Definición de Aspiración

1. La aspiración es el movimiento del aire en función de inhalar o aspirar algo. Puede suceder de forma natural, accidental o mecánica. Ejemplo: ‘Fue al hospital por aspirar un carozo mientras comía’.

2. Fonética. Sonido de la respiración cuando se pronuncuan determinadas letras y/o palabras.

3. Medicina. Procedimiento médico destinado a retirar fluidos o aire alojados en una parte del cuerpo.

4. Ambición de cumplir/alcanzar un determinado objetivo que le aporte a uno algo positivo. Ejemplo: ‘Tiene la aspiración de llegar a la presidencia de la empresa’.

Cat. gramatical: Sustantivo fem.
En sílabas: as-pi-ra-ción.

Aspiración

Lilén Gomez | Julio 2022
Profesora en Filosofía

La palabra aspiración, por el latín aspiratio, cuyo significado consiste en el ejercicio de traer aire hacia los pulmones tiene, en un sentido más amplio, incorporar algo externo a uno mismo. En términos sociales, entendemos por aspiraciones a aquellos deseos o pretensiones que detentan los seres humanos que forman parte de un conjunto.

Recibe influencia, en mayor o menor medida, del nivel cultural que los individuos adquieren a través de sus familias, de sus grupos de pares, de grupos de referencia, de relaciones interpersonales, instituciones sociales (por ejemplo, la escuela). Cuando las aspiraciones se plantean teniendo en cuenta, al mismo tiempo, la posibilidad de su realización concreta en un período de tiempo determinado, las denominamos metas o expectativas.

Las aspiraciones pueden ser, por ejemplo, de tipo personal, cuando remiten a objetivos que una persona tiene para sí misma —tales como aprender un idioma o practicar un deporte nuevo—, o de tipo profesional —como acceder a un determinado título o puesto de trabajo—, entre otras.

Sociología de las aspiraciones

Siguiendo al sociólogo francés P. H. Chombart de Lauwe (1913-1998), las aspiraciones humanas pueden ser consideradas como objeto de estudio para la sociología, en la medida en que están sujetas a una dinámica particular de satisfacción. Las necesidades humanas, cuando son comprendidas como aspiraciones, con el tiempo, se transforman progresivamente en obligaciones. No obstante, una vez que se satisface dicha obligación al ser cumplida, es superada por una nueva aspiración, que atraviesa el mismo proceso hasta convertirse en otra obligación a ser satisfecha. En otros términos, las aspiraciones mutan con el tiempo, convirtiéndose en necesidades que, al ser saldadas, dan lugar a nuevas aspiraciones. De este modo, la formulación de expectativas se presenta de forma ilimitada.

Las aspiraciones se estructuran siempre en el marco de clases sociales, al interior de las cuales se comparten rasgos culturales en común, que son aprendidos por medio de la socialización primaria, en el seno de la familia y durante los primeros años de la educación formal. La transmisión de valoraciones, metas y actitudes, que tiene lugar durante los procesos de socialización, modula progresivamente los intereses, aspiraciones y expectativas de los individuos que forman parte de dichos procesos. La posición de clase resulta, por ende, ordenadora de las aspiraciones individuales.

Aspiración y consumo

En el contexto del sistema de producción capitalista, las aspiraciones aparecen estrechamente vinculadas a una lógica mercantil. En este sentido, cuando las aspiraciones se articulan en torno a mercancías (a saber, se aspira a poseer determinado objeto), éstas reciben una significación por parte de los consumidores, que es independiente de la significación original que reciben de sus propios productores. Dicha significación consiste en un valor simbólico que se le añade, como valor adicional, a los valores de cambio y de uso. Desde esta perspectiva, la aspiración de los ciudadanos, en tanto consumidores, al acceso a determinados bienes, en rigor, se explica por la aspiración al estatus social que se adquiere, simbólicamente, a través de aquellos bienes.

Por ejemplo, la aspiración a comprar cierto modelo de automóvil, que cuesta mucho dinero, se explica por una aspiración ulterior a formar parte de la clase social que tiene el poder adquisitivo suficiente para acceder a ese nivel de consumo. Así, en última instancia, se aspira al valor simbólico del automóvil, porque éste denota, desde la perspectiva del consumidor, la pertenencia a una clase social específica —en este caso, las clases privilegiadas—; por más que tal pertenencia no esté dada objetivamente.

Las aspiraciones resultan, entonces, condicionadas por los imaginarios colectivos en los que, al interior de una cultura del consumo, se asocia la posesión con la identidad de las personas. Es así que el tener se convierte en un núcleo constitutivo del ser, es decir, la identidad se apoya sobre la base de las posesiones materiales.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Julio 2022; sobre el original de octubre, 2014.
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Referencias

Baeza R., M. A. (2004) Occidentalización cultural en América Latina y teoría de los imaginarios sociales. La institucionalización del consumismo en Chile. Cuestión étnica, culturas, construcción de identidades, 15. Universidad Autónoma Indígena de México, Asociación Latinoamericana de Sociología. Ediciones El Caracol.

Aguirre Briones, R. A. (2004). Aspiraciones sociales, sistema educativo y clase social... Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Sociales.
 
 
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