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Definición de Templarios

Con su desaparición, empezó la leyenda; a los caballeros templarios, que fueron víctimas de la codicia del rey de Francia, se les atribuyen conocimientos fruto de su relación con Oriente Medio, que superarían a los conocimientos de cualquier otra persona u organización, así como tesoros fabulosos. Esta es su historia, lejos de las leyendas.

La orden del temple fue una institución fundada en 1118 (tras la primera cruzada) con el objetivo de proteger y ayudar a los peregrinos cristianos que iban a Jerusalén.

Jerusalén, la ciudad santa para tres religiones (judaísmo, islam, y cristianismo), había caído en 1099 en manos cristianas, lo que, teóricamente, había abierto las puertas de la ciudad a los peregrinos cristianos, algo que, de hecho, no habían tenido nunca vedado gracias a la actitud abierta de los dirigentes musulmanes, que permitían otros cultos siempre y cuando estos abonaran un impuesto especial.

El problema de las peregrinaciones eran los múltiples peligros a los que los peregrinos estaban expuestos durante el viaje, como por ejemplo el asalto de bandoleros.

El nuevo rey de Jerusalén, Balduino, no disponía de tropas suficientes para llevar a cabo una tarea policial de protección a los viajeros que seguían un peregrinaje a tierra santa, por lo que algunos caballeros empezaron a organizarse en lo que acabaría siendo el Orden del Temple para llevar a cabo esta tarea.

Agradecido, Balduino proporcionó a estos caballeros un cuartel en el cual vivir, ubicado en el antiguo Templo de Salomón. De ahí sacarían el nombre de la orden.

De hecho, el nombre completo del nuevo orden era Orden de los Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón, aunque serían simplemente conocidos como Orden del Temple o Templarios.

La influencia tanto de su fundador, Hugo de Payns, como del rey Balduino, granjearon rápidos apoyos a la nueva organización tanto por parte de la nobleza europea cristiana, como por parte de la iglesia.

El número de caballeros adscritos al orden fue creciendo paulatinamente en paralelo a la importancia que ganaba la organización, y a las tareas que pasaba a desempeñar; de solamente proteger a los peregrinos, a erigirse en una verdadera fuerza armada, un ejército.

Paralelamente, el Temple también se expandía territorialmente; por ejemplo, en la Corona de Aragón (tanto en los reinos de Aragón, como en Cataluña, y Valencia), el Temple tenía numerosas posesiones. En Francia también tenía grandes propiedades, y su influencia era notable.

En el seno del Temple, los caballeros y el resto del personal se guiaban por una regla que le había sido dada a la institución por la iglesia.

Debemos pensar que, pese a que los caballeros templarios son los más conocidos, solamente eran una parte del total de personal que había en el orden, ya que junto a ellos, convivían sirvientes y otro personal civil, sin adscripción eclesial ni militar.

La regla del Temple contemplaba el voto de pobreza, y convertía a los caballeros en mitad monjes-mitad guerreros.

Pero, pese a ese voto de pobreza, las encomiendas del Temple (células en las cuales se dividía localmente el Temple) eran ricas. ¿Por qué?

Un primer motivo son las donaciones voluntarias que muchos nobles hacían al Temple, siendo estas donaciones en forma de tierras, propiedades y dinero. Incluso quienes no eran nobles, ciudadanos de a pié o burgueses, también donaban sus más o menos exiguas posesiones al Temple, con la esperanza de salvar su alma al morir conduciendola al cielo.

El principio del fin de los templarios podemos encontrarlo en la pérdida de tierra santa por parte de la cristiandad.

Jerusalén fue reconquistado por los musulmanes en 1244. Acre, el último bastión en tierra santa, cayó en 1291. ¿Tenía sentido en este contexto la existencia del orden del Temple?

Sin embargo, el gran poder que habían ganado los templarios en casi un siglo y medio de existencia, impidió su desaparición.

Tenemos que pensar que la organización funcionaba como una institución bancaria realizando préstamos a muchos reinos y nobles. Si bien estas prácticas (consideradas usura) eran prohibidas por la iglesia, los templarios tenían un ingenioso sistema para burlar la prohibición: ellos prestaban el dinero sin interés y, tras devolverlo, el noble o rey realizaba una “donación voluntaria” a las arcas templarias. La cuantía de esta donación era acordada previamente entre ambas partes, y acostumbraba a ser un porcentaje fijo.

Resultado: si bien oficialmente, los templarios no cobraban intereses, en realidad así lo hacían, pero de forma extraoficial.

El gran poder acumulado y las deudas contraídas, sobretodo, por parte de reyes con el orden, así como las riquezas que este acumulaba, fueron su perdición.

Dichas riquezas despertaban la codicia, y su enorme influencia, recelos. El primero en abrir fuego contra el orden del Temple (instalados en Chipre desde la caída de tierra santa) fue Felipe IV de Francia, quien debía fuertes cantidades al Orden del Temple, y carecía de mucha voluntad para pagarlas.

Felipe IV acusó, en 1307, a los templarios de apostatar, de realizar ceremonias paganas y demoníacas, de sodomía, y de varias otras prácticas contrarias a la fe católica. Contaba con la aquiescencia del Papa Clemente V.

Los templarios en Francia fueron rápidamente encarcelados. El Papa cedió y disolvió la orden, mandando apresar a los templarios allí donde se encontraran. Los monarcas que los apresaran, podrían hacerse con sus riquezas y verían sus deudas con el orden condonadas, que es lo que le interesaba precisamente a Felipe IV de Francia.

Los caballeros templarios apresados confesaban lo que se les pedía después de sufrir horribles torturas, y finalmente eran quemados en la hoguera.

En algunos territorios, como la misma Corona de Aragón, el soberano (Jaime II) dudó inicialmente de lanzarse contra los templarios, pero el suculento botín en juego, unido a las consecuencias que podía traer el resistirse a una orden papal, hizo que, finalmente, se sumara a la cacería.

Y, a partir de aquí, de su desaparición, empieza la leyenda del Orden del Temple, una leyenda que incluye tesoros que todavía estarían ocultos, el Sagrado Cáliz, e incluso la pervivencia del orden de forma secreta. Pero eso, ya pertenece al terreno de la fantasía, y no al de la historia.

Fotos: Fotolia - alex2212110 / mario

 
 
 
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