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Definición de Kurdos

La mayoría de la gente a la que se le pregunta por el gran Saladino, cree que este noble caballero y estadista del medievo era árabe, aunque él venía de familia kurda pese a nacer en Tikrit (ciudad en zona árabe pero cercana a lo que es el actual Kurdistán iraquí).

Nuevamente de actualidad debido a las guerras de oriente próximo y, especialmente, la Guerra Civil en Siria donde han conseguido un alto grado de autonomía hasta llegar a una independencia de facto, los kurdos salen en las noticias casi cada día, pero en general poco conocemos sobre su historia.

Como tantos otros pueblos de la región de Oriente Medio, el origen de los kurdos se pierde en la bruma de la historia.

Algunos historiadores los han relacionado con pueblos de la antigüedad clásica, incluídos los medos, aunque lo que es seguro es su origen indo-europeo.

La primera mención como kurdos (aunque semánticamente, su nombre también podría remontarse a la antigüedad clásica) data del siglo VII de nuestra época, de fuentes árabes, quienes invadieron la región que habitan los kurdos en la edad media.

La del pueblo kurdo es una historia de resistencia, pues pese a no contar con estado propio durante siglos, y habiendo sido duramente reprimidos, han conservado su lengua y su cultura intactos.

No obstante, lo que no resistió fue su religión politeísta primigenia, siendo convertidos al islam por sus conquistadores, fe que acabó calando en la sociedad.

A partir de este punto se acaba un reino kurdo independiente (con la excepción de alguna rebelión puntual y algún principado de duración efímera), y el pueblo kurdo queda dividido entre diversos reinos.

Inicialmente, y por las divisiones de su territorio, se dividirán principalmente entre el Imperio Otomano y el Persa Sasánida.

De la lucha posterior entre ambas entidades, emergerá como ganador el Imperio Otomano, que absorberá los territorios del actual Kurdistán y los gestionará en su diversidad étnica.

En este punto, la historia kurda se diluye, pasando durante siglos como una parte integrante del Imperio Otomano, hasta que la Primera Guerra Mundial acaba liquidando dicho imperio y sus territorios quedan divididos.

Es precisamente el Tratado de Sèvres (10 de agosto de 1920) que prevé un estado independiente para los kurdos en lo que hoy es territorio turco.

No obstante, dicho tratado fue rectificado por el Tratado de Lausana de 1923, en el cual ya no se reconocía un estado kurdo independiente.

Desde ese momento, y debido a los intereses de las potencias occidentales (principalmente Reino Unido y Francia), el Kurdistán y el pueblo kurdo quedarán repartidos entre cuatro países: Turquía, Irán,Irak y Siria, por orden de mayor a menor población de origen kurdo.

También hay una pequeña minoría kurda en lo que hoy es Armenia, territorio que en la década de los años 20 formaba parte de la hoy extinta Unión Soviética.

En todos estos países, el pueblo kurdo conforma una minoría que ha sido reprimida cultural y físicamente, en el contexto de la afirmación nacional posterior a la Primera Guerra Mundial y al proceso de formación de los actuales estados basados en hegemonías étnicas.

En dicho contexto, los kurdos se enfrentarán activamente con las etnias mayoritarias en cada uno de los estados de los que forman parte.

Kemal Atatürk y el movimiento nacionalista turco prometieron autonomía y respeto a los kurdos si estos se alineaban con ellos para expulsar a las tropas extranjeras de la Turquía ocupada de posguerra, traicionando dichas promesas a posteriori.

La lengua y las tradiciones kurdas fueron prohibidas (la misma palabra “kurdo” o “Kurdistán” también).

En 1925 se produce la primera revuelta armada de los kurdos de Turquía, la llamada del jeque Saïd, a la que seguirá en 1927 (y hasta 1931) la revuelta del monte Ararat, para finalizar este periodo en 1936 (y hasta 1938) con la revuelta de Dersim.

