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Definición de Fiebre Amarilla

La fiebre amarilla es una enfermedad muy típica en los países tropicales que es transmitida por la picadura de ciertos mosquitos y que normalmente desencadena grandes epidemias.

También denominada vómito negro y plaga americana, la fiebre amarilla corresponde a la familia conocida como Flaviviridae, y al género Flavivirus amaril. Su particular denominación de amarilla tiene que ver con los signos de ictericia (coloración amarillenta en la piel y mucosas por el aumento de la bilirrubina) que la misma produce en algunos pacientes que la han contraído.

Históricamente, la fiebre amarilla ha sido la causa de epidemias devastadoras que se cobraron la vida de cientos y cientos de personas, por ejemplo, a comienzos del siglo XIX, la mitad de la milicia francesa asignada a la Revolución Haitiana perdió la vida como consecuencia de esta implacable enfermedad viral. Hasta que se entendió el modo de transmisión, como señalamos líneas arriba, mediante la picadura de ciertos mosquitos y se fueron profundizando las investigaciones al respecto con voluntarios humanos, cada brote era seguido de miles y miles de muertes.

El desarrollo de una vacuna para prevenir la enfermedad por parte del virólogo sudafricano Max Theiler en el año 1937 fue un enorme hallazgo y un paso firme para combatirla, sin embargo, aún varias poblaciones continúan en riesgo. La fiebre amarilla solo se contrae en África, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, afectando especialmente a aquellas personas que trabajan en las selvas tropicales lluviosas.

Su período de incubación dura oscila entre los 3 y 7 días y su duración es de aproximadamente dos semanas. Tras la incubación la fiebre amarilla puede asumir dos formas clínicas diferentes: forma leve (comienza con fiebre elevada, escalofríos y cefalea; suele durar de 1 a 3 días y se cura sin inconvenientes posteriores) y forma grave o clásica (tras una manifestación similar a la leve, desciende la fiebre y luego vuelve a reaparecer acompañada de la mencionada ictericia, pudiendo derivar en insuficiencia hepática y renal.

La forma más directa de diagnosticarla es a través de un análisis en sangre que nos pruebe la presencia del anticuerpo.

No existe un tratamiento concreto y eficaz, la mejor manera de prevenirla es con la vacuna, aplicándola en caso de viajar o visitar las zonas más sensibles. La vacuna es efectiva desde los 10 días después de su aplicación hasta los diez años posteriores; en los casos graves se recomienda el tratamiento de los síntomas que despertó, especialmente la rehidratación del paciente y el control de la hipotensión. La mortalidad en el mundo es del 5 %.

 
 
Autor: Florencia Ucha | Sitio: Definición ABC | Fecha: septiembre. 2011 | URL: https://www.definicionabc.com/salud/fiebre-amarilla.php
 
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