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La Legión Perdida Romana - Definición, Concepto y Qué es

Carras (actual Harrán, Turquía), 8 de mayo del 53 a.C. La batalla de Carras ha terminado. El general Marco Licinio Craso, el hombre más rico de Roma (y uno de los que más lo ha sido en la historia del mundo) y uno de los triunviros junto a César y Pompeyo no solamente ha perdido la batalla, si no también su vida.

Pero para una parte de aquellos de sus legionarios que sobrevivieron empezaba una nueva vida que les daría la inmortalidad en forma de leyenda. Empezaba la historia improbable aunque creíble de la Legión Perdida.

La llamada Legión Perdida, y que no ha sido certificada nunca por la historia -sólo disponemos de indicios que apuntan en esa dirección- sería un conjunto formado por parte de los prisioneros romanos tomados por los partos tras la Batalla de Carras, y que habrían acabado sus días asentándose en la China imperial.

¿Cómo se produjo este trasvase de personas entre tierras y culturas tan separadas en una época en la que los viajes largos no eran frecuentes?

Los contactos entre China y Roma en la época clásica de este último imperio existieron, y productos como la seda china llegaron a la ciudad eterna. Incluso en época anterior, las conquistas de Alejandro Magno posibilitaron que hayan sido encontradas monedas griegas en tierras tan lejanas como la India. El mundo, ya en aquella época, era grande, pero más pequeño de lo que imaginamos.

Como decía, tras la derrota romana, los partos capturaron unos 10.000 prisioneros romanos, así que la cuestión surgía rápidamente: ¿qué hacer con ellos?

En la época, los prisioneros de guerra sufrían varios destinos: la esclavitud, ser sacrificados a los dioses de los vencedores o simplemente asesinados, o re-empleados como tropas propias. Los partos se aferraron a esta última opción.

No obstante, no hay que ser un experto en temas militares para imaginar que no es prudente enfrentar unas tropas formadas con prisioneros contra sus antiguos compañeros de armas... así que lo habitual en la época era traspasar los soldados a otro frente distinto, en el extremo opuesto del imperio, y eso hicieron también los partos.

Mucho más recientemente, los soldados norteamericanos que desembarcaron en Normandía el 6 de junio de 1944, descubrieron soldados coreanos encuadrados en las filas del eje...

El principal atractivo de los romanos capturados era que constituían la mejor infantería de la época: disciplinados, entrenados, y muy capaces. Orodes II, el rey parto, no se lo pensó dos veces, así que los destinó a la frontera oriental más lejana del imperio, la provincia de Bactria, actual Afganistán.

De esta forma, cualquier tentación de deserción por parte de esas tropas sería eliminada con la imposibilidad de volver a casa.

Es ya aquí, a partir del momento de su captura y destino al oriente del Imperio Parto, donde la historia deja paso a meros indicios que no han podido ser completamente certificados, y a la leyenda.

La pista de estos combatientes se perdió hasta tal punto que, si bien el acuerdo de paz firmado tras la guerra entre partos y romanos preveía el retorno de dichos prisioneros, su rastro ya se había perdido del todo.

Y esto es así porque, posiblemente, fueron vueltos a ser hechos prisioneros tras otra batalla, esta vez contra las tribus nómadas que circulaban por los territorios limítrofes del Imperio Parto.

Según el historiador y sinólogo (experto en China) estadounidense Homer Hasenpflug Dubs, esta “legión perdida” sería mencionada en las crónicas de la dinastía Han china en el 36 a.C.

Las fuentes chinas detallan como, en la persecución de unos nómadas hunos, llegaron a una fortaleza muy peculiar, en forma cuadrangular y con muros de madera. Las tropas que salieron al paso de los chinos eran, según describen estas crónicas, muy bien organizadas, conformadas por infantes altamente disciplinados y curtidos, y que se organizaban en una extraña formación parecida a escamas de pescado.

Estas descripciones encajan, en primer lugar, con las empalizadas de un campamento militar romano y, en segundo lugar, con una formación de testudo, la famosa tortuga romana que otorgaba una alta protección a los soldados que la formaban.

Si bien los nómadas de las estepas combatían a caballo, las tropas que se enfrentaron a los chinos luchaban a pie, un detalle significativo y curioso.

La crónica china habla de unos 1.000 prisioneros que hicieron entre los soldados descritos, lo que nos lleva a preguntarnos qué pasó a los 9.000 restantes, y de donde salen estos 1.000.

Probablemente, el millar tomado prisionero por los chinos habían sido hechos prisioneros, a su vez, por los hunos, o desertaron uniéndose voluntariamente a sus filas por si acaso los partos decidían eliminarlos, o para mejorar su vida, ya que es de imaginar que como prisioneros de los partos no serían muy bien tratados.

Todo lo que podamos decir a este respecto es pura y simple conjetura. Son los “años perdidos” de la legión perdida (valga la redundancia).

Sea como fuere, e impresionados por el valor y la experiencia de aquellos soldados, los chinos decidieron enrolarlos en su bando, así que los asentaron en su territorio.

Y eso sí que está bien documentado en la misma crónica china, que indica que aquel millar de combatientes foráneos fue reasentado en la provincia de Gansu, donde fundarían la ciudad de Li Jien.

Allí se habrían establecido definitivamente, mezclándose con la población local y teniendo descendencia.

¿Qué pruebas sustentan esta teoría?

Tenemos desde restos arqueológicos (monedas, restos de una empalizada de madera -algo raro en la China imperial, donde se trabajaba con otros elementos como tierra batida-, o un casco de legionario) hasta trazas de ADN en la población local que apuntarían en esa dirección.

En cuanto a los restos arqueológicos, como he dicho antes, los contactos comerciales entre China y Roma no fueron raros, así que cabría la hipótesis de que se tratara de un puesto comercial al que llegaban los artículos romanos. No obstante, ello no explica la empalizada de madera.

Tampoco explica que la población local tenga una altura media superior a la del resto del país, y rasgos como la piel más clara, pelo rubio y pelirrojo, u ojos verdes o azules. Un estudio genético llevado a cabo en 2005 revela ascendencia europea en un gran porcentaje de la población local.

También se encuentran en la ciudad cerca de un centenar de tumbas que contienen restos de varones de alrededor de 1,80 metros, muy altos para aquella época y lugar.

Tenemos una pista más que nos permite intuir el pasado romano de esta población China: su nombre, Li Jien, sería una deformación fonética de la palabra “legión”, y era el nombre con el que en China se conocía a Roma...

Así pues, la última morada de la legión perdida de Craso sería otra Roma, esta, en el corazón de China.

Fotos Fotolia: ASuruwataRi / Rudall30

 
 
 
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