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Definición de Operación Gladio

La Europa que había emergido de la Segunda Guerra Mundial y lidiaba con la Guerra Fría era una Europa atemorizada, porque había sufrido y sabía que podía volver a sufrir si la temperatura subía hasta llegar al punto de ebullición.

Los gobiernos occidentales, sabedores de que al comienzo del conflicto, el Pacto de Varsovia tenía muchas posibilidades de conquistar Alemania y buena parte de Europa Central gracias a su extensa flota de tanques, pensaron en una forma de organizar guerrillas de resistencia en los territorios ocupados, basándose en el gran trabajo que había llevado a cabo los grupos de resistencia en los países ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.

La operación stay-behind (quedarse atrás), que más tarde se conocería popularmente por el nombre de la rama italiana, Gladio (un tipo de espada utilizada por los romanos), buscaba crear una red de grupos de resistencia y guerrilla que operarían tras las líneas del Pacto de varsovia en los territorios ocupados.

Sus tareas serían las clásicas de cualquier organización de resistencia en territorio ocupado: sabotajes, asesinatos, acciones de guerrilla, o recabar información de inteligencia entre otras.

Mientras no había guerra ni ocupación militar soviética, sus células debían estar durmientes.

La organización corría a cargo de la NATO (u OTAN, según tomemos las siglas en inglés o en español), encontrándose involucradas también agencias secretas como el MI6 británico o la CIA norteamericana.

La Operación Gladio utilizó a militantes de extrema derecha, derivando hacia violencia ultra e incluso asesinatos políticos en países como Italia, España o Francia.

La recluta de miembros de la extrema derecha no debe resultarnos rara: en última instancia, es probable que muchos no supieran ni siquiera en lo que estaban tomando parte, además de que eran los enemigos acérrimos del comunismo, y los servicios de inteligencia occidentales no eran tan “tiquismiquis” puesto que habían apoyado golpes de estado contra gobiernos democráticos en determinados países para cambiarlos por regímenes fascistas.

Además, la extrema derecha estaba organizada, y sus militantes radicales acostumbrados a las armas de fuego, por lo que se ahorraría en trabajo de formación, aunque a la postre esta elección daría muchos quebraderos de cabeza, como veremos.

Para preparar la acción de estos comandos de resistencia, en los países en los que estos operarían (y que incluían tanto países de la OTAN como neutrales, como es el caso de Austria y en aquel tiempo de España -que luego pasaría a ser miembro de la Alianza Atlántica-) se establecieron depósitos de armas clandestinos.

La red Gladio habría empezado a larvarse una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, y se habría organizado de forma efectiva a partir de la década de los 50.

Ordenada por sus mandos o iniciada por libre por sus miembros, la red Gladio se dedicó a amedrentar y desprestigiar a los partidos de la izquierda en diversos países.

El más afectado fue Italia; en 1964, los ministros socialistas que formaban parte del gobierno, abandonaron sus puestos al recibir amenazas personales de muerte. Se dice que las misivas habrían sido realizadas por miembros de Gladio, pero se desconoce si cumpliendo o no instrucciones.

Habrían sido supuestamente incontrolados pertenecientes a la misma red que en 1968 hicieron estallar una bomba en un banco de Milán, asesinando a 16 personas.

Pero el golpe más fuerte de Gladio en Italia podría haber sido el asesinato, en 1978, del primer ministro democristiano Aldo Moro, cuando estaba a punto de facilitar el acceso del Partido Comunista al gobierno. Insatisfecha con esta decisión, la administración norteamericana (que había apoyado el golpe fascista de Augusto Pinochet en Chile en 1973) habría ordenado la ejecución de Moro.

Esta teoría implicaría a infiltración de elementos de Gladio en las Brigate Rosse (el grupo terrorista de extrema izquierda que secuestró y asesinó a Moro), o bien la presión dirigida para provocar el asesinato. Sorprende que durante su cautiverio Moro no fuera torturado, al contrario, fue bien tratado, con su posterior asesinato, y es significativo que antes de proponer la entrada del PCI en el gobierno, expuso sus planes en Washington, donde se le dijo que bajo ningún concepto debía dejar entrar a los comunistas en su gobierno.

¿Estarían los comunistas radicales de las Brigadas Rojas en contra de la entrada de sus colegas más moderados en el gobierno? ¿y hasta este punto?

En España, otro de los países más afectados, miembros de Gladio fueron los responsables de la Matanza de Atocha.

Fue en 1977, en pleno proceso de Transición, y consistió en el asesinato de cinco abogados laboralistas de un despacho de Madrid. En este atentado terrorista tomó parte un miembro italiano de la red Gladio.

Francia o Alemania fueron países en los cuales Gladio también actuó, aunque hay muchas dudas sobre qué actos terroristas pueden achacarse a esta red y cuáles no, debido a su secretismo.

En cuanto a los países neutrales, Suiza, Austria, Suecia y Finlandia, han tenido también infraestructura de Gladio.

Finlandia, Suecia y Austria son casos “comprensibles, ya que se encuentran en la ruta de penetración de las fuerzas soviéticas y del bloque del este hacia el oeste de Europa. En el caso de Suiza, tradicionalmente neutral, sólo se entiende como aprovechar la oportunidad para cubrir todas las posibilidades.

La Operación Gladio ha sido un secreto conocido solo a voces en las más altas esferas hasta los años 90 del siglo pasado.

Diversos periodistas han escrito sobre el tema desde entonces, ya sean reportajes o libros, pero los responsables de la creación de esta red no han asumido su existencia, ni es previsible que lo hagan en los próximos años.

Para saber todo lo que ocurrió con Gladio, probablemente deberemos esperar unas cuantas décadas todavía, hasta que se empiecen a desclasificar documentos.

Las primeras noticias públicas de Gladio las dió el terrorista italiano de extrema derecha Vincenzo Vinciguerra en su juicio en 1984, aunque fue el Primer Ministro italiano Giulio Andreotti quien primero habló abiertamente de Gladio en sede parlamentaria.

A partir de aquí, la existencia de la red ha pasado a ser del dominio público, identificándola la mayoría de la opinión pública, con los atentados y asesinatos políticos, más que con un ejército clandestino que actuaría como resistencia en el caso de una invasión soviética del oeste europeo.

Foto Fotolia: Konstiantyn Zapylaie

 
 
 
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