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Definición de Momia

La palabra momia viene del vocablo árabe “mum” y quiere decir betún. El uso de esta sustancia era muy valorado entre los antiguos egipcios, ya que resultaba fundamental para el proceso de embalsamamiento de los cadáveres.

Datos sobre el rito de la momificación en el antiguo Egipto

La momificación era un proceso muy costoso y no estaba al alcance de toda la población. Cuando fallecía una persona la llevaban a la Casa de la Purificación y allí los sacerdotes se hacían responsables del cadáver.

Después de quitarle la vestimenta y lavar el cuerpo, depositaban el cadáver en una mesa de piedra. Luego introducían un alambre por la nariz y procedían a la extracción del cerebro. En un siguiente paso se realizaba una incisión en el vientre y de allí extraían las vísceras del cuerpo (el corazón no era extraído porque se consideraba que en este órgano se encontraban depositadas las emociones humanas). Con posterioridad se colocaba el cadáver en una cuba y se cubría con sosa durante cuarenta días para que se deshidratara por completo.

El proceso continuaba con el lavado de la cavidad torácica y abdominal y luego se embadurnaba todo el cuerpo con diferentes sustancias (comino, bálsamos, goma arábiga...).

Por otra parte, se extraían los ojos e introducían pasta de vidrio en las órbitas oculares. Para que la piel no se deteriorara con el paso del tiempo, se aplicaba una capa de betún en todo el organismo y finalmente se procedía a un complicado procedimiento de vendado. Algunas momias eran ornamentadas con máscaras.

Tras este proceso, el cuerpo momificado era depositado en un sarcófago y luego los sacerdotes lo llevaban a la necrópolis para el enterramiento definitivo. En el ritual de enterramiento el sacerdote se dirigía al difunto diciéndole que estaba destinado a alcanzar la vida eterna.

Cuando la civilización del antiguo Egipto fue dominada por griegos y romanos comenzó el declive del ritual de la momificación. La desaparición definitiva de esta tradición tuvo lugar cuando se expandió la religión cristiana.

Una información valiosa para la ciencia

El estudio de las momias no solamente tiene un interés arqueológico y cultural, sino que también incorpora un evidente interés científico. Las muestras de ADN que se encuentran en las momias aportan una valiosa información sobre cuestiones muy diversas: cómo se alimentaban los antiguos egipcios, cuáles eran sus características físicas o qué enfermedades eran las más frecuentes. Por otra parte, la ciencia permite descifrar los vínculos genéticos existentes con los pueblos actuales del Mediterráneo.

Las tomografías computarizadas de los restos momificados son estudiadas por equipos multidisciplinares formados por médicos forenses, egiptólogos y arqueólogos.

Foto: Fotolia - lukytoky

 
 
 
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