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Síndrome del Bebé Zarandeado - Definición, Concepto y Qué es

El síndrome del bebé zarandeado o sacudido hace referencia al diagnóstico médico de un bebé que ha sufrido daños cerebrales al haber sido sometido a movimientos bruscos.

Este movimiento produce una lesión de traumatismo craneoencefálico que es consecuencia del maltrato que puede dejar huella en forma de hematoma o inflamación en el interior de la cabeza.

Causa del daño cerebral

El cuello de un bebé es muy frágil, por esta razón, ante una sacudida de estas características, la cabeza rota sin ningún tipo de control.

Generalmente, los autores de este tipo de lesiones son los padres y madres, o los cuidadores habituales del niño.

Personas que en ocasiones pierden el control de la situación y la paciencia ante el llanto constante del bebé.

Es normal que los padres y madres pierdan la paciencia en algunos momentos, pero lo que no es lógico es zarandear al bebé por esta razón.

Los bebés de un año tienen un mayor riesgo de este diagnóstico, sin embargo, incluso los niños de cuatro o cinco años pueden sufrir este daño, aunque son menos frecuentes los casos en esta etapa. Además, los daños pueden producirse incluso por movimientos bruscos producidos durante pocos segundos.

Los expertos recomiendan pedir ayuda emocional si la experiencia de la maternidad o la paternidad produce estrés y negatividad con el fin de aprender a manejar la frustración de ciertos momentos.

Efectos negativos en la salud

La consecuencia más grave de este tipo de daño es la muerte. Pero existen también otras consecuencias negativas de salud. Por ejemplo, el bebé puede sufrir problemas de visión, parálisis cerebral, dificultades en el desarrollo del habla o problemas de audición.

Los efectos de este síndrome son tan graves que hasta el momento, no existe un remedio inmediato para solucionar las consecuencias sufridas. Cuando el bebé llega al hospital, los expertos tienen que concretar un diagnóstico por medio de distintas pruebas y cuando se confirma el dato, el niño recibe un tratamiento de urgencia.

Desde el punto de vista físico, el bebé puede sufrir lesiones en las costillas y otras partes del cuerpo. ¿Cómo identificar un cuadro clínico de estas características? El niño muestra dificultades para respirar, falta de apetito, pérdida de vitalidad y piel pálida.

Por esta razón, el mejor modo de evitar este tipo de situación es la prevención por medio de hábitos saludables cuando el padre o la madre están a punto de perder la paciencia. En ese momento, es posible dejar al niño en un lugar seguro, por ejemplo, en la cuna. Y poder descansar durante unos minutos en otra habitación.

Las consecuencias son tan graves que incluso aunque el niño sobreviva puede tener secuelas para las que necesita atención médica durante el resto de su vida.

Foto: Fotolia - Dansa

 
 
 
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