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Definición de Emociones Ambiguas

Existen distintos tipos de emociones. Las emociones positivas que reciben este nombre por el efecto de salud vital que producen en forma de bienestar y sensaciones agradables, son la alegría, la ilusión, la motivación o el gozo.

Por el contrario, las emociones negativas que reciben este nombre porque producen un tono vital bajo, afectan al estado de ánimo: la tristeza, la lástima, la envidia y el rencor son desagradables porque producen tensión física y emocional.

Sin embargo, algunas emociones no son ni completamente positivas ni completamente negativas. ¿Por qué motivo? Porque las emociones ambiguas son aquellas cuyo valor no depende completamente de sí mismas sino del contexto en el que están situadas. A continuación, exponemos una serie de ejemplos.

Sorpresa

La sorpresa es una emoción ambigua. Sencillamente, porque puede estar producida por un acontecimiento alegre y feliz, por ejemplo, una buena noticia. Sin embargo, no todas las sorpresas son agradables. De hecho, existen imprevistos que ocurren de forma sorprendente y que pueden resultar incómodos para ti.

Por ejemplo, una visita inesperada de una persona con la que tienes poca confianza justo el día en el que tienes tu salón más desordenado. Esta sorpresa te resulta incómoda.

A lo largo de la vida acumulamos un catálogo de sorpresas emocionales de todo tipo y color. Algunas de ellas nos han producido un gozo intenso. Otras por el contrario, han roto nuestras expectativas.

Esperanza

Otro ejemplo es la esperanza. Esta emoción remite al futuro, es decir, refleja un bien que deseas que esté por llegar. La esperanza se convierte en un refugio de un presente más triste, es decir, es un antídoto de supervivencia emocional para sobrellevar las dificultades de un presente que duele. Es decir, en su parte negativa de presente, la esperanza conecta con un dolor.

Por ejemplo, el dolor de quien tiene el corazón roto por un desamor. Sin embargo, en su interpretación de futuro, la esperanza es terapéutica porque se convierte en un estímulo de bondad para aliviar las heridas del presente a través de esa ventana de futuro que es luz y bondad.

Pero además, la esperanza no solo puede ser positiva, sino también negativa, como muestran las falsas ilusiones. Por ejemplo, el autoengaño amoroso. Y entonces, esta espera interminable se torna insana.

Por tanto, tanto el ejemplo de la sorpresa como de la esperanza muestran que existen emociones ambiguas. Aquellas que tienen matices de interpretación que dan precisamente lugar a este significado ambivalente.

Fotos: Fotolia - Drobot Dean / Pathdoc

 
 
 
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