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Definición de Dirigencia

La dirigencia es el grupo dirigente de una institución o de un organismo que puede pertenecer a los más diversos ámbitos. La misma se encuentra compuesta por varios individuos, los cuales se conocen popularmente como dirigentes.
La dirigencia del club argentino Boca Juniors decidió por unanimidad la incorporación del delantero de Lanús.”

Persona o grupo que gestiona y defiende los derechos e intereses de una institución

De alguna manera, la dirigencia es el motor que impulsará a la organización o institución en cuestión con vistas a la consecución de sus objetivos, los cuales siempre deberán estar orientados a llevarles bienestar a los asociados.

Preparación y perfil de liderazgo

La gran responsabilidad que supone dirigir una institución hace que sea estrictamente necesario que aquellos individuos que se elijan para conformar la misma estén debidamente preparados, ya sea profesionalmente en la materia sobre la cual versa la organización, así como también dispongan de una sólida personalidad que les permita llevar el trabajo adelante, aún frente a las adversidades si se considera que vale la pena hacerlo porque las decisiones tomadas a largo plazo darán muy buenos frutos.

El dirigente, en nombre de la institución que representa será la persona que debe tomar las decisiones que afecten a la misma y a los individuos que la integran, especialmente debe velar por sus intereses y pelear por los derechos que le corresponden.

El concepto de dirigente normalmente es aplicado en nuestra lengua a políticos, sindicalistas, o el encargado de la dirección de cualquier tipo de institución.

Por caso se trata de un cargo que no solo demanda cumplir responsabilidades importantes porque se está representando a un número importante de personas, sino también es un cargo que demanda la disposición de carisma y de liderazgo para poder ser llevado a cabo de manera pertinente.

El dirigente será considerado el máximo referente de la organización en cuestión y por tanto los miembros de la misma lo suelen ver como un modelo a seguir, a imitar, y es habitual que se acerquen a él para consultarlo y también para pedir su asistencia y protección en algunas situaciones.

Condiciones que debe reunir el buen dirigente

En todas las sociedades a lo largo de la historia de la humanidad han surgido hombres que ocuparon el cargo de dirigentes por esas características de líderes innatas.
Desde las comunidades más primitivas ya se puede observar esto, la necesidad de contar con alguien que ejerce el rol de líder y se ocupa de las demandas y necesidades de la comunidad que integra.

Por supuesto que ha habido líderes buenos y también malos, los buenos son aquellos que conducen hacia el objetivo de manera conforme y sin problemáticas.

Entonces, para llevar a cabo una dirigencia exitosa, el dirigente deberá disponer de las siguientes capacidades: capacidad de gestión, lo cual implica habilidad para organizar el trabajo, dirigir a las personas que se encuentran a su cargo, relacionar a la organización con otras, conseguir apoyos y aportes externos e internos para su gestión; capacidad de resolución, lo cual supone estar preparado para enfrentar cualquier problemática que se desencadene en el desempeño del cargo, estar siempre dispuesto a buscar soluciones y jamás profundizar en los problemas que se puedan suscitar; y conocimiento de sus funciones, sin ello será prácticamente imposible que pueda desenvolverse con éxito.

Pero además de las propias deberá conocer las del resto de los directivos, así como las normas legales que regulan a la organización que preside. Al conocimiento, además, deberá sumarle información, respecto de su contexto, como ser los temas o asuntos pendientes de resolver y también conocer información del país en el cual la organización vive, para que la misma transcurra en coherencia con la coyuntura nacional.

Uno de los conflictos más frecuentes que se suelen dar en las dirigencias es la presencia de dirigentes unipersonales que solamente están preocupados por mantener firme e incólume su poder y no se ocupan del bienestar de sus representados, que debería ser su misión y objetivo primordial a cumplir.

Esta manera de conducirse puede derivar en graves problemas y consecuencias negativas.

La dirigencia debe brindar servicio al pueblo, a quienes representa y jamás estar supeditada a los caprichos de quien ejerce la titularidad de la misma.

 
 
 
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