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Definición de Morfina

La morfina es una sustancia empleada desde la antigüedad para el alivio del dolor. Es el medicamento de tipo opioide más prescrito para el tratamiento del dolor de fuerte intensidad.

Breve historia de la morfina

La morfina se obtiene a partir de una planta, la amapola. Hoy en día se cuentan con derivados sintéticos de mayor potencia, en conjunto constituyen los medicamentos conocidos como opioides.

Este fue un remedio natural muy conocido desde la antigüedad. Hay relatos sobre su uso en Sumeria en épocas tan remotas como en el año 4000 A. C. El comercio la llevo a Egipto y a Grecia que fueron quienes le dieron su nombre “opos” que quiere decir jugo. Homero cito su uso en la Odisea y Homero la empleo como parte de su arsenal para calmar el dolor, aunque Galeno fue quien le dio a la amapola su lugar en la terapéutica como remedio para aliviar el dolor. Su uso continuo hasta que en 1806 se logró aislarse su principio activo que se denomino Morfina en honor a Morfeo, Dios del sueño.

Cómo se usa la morfina

Puede usarse por vía oral o en inyecciones. Los preparados en tableta a su vez pueden ser de liberación rápida que tienen la capacidad de brindar alivio de forma inmediata hasta por 4 horas, o de liberación prolongada con el que puede alcanzarse un efecto que llega a durar hasta 12 horas.

Al inicio del tratamiento se prescriben las fórmulas de liberación rápida que pueden usarse hasta cada 4 horas, en función de la dosis total que una persona llegue a necesitar en un lapso de 24 horas se calcula la dosis diaria y se divide en dos tomas para pasar así a una fórmula de liberación prolongada.

Su uso se asocia con varios efectos adversos

Este medicamento además de analgésico es capaz de producir depresión del sistema nervioso, por lo que quien lo usa puede sentir somnolencia, desorientación y confusión.

Un efecto común de los medicamentos de este tipo es su efecto gastrointestinal, relacionado principalmente con sequedad bucal y estreñimiento. Por lo general las personas que reciben tratamiento con morfina y sus derivados usan medicación para facilitar las evacuaciones e igualmente se les recomienda consumir alimentos ricos en fibra.

Otro efecto que puede presentarse y que es de mayor gravedad es la depresión respiratoria. Se caracteriza por la disminución en la función pulmonar que puede llevar a una insuficiencia respiratoria y por ende a la muerte si no es manejada apropiadamente.

La morfina tiene un alto potencial adictivo

Uno de los principales problemas asociados con la prescripción de la morfina es su abuso.

Este medicamento produce tolerancia, lo que significa que cada vez se necesitan dosis mas altas para lograr los mismos efectos, lo cual se asocia con la experimentación de un estado de euforia que lleva al riesgo de que ocurran situaciones como la adicción.

Además de la adicción psicológica, la morfina puede producir dependencia física. Esto se manifiesta por síntomas como alteraciones de la temperatura corporal, secreción nasal y ocular, inquietud, taquicardia, náuseas, dolor estomacal y fluctuación del estado emocional.

Su uso debe ser supervisado por el médico

Las personas que usan morfina u otro opioide deben ser evaluadas por un médico quien además deberá hacer el seguimiento al tratamiento.

Como se puede observar, el uso de este fármaco conlleva varios efectos adversos y riesgos para la salud que pueden evitarse al usar las dosis y los intervalos correctos, así como al adoptar medidas como la rotación de opioides, que se basa en alternar entre distintos medicamentos de este tipo lo cual disminuye el riesgo de adicción y dependencia garantizando un alivio eficaz y sostenido del dolor.

Fotos Fotolia: Jaroslav Siroky / CLShebley

 
 
 
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