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Definición de APO

Las siglas APO equivalen a administración por objetivos, una estrategia empresarial en la que los trabajadores y los directivos de una compañía trabajan para cumplir unas metas previamente establecidas.

Orígenes y evolución

Esta modalidad empresarial surgió en Estados Unidos en la década de 1950 con el fin de impulsar un nuevo modelo de productividad que respondiera a las injerencias del gobierno sobre la actividad empresarial. Por otra parte, la administración por objetivos se empezó a desarrollar en oposición al modelo anterior: la administración por presión.

El sistema de presión ejercido sobre los directivos y gerentes se basaba en el control y la vigilancia de sus actuaciones, pero este planteamiento demostró ser ineficaz. Con el paso del tiempo la APO también se planteó como un método de evaluación de las distintas responsabilidades laborales.

Aspectos fundamentales de la administración por objetivos

Para conseguir alcanzar unas metas empresariales, es totalmente necesaria una planeación. A través de una correcta planificación es posible ejercer el control de los procesos administrativos utilizados. Toda planeación implica una serie pasos: definición de la oportunidad empresarial, establecimiento de los objetivos y posibles alternativas.

El modelo APO está asociado a la sistematización empresarial y a la idea de orden. En este sentido, con unos objetivos claramente definidos es más factible organizar una actividad de una manera ordenada.

Este sistema se basa en una visión utilitarista y pragmática de la empresa. En otras palabras, todo aquello que no sirve para conseguir unos objetivos es algo prescindible.

Desde el punto de vista de la motivación, la APO es considerado un modelo válido, pues permite que los trabajadores y directivos tengan interés por conseguir sus metas.

Según los expertos en este modelo, para que su aplicación sea efectiva deberían cumplirse ciertos requisitos:

1) que el equipo directivo y los subordinados estén de acuerdo en el tipo de objetivos marcados,

2) que se establezcan metas a corto plazo y

3) una evaluación permanente de los objetivos a través de un sistema de verificación de los mismos.

Un sistema que no es compartido en todos los ámbitos empresariales

Para algunos expertos y analistas este modelo de administración y gestión tiene algunas debilidades. En primer lugar, la planeación puede ser imperfecta y, en consecuencia, los objetivos marcados dejan de ser válidos. Por otra parte, al establecerse unos objetivos se dificultan posibles iniciativas de tipo alternativo.

Asimismo, hay que tener en cuenta que ciertos objetivos no son fácilmente cuantificables.

Foto: Fotolia - Rudall30

 
 
 
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