Definición de Sistema Socialista

1. El sistema socialista es un conjunto teórico-práctico de principios económicos, políticos y sociales, cuyos adeptos acompañan una corriente de pensamiento partidaria al socialismo. Sigue los ideales de igualdad entre todos los habitantes de la sociedad, sin discriminación por clases sociales o bienes privados, y centralizando el poder en el estado.

Cat. gramatical: Sustantivo masc.
En sílabas: sis-te-ma + so-cia-lis-ta.

Sistema Socialista

Doraima Dos Ramos | Julio 2022
Magíster en Ciencia Política

Los sistemas socialistas son regímenes políticos que actúan en pos de la igualdad social, la colectivización de la economía a partir del control popular de los procesos económicos, y en poner fin al régimen de explotación capitalista representado en añejas oligarquías.

Los conceptos políticos adquieren nuevos significados con el tiempo y se convierten en vocablos polisémicos que dejan muchas dudas en su interpretación. En tal sentido, es quizás conveniente, revisar un poco sus antecedentes históricos para luego tratar de aclarar la compleja acepción actual de un sistema socialista en el cual el poder y sus instituciones se organizan y actúan de manera distinta a otros regímenes políticos

Las primeras experiencias socialistas

Las primeras “experiencias socialistas” datan del siglo XIX inspiradas en las teorías de Henri de Saint-Simón y Robert Owen: la primera colectivización de la industria (industrialización) para resistir a la explotación del hombre por el hombre y la abolición de todas las clases sociales mientras que Owen propone el Movimiento Social en aldeas de unidad en las cuales no existía la propiedad privada. Esto teóricos serían luego denominados por Karl Marx como “socialistas utópicos” que solo buscaban resolver el problema económico y social de pequeños grupos. Como puede observarse, el socialismo no fue en sus inicios una teoría integral, sino un conjunto de elementos conceptuales colectivistas.

No obstante, Marx en su estudio de la realidad sociopolítica “Socialismo Científico” plantea principalmente el análisis de elementos económicos y políticos, a saber, el Capitalismo (Das Capital, Kritik der politischen Okonomie) que servirá en el futuro de fundamento para las luchas de movimientos y partidos de izquierda por la instauración de sistemas socialistas.

Los fundamentos Marxistas del Socialismo

Se basa principalmente en la dialéctica materialista desarrollada por Hegel, que plantea que, a través del Espíritu la realidad, toda que coincide con él, se objetiviza. Marx señala que los hombres no pueden llevar a cabo sus ideas y conducir los acontecimientos, es el proceso dialectico que determina lo que ocurre en el presente y en el futuro. Estas condiciones son impactadas por los fenómenos económicos.

Los factores del capital que se constituyen como infraestructura sustentada en la producción es la base de la sociedad. Sobre esta infraestructura se genera una superestructura jurídica, ética, cultural y religiosa que condiciona a toda la sociedad y la naturaleza de sus funciones sociales. Los procesos económicos están siempre en manos de una minoría dominante y la clase desposeída solo puede “sobrevivir” con su trabajo.

Todas estas circunstancias deben transformarse para dar paso a una sociedad más justa donde ya no exista la propiedad privada; el comunismo. El socialismo vendría a ser un proceso de transición con la antigua estructura social y económica capitalista, lo cual genera conflictos y antagonismos por el desplazamiento de una por otra, pero que finalmente van sustituyéndose, gracias a la acción revolucionaria. Fundamentadas en esta tesis existen en la actualidad un archipiélago de movimientos, partidos y factores políticos revolucionarios de izquierda que promueven los sistemas socialistas en el mundo.

El sistema Soviético

Posterior a la Revolución de octubre de 1917, su principal dirigente, Lenin, trata de organizar el Socialismo en la inmensa Rusia que estaba sumida en el atraso y escasamente industrializada. Para ello se instaura una economía centralizada, por medio de la cual el Estado intentaba dirigir los procesos económicos; se nacionalizan las empresas básicas productoras y los servicios públicos: minas, metalurgia, industria textil, ferrocarriles y transporte, se eliminan todos los títulos nobiliarios.

En el área social se establecen los seguros sociales, la primera legislación del trabajo y la socialización de la vivienda. El Estado se abroga toda la dirección de la economía incluida la dirección de los Bancos. Sin embargo, el inicial y potente proceso democratizador promovido por los soviets (grupos populares) fue derivando en un régimen autoritario, el partido comunista monopolizó todo el poder político llevando a cabo implacables persecuciones en contra de los disidentes. Finalmente, se logró a través de planes quinquenales bajo el mandato de Stalin, la industrialización del país con una agricultura moderna y colectivizada todo bajo una dirección política centralizada y dictatorial.

Los sistemas socialistas en la actualidad

Para estos sistemas no es suficiente la igualdad ante la ley, sino también es necesaria la igualdad social y económica. Para ello, suelen modificar la estructura jurídica, pasando de Estado de Derecho a Estado Social de Derecho, implicando esto, la implementación de normas que hagan realidad el principio de igualdad y justicia social, dando prioridad a los derechos colectivos en detrimento de los derechos individuales, civiles y políticos. De igual forma, modifican la estructura del Estado, eliminando instituciones burguesas y creando otras en correspondencia al nuevo sistema.

Sin embargo, el abanico de movimientos y factores pro socialistas es heterogéneo y los países con sistema político socialista guardan diferencias entre sí, ya que aplican su doctrina revolucionaria con diferentes matices, algunos se han decantado por Democracias radicales o participativas implementando gigantescos programas sociales mediante el cual se trata de dar repuesta a los derechos básicos de la población, y aplicando una planificación centralizada y una fuerte intervención en la economía; otros desarrollan sistemas más laxos donde se permite la descentralización de la toma de decisiones y la autonomía de las empresas y la diversidad en la producción.

De igual forma, estos regímenes más flexibles llevan adelante diversas formas de propiedad, incluidas la social, que va desde cooperativas hasta empresas estatales con capital mixto, todo ello sujeto al control popular.

En la actualidad en América Latina, los regímenes provenientes de movimientos y partidos de izquierda tienen una importante presencia en la región, ahora unificados en organizaciones defensoras del medio ambiente, contra cultura y en la lucha contra el proceso globalizador de la economía y sus efectos destructivos en el tejido social y en las economías dependientes de la explotación de materias primas. Ya el actor revolucionario no necesariamente es el partido, sino una gama importante de movimientos y grupos sociales entrelazados a través de redes internacionales que tienen como propuesta central la organización popular para el ejercicio del poder.

 
 
 
 
Por: Doraima Dos Ramos. Magíster en Ciencia Política por la USB, Especialista en Políticas Publicas, profesora de Filosofía de la UPEL. Candidata a Doctora en Ciencias Políticas. Autora, tutora de tesis de grados y asesora de políticas y programas.
Art. actualizado: Julio 2022; sobre el original de junio, 2011.
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