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Definición de Conflicto

Definición conceptual

En el lenguaje corriente, entendemos por conflicto una situación en la cual existen, al menos, dos posiciones diferentes o antagónicas, que entran en disputa entre sí por un objetivo dado.

Lilén Gomez | Junio 2022
Profesora en Filosofía

El conflicto ocurre como consecuencia de un desacuerdo en cuanto a los medios, los fines, o ambos, que son perseguidos por los actores que participan de dicha situación. Se trata de un término que, al interior de las ciencias sociales ha motivado amplios debates, en torno al modo en que las sociedades se articulan a partir del conflicto. Otros usos específicos del término tienen lugar en el ámbito del derecho donde, por ejemplo, se utiliza la noción de conflicto de intereses para hacer referencia a la confrontación entre el interés público y los intereses privados de un funcionario estatal, la cual podría interferir sobre el correcto desempeño de su función pública.

Conflicto social

El conflicto es una dimensión de la vida de las personas, que hace al modo de relación propio de los grupos sociales. Usualmente, el conflicto es interpretado como un hecho negativo que debe ser eliminado en cuanto emerge, puesto que es asociado a una forma de violencia.

No obstante, ciertas corrientes de pensamiento han propuesto lecturas del conflicto en cuanto motor inherente al desarrollo de las sociedades, en virtud de la propia pluralidad de intereses y modos de vida de sus miembros. En este sentido, no se trataría ya de evitar los conflictos, sino de encausarlos, o bien, de mantenerse en ellos.

El conflicto social en la teoría de Karl Marx

Desde el punto de vista del filósofo alemán Karl Marx (1818-1883), considerado uno de los padres de la sociología moderna, el conflicto social constituye la manifestación de la estructura dialéctica de la historia, por la cual las sociedades se desarrollan a partir de la contradicción entre las fuerzas materiales de producción y las relaciones de producción. Marx comprende al conflicto en términos de una lucha de clases, en la cual consiste la lógica interna de las sociedades divididas en clases, como resultado de la existencia intereses contrapuestos entre grupos sociales organizados.

Los hombres, para poder producir sus medios de subsistencia, requieren de la acción recíproca sobre otros hombres, es decir, no sólo actúan sobre la naturaleza, sino que se asocian unos a otros para actuar en común. De acuerdo con el modo en que ellos se vinculan, se ordena la producción, dando lugar a relaciones de producción y relaciones sociales. La estructura clasista de dominación parte de las relaciones sociales que los hombres establecen en la producción, al introducirse una división diferenciada del trabajo. Marx comprende la historia, no como un proceso lineal, sino como el resultado del desarrollo de la lucha de clases, que se inicia tras la disolución de las comunidades primitivas, con la aparición de las primeras clases sociales incipientes. Así, el conflicto es central en la configuración de las sociedades, porque es el resultado del modo en que se estructura su economía.

El conflicto desde la perspectiva de Simmel

El sociólogo y filósofo alemán Geog Simmel (1858-1918) entiende a las relaciones sociales como una forma de acción orientada recíprocamente, es decir, toda forma de sociabilidad supone un influjo mutuo entre individuos que comparten un mundo particular. En este marco, el conflicto o la lucha constituye un tipo de forma de socialización, en la cual diferentes individuos, con intereses concretos, interactúan entre sí. Luego, el conflicto social aparece como una forma de socialización posible y, a su vez, ésta implica efectos en la estructura del grupo en el cual se desencadena, o bien, en la estructura de cada una de las partes en pugna.

Así, existe una dimensión paradójica del conflicto, en la medida en que implica una unidad —ya que ésta es su condición de posibilidad— y, al mismo tiempo, actúa en contra de la unidad. Es por ello que resulta ambivalente en tanto forma de socialización puesto que, por un lado, hace referencia a una acción recíproca, que se da al interior de una unidad y, por el otro lado, hace referencia a una forma de disociación, confrontación o ruptura de dicha unidad.

Finalmente, devela una unidad ulterior, que resulta de la lucha, incluso cuando aquella sea consecuencia de la eliminación de una de las dos partes en disputa. Así, desde el punto de vista sociológico, el conflicto opera, en última instancia, como una fuerza integradora. Para Simmel, el conflicto, al tener efectos sobre el modo en que se estructuran los grupos, es constitutivo de ellos, en la medida en que sirve a la definición de su identidad y de sus límites. La aparición de un conflicto repercute sobre los grupos manifestando una función cohesiva, ya sea incrementando la unidad de las partes en pugna o la cohesión social del conjunto.

 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Junio 2022; sobre el original de octubre, 2008.
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Bibliografía

Montaña, B. T. (1991). Las teorías sociológicas del conflicto social. Algunas dimensiones analíticas a partir de K. Marx y G. Simmel. Reis, (55), 47.
 
 
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