotos: iStock - andresr / MattZ90

 
 
 
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