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Definición de Onomástico

En Latinoamérica se emplea la forma masculina de esta palabra, mientras que en España se usa en femenino. Onomástica u onomástico es el término utilizado para para referirse a la celebración del Santo que da el nombre a una persona. Todo aquel que se llama José celebra su onomástico el 19 de marzo y si alguien se llama Francisco Javier lo celebra el 3 de diciembre.

Hay que indicar que esta celebración tiene relación con el nombre de una persona y no con el día de su cumpleaños. No obstante, en el mundo católico las personas recibían su nombre dependiendo del santoral del día, por lo que celebraban su onomástico y su cumpleaños el mismo día.

El santoral católico y los nombres

En los primeros siglos del cristianismo ya se homenajeaba en la misa a los mártires y santos y esto se hacía durante el canon de la misa. Con el paso del tiempo se formó una lista de todos los hombres y mujeres considerados santos y dicha lista es el santoral. El santoral católico se convirtió en la referencia para poner el nombre a cada persona.

Esta costumbre todavía se mantiene en algunos lugares, pero es muy minoritaria. En la actualidad la gran mayoría de católicos no emplea el santoral para elegir el nombre de sus hijos, sino que esta elección depende exclusivamente de los gustos personales.

Recordamos, por otra parte, que durante muchos años en España (especialmente en el periodo franquista) no era posible poner un nombre que no estuviera recogido en el santoral católico.

El estudio de los nombres y apellidos

La onomástica es la disciplina que estudia el origen de los nombres y apellidos. Antiguamente las personas solo se conocían por sus nombres y esta circunstancia se puede observar en la Biblia, donde todos los personajes mencionados llevan un nombre pero sin acompañarlo de un apellido. Fue a partir de la Edad Media cuando se incorporó el apellido para identificar a las personas.

Una de las referencias iniciales en los primeros apellidos tenía una relación con el origen geográfico de alguien (Juan del Rio o Rafael del Valle), con algún elemento arquitectónico asociado a una persona (por ejemplo, los apellidos Torres, Castillo o Puente) o bien con el aspecto físico de alguien (por ejemplo, los apellidos Calvo, Delgado, Rubio, etc).

Por otra parte, todos los apellidos que terminan en ez expresan que la idea de ser hijo de alguien (Perez es el hijo de Pedro, Rodriguez de Rodrigo, Gonzalez de Gonzalo...). El oficio de las personas también era un factor para apellidar a alguien y de ahí vienen los apellidos Herrero, Panadero, Criado o Monje.

Fotos: Fotolia - vvoe / milleflore

 
 
 
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