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Movimiento Insumiso en España - Definición, Concepto y Qué es

Actualmente, la mayoría de ejércitos en el mundo son profesionales, lo que significa que solamente trabajan como militares quienes quieren seguir dicha carrera profesional. Pero hace unos años, la situación no era así, y en la mayoría de los ejércitos se combinaban los soldados profesionales y los soldados de leva.

En muchos países la sociedad demandó un cambio en el modelo, y esas demandas fueron escuchadas. España era un caso especial: había salido de una dictadura militar, y el peso del estamento castrense en la política aún era grande.

Y la institución armada era, por tradición, reticente a suprimir el servicio militar obligatorio, aunque los militares más progresistas veían con buenos ojos un ejército totalmente profesional.

En este proceso jugó un papel fundamental el llamado “movimiento insumiso”.

El movimiento insumiso español defendía la idea de no realizar el servicio militar ni la prestación social sustitutoria (PSS) obligatoria en el caso que no se quisiera hacer el servicio militar.

La PSS, aprobada en 1984 y que entró en vigor al año siguiente, preveía un servicio civil de carácter social (aunque dicho carácter era muy laxo, pudiendo llegar uno a ser destinado a una entidad bancaria...) en sustitución del servicio militar como servicio comunitario, con una duración de 18 meses.

Era una alternativa pensada para quien fuera objetor de conciencia, de forma que pudiera prestar también el servicio a la sociedad que se le suponía al servicio militar. Y también un pequeño “castigo”, pues su duración era superior a los 12 meses de servicio militar, aunque se llevaba a cabo en la misma localidad de residencia y muchas veces era a media jornada.

De hecho, muchos de los que hicieron la PSS lo recuerdan casi como una experiencia laboral más, aunque sin cobrar y de una forma más extraña. Es mi caso, ya que me tocó hacer esta prestación (yo fui objetor, pero no insumiso) en el sindicato UGT (de tendencia socialista), como trabajo a media jornada.

Pese a la posibilidad de este servicio sustitutorio, todavía había objetores que no estaban de acuerdo con él, considerando que, además de penalizar al objetor por el tiempo extra, era una forma de sustituir trabajos remunerados por una suerte de “esclavismo”.

De ahí, de ese grupo de inconformistas comprometidos con una lucha de marcado carácter social, nació el movimiento insumiso, el cual abogaba por no hacer ni la “mili” (como se conocía popularmente en España al servicio militar obligatorio), ni la PSS.

Pese a que la insumisión explotó a partir de finales de los años 80, esta se remontaba a hasta casi dos décadas atrás, cuando el primer objetor de conciencia se declaró como tal.

Corría el año 1971, y su nombre era Pepe Beunza, quien será posteriormente una de las figuras emblemáticas del movimiento insumiso.

Las personas que se declaraban insumisos estaban incumpliendo la ley, por lo que eran perseguidos judicialmente.

A los gobiernos nunca les han gustado quienes se oponen a su poder, aunque sea por una causa justa, y de una forma u otra siempre les han perseguido.

Los primeros juicios supusieron un coste político muy alto para los gobiernos españoles a lo largo de la década de los noventa. Además, la justicia -tradicionalmente “lenta” en el país- no podía seguir el ritmo del número de insumisos, que iba aumentando paulatinamente.

Con esta situación, a muchos que se encontraban en la tesitura de si hacer la mili, la PSS o declararse insumisos, la última opción les iba pareciendo cada vez más apetitosa, pues corría cierta idea entre la sociedad que, a la postre, sólo unos pocos insumisos eran juzgados, y la gran mayoría ni siquiera eran molestados por la policía.

Esto actuó con un efecto de bola de nieve: más insumisos, más dificultades de la justicia para citarlos a todos, lo que generaba una mayor confianza sobre la “inmunidad” de estos en la sociedad, lo que a su vez hacía aumentar el número de insumisos. El fenómeno se autoalimentaba.

El movimiento insumiso se autoorganizó en forma asamblearia, buscando -y logrando- un profundo impacto social.

Los insumisos no solamente eran abanderados de esta lucha social, si no de varias otras causas, generalmente afines a las ideas de signo izquierdista.

El movimiento se articuló alrededor del eslogan “Mili KK” (creo que no hace falta explicar cómo se pronuncia y su significado...), y también acogió en su seno a insumisos que lo eran por motivos distintos del puro y llano antimilitarismo.

Entre estos, que lo serían más por motivos políticos, además de los sociales, destacan insumisos vascos y catalanes independentistas, que lo que no querían principalmente era servir en un ejército “español” o compensar al estado ocupante de sus respectivos países por no hacerlo.

A finales de los noventa, la situación política respecto a este punto es insostenible, por lo que los grandes partidos mayoritarios en España se decantan por profesionalizar el ejército.

En 1996 gana las elecciones el Partido Popular (PP), y una de sus primeras medidas es anunciar la profesionalización de las fuerzas armadas españolas para el 2003.

En el año 2000, último año del servicio militar obligatorio, se sortean 91.000 “quintos” (nombre tradicional que recibían los reclutas en España). Sólo 5.000 cumplirán realmente con su servicio militar.

El movimiento insumiso en España empapó a varias capas de la sociedad, y consiguió vencer el pulso que echó al gobierno, algo muy complicado en las actuales sociedades.

Paradógicamente, todavía no en España, pero en algunos países especialmente europeos, a día de hoy (*octubre de 2018) se está pensando en reintroducir el servicio militar obligatorio por un clima generalizado de preguerra, y la pregonada amenaza rusa.

Fotos: Fotolia - Rider / Jonathan Stutz

 
 
 
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