Mientras aplastan con puño de hierro estas intentonas, los turcos practican también una política de deportaciones de kurdos fuera de sus territorios naturales a otras partes de Turquía para desnaturalizarlos, a la par que los territorios kurdos son repoblados con gentes de etnia turca, dando lugar a lo que hoy es una mezcla de poblaciones en una área que antes era netamente kurda.

Tras la Segunda Guerra Mundial, nacionalistas kurdos solicitarán a la recién creada ONU la articulación de un estado propio, aludiendo al tratado de Sevres.

Dicha reclamación se sustentaba en la proclamación de la República de Mahabad en la región kurda iraní, alentada por los soviéticos que habían ocupado el norte del país en 1941, y hasta que en 1947 llegaron a un acuerdo con el gobierno central iraní, retirando sus tropas -y, consecuentemente, su protección- de la zona a cambio de concesiones petrolíferas.

Tenemos que esperar hasta 1961, esta vez en el Kurdistán iraquí, para ver una nueva revuelta armada kurda.

Su líder fue Mustafá Barzani, quien en los años 30 había luchado contra la autoridad central iraquí, y en los 40 contra los iraníes.

Fue una guerra de guerrillas, en la que Barzani (que ya poseía una aura de comandante muy capaz desde la República de Mahabad, y que había recibido instrucción militar en la URSS) comandó a los peshmergas (guerrilleros) kurdos con gran eficacia, resistiendo durante casi quince años a un enemigo muy superior.

En 1975, Sadam Husein consiguió aislar a los kurdos iraquíes de sus apoyos internacionales (Irán y Estados Unidos) y acabó venciendo en el conflicto, provocando una diáspora kurda de la zona.

Los kurdos iraquíes volverían a levantarse en 1991, tras la derrota iraquí en la Guerra del Golfo, siendo violentamente atacados por las fuerzas de Sadam Husein, que llegaron a emplear armas químicas contra la población civil.

Pero volvamos un poco más atrás: en 1978, Abdullah Öcalan funda el PKK (siglas de Partido de los Trabajadores del Kurdistán en kurdo), una organización política con un brazo armado (HPG, Fuerzas de Defensa Popular por sus siglas en kurdo), que en los años 80 empezaría a realizar ataques y operaciones de castigo contra Turquía en forma de guerra de guerrillas.

A principios de los años noventa, el nacionalismo kurdo se mueve, y un 1992 se crea un Parlamento Kurdo en el Exilio, concretamente en la ciudad holandesa de La Haya.

No obstante, un golpe duro (aunque también supuso poner la cuestión kurda de actualidad en el mundo) fue la detención de Öcalan en Kenia en 1999, quien sería posteriormente extraditado a Turquía.

En 2003, con la invasión estadounidense de Irak, el Kurdistán iraquí se convierte en el frente norte, con fuerzas especiales norteamericanas colaborando con los guerrilleros kurdos, que se acabarán erigiendo en un verdadero ejército.

Desde entonces, el Kurdistán iraquí disfruta de una autonomía tal que, en 2017, llevó a dicha región a celebrar un referéndum de independencia, ganado por más del 90% de los votos.

No obstante, la declaración de independencia fue suspendida a posteriori debido al riesgo de un ataque de las fuerzas armadas iraquíes, y al nulo reconocimiento internacional.

otro evento reciente que ha ayudado a difundir la lucha nacional kurda ha sido la Guerra Civil Siria.

La región del Kurdistán sirio se ha levantado de la misma forma que lo hizo anteriormente el Kurdistán iraquí, constituyendo su propio estado y sus fuerzas armadas, y resistiendo encomiablemente a la amenaza de Estado Islámico, gracias en buena parte al apoyo militar estadounidense.

Si bien en este caso no ha habido declaración de independencia, la región lo es de facto.

Foto: Fotolia - Bilalizaddin

 
 
Autor: Guillem Alsina González | Sitio: Definición ABC | Fecha: mayo. 2019 | URL: https://www.definicionabc.com/historia/kurdos.php
 
 

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