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Definición de Hachís

El hachís es una sustancia que se obtiene de la planta del cannabis. Así, las flores de esta planta se someten a un proceso químico o mecánico de secado, tamizado y prensado que finalmente se convierte en una resina conocida como hachís. La calidad del producto final depende de muchos factores: la planta originaria, la técnica empleada en su elaboración o el color del humo tras el contacto con el encendedor.

El hachís se fuma de maneras muy distintas: en pipa y sin mezclar con tabaco, en pipas de agua o bongs, en una cachimba o narguille, en vaporizador o mezclado con tabaco formando un porro.

El hachís y la marihuana son sustancias similares pero no iguales. Mientras la marihuana se presenta en hierba seca, el hachís lo hace en forma de barra y esta se deshace usando calor. Esta diferencia hace que la marihuana contenga menos principios activos que el hachís. En cualquier caso, ambas forman parte de la categoría de drogas blandas.

El THC

Tanto el hachís como la marihuana comparten el mismo ingrediente psicoactivo, el tetrahidrocannabinol o THC. Esta sustancia es químicamente muy parecida a otras sustancias que se encuentran en los neurotransmisores del cerebro. El THC viaja a través del torrente sanguíneo y finalmente llega al cerebro. En ese momento el consumidor puede experimentar algunos efectos: mareo, euforia, una sensación de evasión, una cierta alteración de la memoria a corto plazo y emociones fluctuantes. Independientemente de las sensaciones que se tengan, se trata de una sustancia potencialmente adictiva que en ocasiones requiere de tratamientos de desintoxicación.

La adulteración

El hachís en estado puro es muy poco habitual, ya que los traficantes normalmente lo mezclan con otras sustancias para incrementar su tamaño. En el proceso de adulteración se han encontrado restos de goma de neumático, arena, ceniza, resina de otras plantas o tiza.

Las consecuencias de este tipo de mezclas son una fuente de ingresos para los narcos y un riesgo para la salud de los consumidores.

Consumo lúdico y terapéutico

Quien fuma hachís puede hacerlo porque quiere evadirse momentáneamente o bien para pasar un momento de diversión con otras personas. Esta modalidad de consumo se ha extendido en todas las capas sociales. Como otras sustancias, se puede consumir de manera responsable y con control o, por el contrario, de una manera compulsiva y con riesgos para la salud.

Al igual que otros derivados del cannabis, el hachís también se emplea en el tratamiento de algunas enfermedades: frena el crecimiento de tumores cancerígenos, alivia el dolor en las personas con fibromialgia, combate la presión ocular asociada al glaucoma y reduce el malestar de las migrañas.

A pesar de sus propiedades terapéuticas, se desaconseja su consumo entre quienes padecen esquizofrenia y problemas cardíacos.

Foto: Fotolia - Cendeced

 
 
 
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