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Definición de Absceso

Un absceso es una colección de pus que se localiza en la piel o en los tejidos profundos, incluso puede ubicarse en el interior de los órganos.

Los abscesos, son debidos a la infección de algún tejido por bacterias o parásitos, siendo las primeras más frecuentes.

El pus es una sustancia que se forma como consecuencia de la defensa contra las bacterias causantes de la infección. Está conformado por glóbulos blancos, microorganismos y tejido muerto.

Principales manifestaciones que acompañan a los abscesos

La infección de un tejido puede dar origen a una masa de pus que se convierte en un nódulo o pelota que puede palparse cuando se localiza en los tejidos superficiales. Esta lesión por lo general es blanda, fluctuante y caliente cuando se toca, es muy dolorosa y puede producir síntomas generales como la fiebre, debido a la reacción del sistema inmune contra el microorganismo causante de la infección.

Muchas veces los ganglio linfáticos cercanos pueden aumentar de tamaño, incluso puede originarse una colección de pus dentro de un ganglio linfático, originando un trastorno conocido como adenitis.

Los abscesos profundos pueden originar problemas serios como una infección diseminada o sepsis cuando se presentan en personas con un sistema inmune debilitado, como en el caso recibir quimioterapia como tratamiento de algún tipo de cáncer, o bien de sufrir enfermedades como el SIDA o encontrarse recibiendo tratamiento inmunosupresor por enfermedades como asma, artritis, lupus o ser receptor de un trasplante.

Cuál es la mejor conducta ante un absceso

Dependiendo de la localización y del sistema de defensas del paciente es posible que el tratamiento se base solo en el uso de medicamentos antibióticos tomados o aplicados por vía intravenosa.

En algunos casos es posible que se efectúe una cirugía para abrir el absceso y drenar su contenido, en especial cuando ocurren en lugares en donde generen compresión de estructuras vitales, como es el caso de los abscesos cerebrales, o bien cuando afectan a órganos como el hígado. En ambos casos un agente causal relativamente frecuente es la Entamoeba histolytica, el mismo parásito causante de la amibiasis.

El drenaje de los abscesos debe ser efectuado por un profesional de la salud y debe acompañarse por el uso de antibióticos para evitar que ocurra otro tipo de infección de los tejidos conocida como celulitis. En el caso de los abscesos localizados en la cara cerca de la nariz, es posible que su manipulación haga que los microorganismos migren al cráneo originando abscesos cerebrales o trombosis de los senos venosos que rodean al cerebro.

Fotos: Fotolia - claudiociani / pongmanat tasiri

 
 
 
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