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Definición de Reyes Católicos

reyes católicosLos Reyes Católicos fueron uno de los monarcas más importantes de la historia de España, responsables de la recuperación económica, territorial y política del Estado español. Fueron claros representantes de un período en el cual los estados modernos empezaban a erigirse por sobre el poder de los señores feudales en Europa occidental. Su gobierno duró más de treinta años (desde mediados del siglo XV hasta principios del siglo XVI) y fue sin dudas uno de los más gloriosos de toda la historia española.

La importancia histórica de los reyes católicos (Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón) viene de, como dice el dicho popular, estuvieran en el lugar adecuado, en el momento oportuno: fue bajo su mandato que se completó el proceso conocido como Reconquista (una denominación puesta en tela de juicio, pero que todavía hoy sobrevive), fue descubierto el continente americano, y se unieron dinásticamente los territorios ostentados por la corona castellana y la corona catalano-aragonesa, además de ampliarlos.

Es por ello que su figura ha sido manipulada deliberadamente por el nacionalismo español, poniendo especial énfasis en que su matrimonio daba lugar a la unión de los territorios que más adelante formarían España, sin tener en cuenta que, realmente, fue solamente una unión dinástica, dejando a cada territorio con sus propias leyes, economía (incluyendo moneda), política interior y exterior, aunque se coordinarían en aspectos de esta última.

La inquisición fue la única institución que sería común a ambos reinos, es decir, bajo una dirección unificada, puesto que pese a ser una institución eclesiástica, dependía de la corona, y esta era única para todos los reinos.

Ambos se desposaron en 1469 cerca de Valladolid. Ella era hija de Juan II y hermanastra de Enrique IV de Castilla, y él hijo de Juan II, rey de Aragón y Conde de Barcelona.

El primer conflicto que debieron afrontar fue la Guerra de Sucesión castellana, que enfrentó a Isabel por un lado, y a Juana la Beltraneja (hija de Enrique IV) por el otro. Esta guerra se extendió desde 1475 a 1479.

Al principio de la guerra, en 1475, ambos cónyuges firmarían un documento que les permitiría a cada uno disfrutar del mismo poder como rey consorte en el territorio del otro, que en su propio territorio. Más adelante, dicho documento permitiría a Fernando tomar los asuntos de Isabel como reina a medida que la salud de esta última se fuera minando con el paso de los años.

El balance final del conflicto fue no sólo la victoria de Isabel, sino su reconocimiento como monarca castellana, y el reconocimiento por parte de las cortes de Castilla del matrimonio con Fernando.

Una vez garantizado el trono, la vista de los Reyes Católicos se puso en la consolidación interior y la expansión exterior.

En materia exterior, ya antes de finalizar el conflicto dinástico en Castilla, los castellanos acometieron la conquista y colonización del resto de las Islas Canarias, que culminaría, en 1496 un lento proceso que había comenzado en 1402.

Sin duda, uno de los dos hitos en política exterior más celebrados de los Reyes Católicos es la conquista del Reino de Granada.

Este, último territorio en la Península Ibérica que quedaba en manos musulmanas, fue conquistado en varias fases, empezando en 1484 y culminando en la fecha clave de 1492.

La primera fase, que empezó en 1484 y terminó en 1487, buscó aprovechar la crisis de sucesión dinástica en el reino nazarí, y se saldó con la conquista de la zona occidental de este.

Entre 1488 y 1490, cayó la zona oriental y, finalmente, de 1490 a 1492 se llevó a cabo la conquista de lo que quedaba de Granada.

El año 1492 marca también el inicio de la aventura colombina, que desembocará en el descubrimiento de tierras americanas para los españoles.

Colón buscaba llegar a las indias pero por el oeste en vez de por el este, si bien existen teorías que apuntan a un conocimiento previo por parte del navegante de que iba hacia unas tierras que no figuraban en los mapas.

En 1494 se firmaba el tratado de Tordesillas, mediante el cual, Castilla y Portugal se repartían sus áreas de influencia en las nuevas tierras descubiertas en ultramar.

Me refiero a Castilla y no a España (este último, un concepto que no se utilizaba entonces para definir a un país, sino al territorio controlado por la monarquía de los Reyes Católicos), porque la cuestión americana era una empresa de Castilla, un empeño de Isabel en el cual la corona de Aragón no jugaba ningún papel.

El espacio de expansión catalano-aragonés (y, especialmente, del condado de Barcelona), era el Mediterráneo, en el cual todavía quedaba una parte del imperio marítimo catalán de la edad media.

Algunos personajes catalanes y aragoneses formarían parte de las siguientes expediciones a tierras americanas, pero siempre a nivel personal, y nunca en representación oficial de sus respectivos reinos.

Entre 1494 y 1504, las tropas castellanas combatirán en Italia, aunque por dominios que posteriormente serán administrados por la corona catalano-aragonesa.

El motivo de esta confrontación fueron los intereses franceses en Italia. Si bien Carlos VIII de Francia había firmado un tratado con Fernando II según el cual la corona de Aragón se mantendría neutral a las intervenciones galas en suelo italiano, la petición de ayuda del papa Alejandro VI (de la familia valenciana de los Borja) decidía la intervención de Fernando.

Las tropas castellanas lucharon en varias fases en Italia, logrando destacadas victorias y comentando el posteriormente reconocido poder de las tropas españolas en el continente europeo.

Como resultado de estos conflictos, el Reino de Nápoles fue incorporado a la Corona de Aragón.

En 1497 se inicia la expansión en el norte de África.

Con la “excusa” de continuar el proceso de reconquista, las tropas castellanas consiguieron varias plazas fuertes en el norte del continente, como Melilla (que continúa actualmente como ciudad autónoma en el Reino de España), Orán, Argel, Túnez o Trípoli.

Esta campaña deberá ser finalizada debido a la necesidad de las tropas en las campañas de Italia, pero las plazas fuertes en el norte de África disuadirán de cualquier intento de reconquista de Granada por parte de los reinos musulmanes norteafricanos.

En 1504 fallece la reina Isabel I, quedando su consorte Fernando como regente de Castilla.

Llega a su fin la etapa de los Reyes Católicos, pero durante su regencia, Fernando todavía ampliará los territorios castellanos con la conquista de la parte del sur de los Pirineos del Reino de Navarra.

Dos personalidades muy distintas

Según los cronistas de la época, la reina Isabel era una mujer culta, con una gran capacidad de mando, disciplinada y muy devota. Si bien su matrimonio estuvo motivado por intereses políticos, la mayoría de historiadores afirman que estaba enamorada de su marido y tenía celos patológicos por las continuas aventuras extramaritales de Fernando.

Fernando el católico ha pasado a la historia como un monarca astuto y con gran talento político (se afirma que "El Príncipe" de Maquiavelo se inspiró precisamente en las habilidades políticas del rey de Aragón).

Los Reyes Católicos tuvieron cinco hijos, pero Fernando también tuvo descendencia con algunas de sus amantes. Después de enviudar se casó con la francesa Germana de Foix. Ella tenía 18 años y el 53 y según algunos cronistas Fernando falleció después de haber tomado una bebida afrodisíaca.

 
 
 
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