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Definición de Lunar (piel)

Un lunar es una mancha elevada en la piel que es debida a la acumulación de melanina. Estas manchas pueden ser de varios tipos con distintos significados e impacto sobre la salud.

Lunares y manchas benignos

Existen muchas formas de acumulación de melanina en la piel. Con frecuencia las machas se localizan en las zonas expuestas como cara, cuello y brazos en personas de piel clara, mostrando un oscurecimiento tras la exposición al sol que las hace más evidentes, este tipo de lesiones se conocen como pecas o efélides y no tienen mayores consecuencias para la salud.

Algunas lesiones, que toman coloraciones más oscuras de tono marrón, se presenta desde la infancia y edad joven persistiendo por toda la vida sin mostrar ningún cambio con la exposición al sol.

En los ancianos es característico que se presenten pigmentaciones de color marrón principalmente en las manos y antebrazos, esta condición se conoce como lentigiosis senil, tiende a ser progresiva y aumentar con la exposición al sol, se relaciona con la degeneración del colágeno de la piel.

Existen lesiones conocidas como nevo displásico, que son distintas a los lunares comunes. Se trata de lunares que alcanzan los 5 mm y que tienen una coloración que no es uniforme y abarca tonos distintos del color marrón, estos pueden presentarse en zonas no expuestas de la piel, incluso en el cuero cabelludo, en los senos y en las nalgas.

Este tipo de lesiones no son malignas, por lo general tienden a permanecer estables en el tiempo. Sin embargo, debe buscarse orientación médica ante cualquier cambio en su aspecto si este llega a presentarse.

¿Cómo reconocer un lunar sospechoso de malignidad?

Existe un tipo de cáncer de piel que puede iniciarse como un lunar para luego crecer, invadir a los tejidos cercanos y diseminarse, se trata del melanoma.

Este tumor puede presentarse en cualquier parte del cuerpo, incluso puede evolucionar a partir de un lunar simple o de un nevo displásico. Por tal razón es importante prestar atención a los cambios en la forma de los lunares así como en el hecho que se tornen dolorosos, piquen mucho, se vuelvan ásperos o sangren.

Por lo general un lunar es sospechoso de ser un melanoma si comienza a sufrir cambios, especialmente si aumenta de tamaño, se torna asimétrico, adquiere un borde irregular y borroso, adquiere tonos de color disparejos o con áreas no pigmentadas en su interior.
Estos lunares deben ser extirpados para estudiarlos mediante una biopsia que indique si se trata o no de un melanoma.

Fotos: iStock - RyanJLane / tzahiV

 
 
 
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