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Definición de Polis

El concepto de polis o ciudad-estado en la antigua Grecia no debe entenderse desde un punto de vista urbanístico, ya que su auténtico significado está relacionado con los individuos que conforman la ciudad. Por otra parte, el término polis es la raíz etimológica de palabras como política, cosmopolita, policía o necrópolis.

Fundamentos de la polis

La polis clásica es, sobre todo, una comunidad de ciudadanos con plena independencia, ya que no se encuentra subordinada a ningún otro Estado. No obstante, en algunos periodos las ciudades de Esparta, Atenas o Tebas se aliaron para unirse frente a los enemigos comunes, especialmente los persas.

La religión oficial y el estado conforman un todo, por lo que los ciudadanos están unidos tanto por lazos políticos como religiosos. Así, las leyes o nomoi regulan la actividad de la polis y las creencias en los distintos dioses generan una serie de rituales (por ejemplo, ofrendas en los santuarios o la visita a los oráculos para conocer los planes de los dioses).

Desde un punto de vista filosófico, los griegos entendían que la felicidad individual no podía lograrse al margen de la colectividad y, por lo tanto, los ciudadanos no pueden ni deben desentenderse de los asuntos públicos.

Ciudadanos, extranjeros, esclavos y mujeres en la Atenas clásica

En el caso de Atenas, su organización se fundamenta en la democracia directa en la que los ciudadanos libres participan en las asambleas. La ciudadanía ateniense requería dos condiciones: ser hijo de atenienses y ser mayor de edad.

El conjunto de la población se dividía en tres categorías: ciudadanos, extranjeros o metecos y esclavos

Los primeros podían participar en la vida pública debatiendo o formando parte de los órganos de gobierno de la polis. Los metecos tenían ciertos derechos (podían dedicarse a los negocios pero no a la política y si bien el matrimonio entre ciudadanos y metecos estaba permitido, sus descendientes no eran reconocidos como ciudadanos de Atenas).

Los esclavos provenían de los botines de guerra y eran quienes realizaban la mayoría de actividades laborales, normalmente eran bien tratados por sus amos y no tenían ningún tipo de derechos (por ejemplo, el matrimonio entre esclavos carecía de validez jurídica y su unión tenía que ser autorizada por sus dueños).

La esposa de un ciudadano carece de todos los derechos políticos y jurídicamente es como si fuera una esclava. La vida de una mujer se centra en las actividades domésticas y la vida familiar y para acceder al matrimonio necesita la autorización del padre.

Fotos: Fotolia - Steinar / Tonovavania

 
 
 
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