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Definición de Juventudes Hitlerianas

Para el movimiento nacionalsocialista en la Alemania de los años 30, o estabas con él, o eras un enemigo, no había término media. E intentaban que todos los que podían aceptar estuvieran con ellos, adoctrinando también a los más jóvenes para que siguieran convencidos sus consignas, convirtiéndolos en leales fanáticos nazis. Para ello, contaban con un poderoso instrumento: las Juventudes Hitlerianas.

Las Juventudes Hitlerianas (Hitlerjugend en el alemán original) eran una organización del Partido Nazi (NSDAP) destinada a jóvenes de 10 a 18 años, a los cuales ofrecía un programa de actividades físicas y formativas.

Fue fundada en 1922, creciendo poco a poco en número de afiliados hasta que este se disparó con la llegada al poder de Hitler en 1933; basta decir que ese año apenas superaban los 100.000 miembros, mientras que un año después casi llegaban a los tres millones.

A ello ayudó que se prohibieran algunas organizaciones juveniles, otras se fusionaran con las Juventudes Hitlerianas diluyéndose, y muchos padres apuntaran a sus hijos tras hacerse miembros del partido para poder encontrar trabajo o medrar en el que ya tenían.

En 1940, último año del que poseemos datos fiables sobre el número de apuntados, este subía hasta los ocho millones.

Las actividades formativas de las Juventudes Hitlerianas iban destinadas a conseguir “un ciudadano mejor”, máxima bajo la cual se adoctrinaba a los niños para convertirlos en mejores nazis.

Buen ejemplo de este adoctrinamiento es que muchos niños denunciaron a sus propios padres por realizar críticas al Reich y al Führer en su casa, donde creían que estaban a salvo de ser escuchados por alguien fiel al partido.

En este aspecto, las Hitlerjugend se erigieron en un eslabón más del aparato represivo del régimen nazi.

Por su parte, las actividades físicas iban destinadas a fortalecer a los jóvenes para convertirlos, en un futuro, en mejores arios y soldados del Reich.

Así, entre dichas actividades se encontraba el tiro. Esto dio sus frutos con un ejército alemán (Wehrmacht) muy preparado y disciplinado que puso en jaque a unas tropas aliadas muy superiores en número.

A partir del momento en que estalla la guerra, las Juventudes participan en ella, primero con tareas auxiliares, pero al final entrando en combate.

En los primeros años de la década de los 40, y conforme Alemania todavía tenía la sartén por el mango en Europa, los miembros de esta organización realizaban tareas como atención y compañía a los heridos, desescombro, o asistencia a las autoridades, tanto civiles como militares.

El fin de la contienda, con el hundimiento del régimen nazi y su maquinaria de guerra, llevó a los miembros de las Juventudes al campo de batalla.

Un ejemplo temprano de ello fue la 12ava División Panzer de las Waffen-SS, formada en enero de 1943, poco antes del final de la Batalla de Stalingrado, que marcaría el principio del fin del Eje.

Dicha división luchó en la batalla de Normandía, siendo responsable de algún crimen de guerra, y posteriormente también luchó en el teatro de operaciones del este.

En la definitiva Batalla de Berlín, en 1945, los miembros de la Hitlerjugend fueron movilizados y armados.

En el último esfuerzo de resistencia del Reich, lucharon niños de muy corta edad, cuyo sacrificio no parecía importar a los jefes nazis. Principalmente, se les armó con Panzerfaust, una arma antitanque de muy fácil manejo (no hacía prácticamente falta instrucción para utilizarla) y altamente efectiva contra los tanques enemigos.

Enrolados en la Volkssturm (la milicia popular formada por gente ya mayor para prestar servicio en las fuerzas armadas, y por estos niños), muchos de los integrantes de las Juventudes Hitlerianas deambulaban por Berlín montados en bicicletas con sus Panzerfaust para ir a atacar los tanques y vehículos soviéticos.

Tras la guerra, la organización Hitlerjugend fue abolida.

Como parte del programa de desnazificación, y al igual que todo el resto de organizaciones que orbitaban alrededor del partido nazi, así como el propio NSDAP, al tiempo que empezaba una labor pedagógica para desprogramar a los niños cuyo cerebro había sido lavado por los “educadores” nacionalsocialistas.

Como curiosidad, destacar que Joseph Ratzinger, más conocido por Benedicto XVI, el nombre que utilizó para ejercer como Papa, fue obligado a inscribirse en las Juventudes Hitlerianas, e incluso fue movilizado, aunque solamente en tareas de defensa de infraestructuras (la fábrica BMW de Múnich) y a la construcción de infraestructuras de defensa antitanque.

Foto Fotolia: kurgu128

 
 
 
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