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Definición de República de Venecia

Es curioso pensar como una simple ciudad-estado como Venecia llegó a convertirse en una potencia comercial y militar en la Europa medieval y renacentista, sobreviviendo hasta que Napoleón Bonaparte la liquidó como estado independiente.

Venecia inició su singladura como ciudad en época de la decadencia del Imperio Romano, en 421 d.C.

Para protegerse de las incursiones de hunos y longobardos, los habitantes de la actual región del véneto se apiñaron en las marismas que conforman la desembocadura del Po, un terreno no solamente no muy fértil, sino como todas las marismas, dado a una serie de problemas que dificultaban en gran medida la calidad de vida, como las frecuentes enfermedades.

Esto marcó la arquitectura de la ciudad de Venecia, que posteriormente pasaría a ser uno de los tesoros del mundo con sus canales, además de orientarla hacia al mar, y protegerla de las amenazas que podían venir del interior.

Con el fin del Imperio Romano de Occidente, Venecia fue conquistada por el Imperio Bizantino, y tras una revuelta, reconocida como independiente.

El veneciano fue un imperio que, en un principio, convino a varios jugadores como Bizancio y el Reino Lombardo, ya que era un interesante puesto comercial. Y los venecianos supieron jugar bien sus cartas en este sentido.

Difícilmente accesible por tierra gracias a la orografía de la región y con una náutica muy poco desarrollada en la baja edad media, Venecia no temía mucho los ataques por tierra, pero por ese mismo motivo tampoco podía expandirse por aquella vía, así que optó por la marítima.

La necesidad de expansión económica (comercial) y militar para proteger sus intereses, llevó a Venecia a la investigación y el desarrollo de su flota, convirtiéndola en la gran potencia marítima del Mediterráneo.

En este mar compitió con otras ciudades italianas como Génova, o con el Condado de Barcelona, célula a partir de la cual se desarrollaría la incipiente Cataluña y, posteriormente, la Corona Catalano-Aragonesa.

Las costas dálmatas, especialmente en lo que hoy es la costa croata, fueron el escenario del inicio de la expansión veneciana, que luego llegó a Grecia, incluyendo las islas de Creta y Chipre, e incluso contando temporalmente con un dominio en la península de Crimea, además de importante presencia comercial en grandes ciudades de la cuenca mediterránea, como Bizancio (la actual Constantinopla), Alejandría, Tiro o Antioquía.

Su supervivencia como estado también está ligada a su buen hacer político ante la potencia del Imperio Otomano, al cual nunca combatió abiertamente y, en el caso de hacerlo “por obligación” con la cristiandad, siempre presentándose como presionada por el papado y el resto de los estados cristianos.

Obviamente, al Imperio Otomano y las potencias musulmanas, Venecia también les interesaba como un enclave con el que podían comerciar con los cristianos sin tener que hacerlo “tan directamente”. E igualmente pasaba en sentido inverso.

Venecia favoreció su posición como interlocutor entre oriente y occidente, entre cristianos y musulmanes, con una amplia tolerancia religiosa y cultural, muy poco frecuente en el mundo medieval, especialmente en el cristiano.

Por ejemplo, Venecia se libró de la inquisición, y continuó comerciando con los estados que habían abrazado el protestantismo, como Inglaterra o diversos de los principados alemanes.

Lo que era un rico imperio comercial que se nutría de los productos que llegaban desde China y el lejano oriente a través de la ruta de la seda empezó a tambalearse tras el descubrimiento de América.

Las rutas comerciales cambiaron, y el epicentro de la importancia cambió del Mediterráneo al Atlántico, océano a través del cual llegaban abundantes cantidades de oro y plata, y por el que partían miles de personas que emigraban al nuevo continente en busca de una segunda oportunidad para sus vidas.

En este contexto, Castilla y Portugal se erigían como las nuevas potencias comerciales y militares, a las cuales les seguirían Inglaterra y Holanda.

Venecia se quedaba con el comercio del Mediterráneo, y una flota muy adaptada a este mar (de aguas más tranquilas) basada en el modelo de la galera, totalmente ineficiente para intentar una travesía en el Atlántico.

Al perder su valor como intermediario, las posesiones comerciales de Venecia empezaron a cobrar interés para los demás jugadores del tablero político, como es el caso del Imperio Otomano.

Ello significó que, a partir del siglo XVI, los territorios en manos venecianas empezaron a caer bajo el dominio otomano o de otros países.

La batalla de Agnadello en 1509 supuso el fin de la expansión Veneciana por suelo italiano, perdida ante una coalición liderada por los Estados Pontificios.

La batalla naval de Preveza, esta vez una derrota en el mar frente a los turcos, dejó a los venecianos sin su tradicional dominio marítimo. A partir de aquí, las cosas sólo podían ir costa abajo.

Esto último solo tiene una excepción temporal en la Batalla de Lepanto (1571), aunque en esta los venecianos fueron una parte más de la armada aliada cristiana.

La Serenísima República de Venecia entra, pues, en una larga etapa de declive.

En 1797, y en el marco de las campañas napoleónicas en Italia, el mismo Napoleón liquidó la República de Venecia.

Pese a que el reino se había declarado neutral, su claro alineamiento con Austria llevó a la invasión francesa. Los venecianos sabían que no podrían resistir, así que las ciudades de los dominios interiores se rindieron sin luchar mientras la capital negociaba un acuerdo.

Ni siquiera la antiguamente potente flota veneciana pudo oponer resistencia a la Francia revolucionaria que empezaba su camino hacia el imperio napoleónico.

La otrora reluciente potencia veneciana era ya solo el cascaron, la piel de lo que antaño había sido un gran imperio y, entonces, ya sólo vivía del recuerdo.

A partir de 1797, Venecia pasaría a formar sucesivamente parte del Imperio Austríaco y del Reino de Italia, en el cual ya quedaría integrada hasta la Italia moderna.

No obstante, y fruto de la rica historia de esta ciudad y región, el independentismo veneciano ha visto un resurgimiento en los últimos años, que han llevado a la creación de una formación política representativa en Venecia de esta tendencia.

En 1997, una organización independentista véneta bautizada como Serenissimi entraron en la Plaza San Marcos con un blindado de fabricación casera y ocuparon durante un breve espacio de tiempo el campanario, hasta ser desalojados por la policía italiana.

Foto: Fotolia - dreamer4787

 
 
Autor: Guillem Alsina González | Sitio: Definición ABC | Fecha: enero. 2018 | URL: https://www.definicionabc.com/historia/republica-venecia.php
 
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