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Definición de Pacto Antikomintern

Desde que el gobierno comunista que había tomado el poder en el Imperio Ruso y había retirado al país de la Primera Guerra Mundial (lo cual ocurrió antes de la fundación de la URSS), quiso extender la revolución proletaria al resto del mundo, los demás gobiernos hicieron sonar las alarmas, todos con bastante contundencia, pero algunos en mayor medida que otros.

La “amenaza comunista”, que duraría hasta la caída del telón de acero, sería el motivo que los gobiernos de índole ideológica totalmente opuesta -las dictaduras de derechas- firmaran un pacto para frenar el avance de la ideología izquierdista.

El Pacto Antikomintern fue firmado por la Alemania nazi y el Japón imperial en 1936.

Para Alemania, era también una forma de acercarse al Japón, habida cuenta de la tradicional amistad del país germano con China. El pacto de asistencia mutua franco-soviético de 1935 influyó también sin duda en la decisión, puesto que dejaba a la Alemania nazi en medio de dos enemigos muy potentes.

No obstante, y con la momentánea alianza de pre-guerra y comienzo de la guerra entre Alemania y la URSS, la aplicación de dicho pacto quedó en poco más que papel mojado de cara al exterior, aunque interiormente los respectivos partidos comunistas (alemán y japonés) continuaron siendo prohibidos y reprimidos.

El nombre del pacto viene dado por la Internacional Comunista (Komintern), organismo que agrupaba los partidos comunistas de los diferentes países y que buscaba propagar la revolución por todo el mundo.

Dicha organización provocaba miedo en las clases dirigentes y media-alta en los países firmantes del pacto, que se conminaron a frenar la expansión internacional de las ideas de izquierda radical.

El ataque nazi a la URSS de 1941 insufló nueva vida al pacto.

Hitler veía en el ataque al este una especie de nueva cruzada, como así lo veían algunos de sus aliados (Franco, pese a mantener a España primero como no beligerante, y luego como neutral, envió voluntarios).

Otros, como Mussolini, se vieron arrastrados a participar en la operación Barbarroja por compromiso, puesto que aunque era también anticomunistas, la operación no les acababa de convencer en el plano militar.

Hasta 1941, y además de Alemania y Japón, también Italia, España y Hungría se habían adherido al pacto.

A partir del ataque alemán a la Unión Soviética, los países que lo rubricaron fueron: Bulgaria, Croacia (durante su breve existencia como estado títere del régimen nazi), Dinamarca (ocupada por Alemania y bajo fuerte presión para firmar), Finlandia (aliada con el Eje solamente para recuperar sus tierras ocupadas por la URSS), Rumanía, Eslovaquia, Turquía, Manchukuo (estado machú dentro de China sólo reconocido por Japón y el resto de países del este y aliados), el gobierno títere de Nankín (China en poder de los japoneses), y El Salvador.

Foto: Fotolia - Stephi

 
 
 
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