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Parto Programado o Inducido - Definición, Concepto y Qué es

El parto programado o inducido es aquel en el cual el nacimiento del bebé ocurre cuando se lleva a cabo la estimulación artificial del trabajo de parto.

La inducción del trabajo de parto hace que se de inicio a las contracciones del útero antes de que estás ocurran de forma espontánea. Esto se logra al suministrar a la mujer embarazada algunos medicamentos, o bien llevar a cabo procedimientos que hacen que se desencadene el trabajo de parto.

Inducción del trabajo de parto

Existen varias formas de dar inicio al trabajo de parto, el mejor método dependerá de situaciones como la presencia o no de alguna enfermedad, así como trastornos de la madre o el feto.

Para que el trabajo de parto se inicie, es necesario que ocurra una serie de cambios en el cuello del útero, que es la parte de este órgano que se encuentra al final de la vagina y a través de la cual debe salir el bebé para que ocurra el nacimiento.

En condiciones normales, el cuello uterino se encuentra cerrado. Al dar inicio a la inducción del trabajo de parto, los primeros cambios que se observan son el borramiento y luego la dilatación del orificio del cuello uterino, esto ocurre a consecuencia de las contracciones uterinas.

Una vez que se inicia los cambios en el cuello, puede acelerarse el proceso con un procedimiento que se conoce como despegar las membranas; por lo general el médico obstetra lo realiza con cuidado para evitar la contaminación por bacterias, lo que se busca es despegar las membranas que forman el saco amniótico de la pared del útero, esto hace que los cambios en el cuello se aceleren y las contracciones sean más efectivas. También se puede complementar con la ruptura de las membranas o de la bolsa de agua con lo cual comienza entonces a expulsarse el líquido amniótico.

Estas técnicas de inducción se pueden complementar con el suministro de hormonas que estimulan la aparición y mantenimiento de las contracciones del útero como la oxitocina, que es una hormona que normalmente produce la mujer cuando se inicia el trabajo de parto y puede ser suministrada por vía externa cuando se busca llevar a cabo un parto inducido.

En cuáles casos se recomienda llevar a cabo un parto inducido

Lo ideal es esperar a que el embarazo termine y el parto se inicie de forma natural, sin embargo en algunas ocasiones, es necesario interrumpir el embarazo y adelantar el parto.

El parto inducido está indicado principalmente cuando existen causas médicas, es decir, cuando ocurren enfermedades en la madre o en el feto que sean capaces de poner en riesgo la vida de uno o ambos.

Estas condiciones o enfermedades abarcan la elevación de la presión arterial de la madre (trastorno conocido como preeclampsia o la eclampsia), en el caso de la ruptura prematura de membranas que ocurre cuando el saco embrionario se rompe antes de llegar al fin del embarazo aumentando el riesgo de que ocurra la infección del útero y del feto, cuando ocurre el envejecimiento placentario que compromete la nutrición y la oxigenación del feto, en el caso de que la madre presente diabetes enfermedades del corazón y los pulmones que se descompensen con el embarazo y además en aquellas condiciones en las cuales el embarazo se prolonga por más de 41 semanas y el parto no se inicia de forma espontánea.

Otra indicación para inducir el parto es cuando ocurre la muerte del feto con el fin de lograr su expulsión del organismo materno.

Riesgos y complicaciones del parto inducido

El parto inducido al igual que cualquier otro procedimiento, tiene una serie de riesgos y potenciales complicaciones, como es el caso de la posibilidad de que el bebé nazca prematuro. Por esta razón, organismos como la Organización Mundial para la salud, recomiendan que la inducción del parto se realiza únicamente después de alcanzar 39 semanas de embarazo. La prematuridad acarrea consecuencias para el bebé debido a la falta de maduración de algunos órganos, en especial los pulmones, lo que hace que haya riesgo de desarrollar complicaciones que pueden ser fatales para el recién nacido.

Las contracciones que se logran con las técnicas de inducción son más fuertes y duraderas que las contracciones naturales, esto hace que pueda verse afectada la circulación sanguínea hacia el bebé lo cual puede llevar al desarrollo de algunos trastornos como el sufrimiento fetal.

Existe además la posibilidad que luego de dar inicio al proceso de inducción del parto este no se lleve a cabo, el fracaso en el intento de inducción del parto puede llevar a que sea necesario practicar una cesárea, lo que hace que el puerperio sea más doloroso y exista el riesgo de desarrollar algunas complicaciones.

Fotos: Fotolia - Sergey Nivens / Syda Productions

 
 
 
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