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Definición de Toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa causada por un parásito, el Toxoplasma gondii. Es una enfermedad tropical, que afecta principalmente a poblaciones de América central, Suramérica y África.

Manifestaciones de la toxoplasmosis

EL parásito causante de la toxoplasmosis se adquiere al entrar en contacto con alimentos o agua contaminados por quistes del parásito, así como al entrar en contacto con animales infectados, en especial los gatos que son los principales huéspedes de este microorganismo.

Tras la penetración del toxoplasma al organismo este se replica sin ocasionar ningún síntoma, en la medida que el sistema inmunológico desarrolla anticuerpos se va controlando la infección, aunque la forma quística del parásito persiste en tejidos como los músculos y la retina en donde permanecen de por vida en forma de quistes. Cuando el sistema inmune se debilita por alguna razón, los quistes se reactivan, liberando las formas activas del parásito que vuelven a afectar diversos tejidos como los músculos, sistema nervioso, sistema linfático y la retina.

Algunas personas pueden presentar síntomas como fiebre, malestar general, dolor de garganta y aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, incluso puede ocurrir una erupción en la piel, estas manifestaciones son similares a la producida por la mononucleosis, trastorno con el cual se confunde generalmente.

La toxoplasmosis puede ocasionar malformaciones congénitas

Una de las principales preocupaciones frente a la infección por el toxoplasma, es que esta ocurra en una mujer embarazada, ya que el parásito puede alcanzar al feto al pasar a través de la placenta, especialmente si se encuentra en el primer trimestre, ya que es esta fase es más probable que se presenten trastornos como las malformaciones congénitas.

Los parásitos afectan principalmente al cerebro y los ojos, produciendo una infección conocida como encefalitis que deja como secuela lesiones del tipo calcificaciones cerebrales, amento del tamaño del cráneo (hidrocefalia), ceguera por afectación de la retina y convulsiones.

Cuando la madre adquiere la infección al final del embarazo es posible que el feto desarrolle una infección generalizada tipo sepsis, estos niños nacen con afectación del sistema nervioso, del corazón y de sus ojos, muchas veces nacen de forma prematura. Los niños que sobreviven pueden desarrollar secuelas a lo largo de su crecimiento.

Para evitar este tipo de complicaciones se debe determinar si la mujer embarazada ha tenido o no toxoplasmosis, para ello se practican estudios de sangre. Cuando la mujer ya ha tenido toxoplasmosis no hay riesgo de que se produzca daño al feto, ya que la madre tiene anticuerpos que la protegen frente al parásito. Las mujeres que no han tenido la enfermedad están es riesgo de contraerla, por lo que hacen estos estudios de forma regular a lo largo del embarazo para determinar si adquirió o no la enfermedad.

En el caso que la mujer embarazada adquiera la infección, es posible prevenir los daños al feto si se indica tratamiento médico específico a la madre.

Prevención de la toxoplasmosis

Esta enfermedad puede prevenirse si se toman medidas de higiene como lavar bien los alimentos antes de consumirlos, cocinar bien las carnes evitando el consumo de carnes crudas, lavarse bien las manos al manipular animales así como al preparar los alimentos. Deben lavarse igualmente los utensilios empleados para preparar los alimentos.

La congelación de la carne no inactiva a los quistes, muchos de ellos pueden sobrevivir a temperaturas bajo cero, por lo que una vez descongelados deben procurarse cocinar bien estos alimentos.

Fotos: Fotolia - Artemida-psy / jarun011

 
 
 
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