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Definición de Indulgencia

La indulgencia es la benevolencia a la hora de tolerar las faltas de otros y también la facilidad para conceder las gracias. Más allá de la vinculación religiosa que ostenta el término y que luego repasaremos, la indulgencia implica una inclinación hacia el perdón.

Por otro lado, también se considera indulgencia a la remisión que realiza la iglesia católica de las penas debidas por los pecados cometidos.

Existen muchos tipos de comportamientos distintos. Las virtudes son muy importantes porque elevan al ser humano por encima de sus propias debilidades, son una invitación para ser una mejor persona y crecer gracias a la fuerza de voluntad y a la toma de conciencia.

Una persona indulgente es aquella que es comprensiva con las debilidades de los demás. Desde este punto de vista, es más flexible que aquella persona autoritaria que no disculpa los errores ajenos. La indulgencia es una forma de amor como muestra la comprensión y el cariño.

Esta virtud también está acompañada de la paciencia de aprender a respetar los ritmos de cada persona. Las personas más impacientes y perfeccionistas son también las que tienden a ser menos indulgentes. Las personas indulgentes también tienen mayor tendencia hacia el perdón que aquellas que no lo son, tienden a relativizar el motivo de la ofensa intentando poner el foco de atención en las virtudes de la otra persona.

Ser comprensivo

Lo cierto es que desde el punto de vista de la inteligencia emocional, lo más importante es aprender a ser indulgente en el momento oportuno y no serlo cuando no conviene. Por ejemplo, los padres que son constantemente muy indulgentes con las travesuras de sus hijos y evitan el castigo, están cometiendo un error de autoridad importante. Del mismo modo, pasar por alto ofensas personales graves en el plano de la amistad, puede conducir a problemas de baja autoestima puesto que es saludable establecer límites en las relaciones.

Conviene ser especialmente indulgente con las personas mayores que como consecuencia de la edad y de sus achaques están más limitadas. En este caso, la indulgencia se basa en la paciencia de comprender que los mayores tienen un ritmo distinto al hacer las cosas y debemos adaptarnos a ese ritmo para no incomodarlos como consecuencia de nuestras prisas.

Ser indulgente contigo mismo

Las relaciones personales que establecemos son un espejo de las relaciones que hacemos con los demás. Por esta razón, la indulgencia también es necesaria con nosotros mismos puesto que el ser humano puede ser su peor juez cuando se castiga por sus errores.

Conviene puntualizar que desde el punto de vista religioso, la indulgencia también es ofrecida por la iglesia a aquellos fieles que se arrepienten de verdad por los pecados que han cometido en su vida.

La indulgencia en el plano religioso

De acuerdo a la doctrina católica, la pena temporal del pecado podrá ser objeto de una indulgencia o de una remisión bajo determinadas condiciones y también dependiendo de la concesión que hagan determinados representantes de la Iglesia.

Cabe destacar, que a diferencia de lo que sucede con la penitencia y la reconciliación, la indulgencia no implica de ninguna manera el perdón del pecado sino que lo que ofrece en su lugar es una eximición temporal de la falta cometida, la cual puede ser terrenal o bien producirse tras la muerte en el purgatorio.
Son el Papa, los Cardenales y los Obispos, las autoridades eclesiásticas capacitadas para conceder la indulgencia a cambio del compromiso de asumir diferentes acciones o rituales por parte de los interesados.

Si bien la indulgencia no constituye uno de los siete sacramentos reconocidos por la Iglesia (bautismo, unción de los enfermos, matrimonio, orden sacerdotal, eucaristía, confirmación y penitencia), de todos modos, implica un aspecto fundamental dentro de la doctrina cristiana. Aún más, uno de los motivos que movilizó la oposición de Martín Lutero y el impulso de la Reforma Protestante ha sido justamente las desavenencias respecto del tráfico de indulgencias que existió oportunamente cuando llevó a cabo su movimiento reformador.

Aunque en la actualidad las indulgencias continúan siendo parte de la doctrina católica, vale destacar, que las mismas, como consecuencia del cambio de contexto histórico, han sufrido una perdida en cuanto a la importancia que sí revistieron en el pasado.

Por su lado, la indulgencia plenaria, es aquella que redime la totalidad de una pena.

Fotos: iStock - Voyagerix / voloshin311

 
 
 
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