Definición de Historiografía Literaria

Ubicar las obras en cada periodo, llegar a una periodización de la historia de la literatura y comprender las características de cada momento histórico.

Indira Ahmed Fernández | Ago. 2022
Licenciada en Letras Hispánicas

La obra literaria, como producto cultural, está insertada dentro de un momento en la historia. Ese momento es descrito y representado en el imaginario del autor, teniendo como resultado un análisis personal al que podemos acceder a través de la lectura. Muchas de estas obras cuentan con características comunes o fueron escritas en un momento similar (como, por ejemplo, en un periodo determinado de la Edad Media).

Por ello, los estudiosos de la literatura se han preocupado por ubicar cada obra en el periodo correspondiente, agrupándolas además por aquellas características que comparten (fundamentalmente en cuanto a estilo). A cada uno de estos periodos de la historia de la literatura se ha dado un nombre, basándose en cuestiones de pensamiento, tendencias o incluso momento histórico.

Objeto de estudio

Al preguntarnos qué es lo que estudia la historiografía literaria la respuesta más evidente es: se encarga del estudio de la dinámica de la literatura a través del tiempo, cómo cambia o ha cambiado esta a lo largo del tiempo. Pero estas definiciones no especifican la naturaleza del objeto, o sea, la literatura. Por ello se han delimitado cuatro áreas de esta, que se basan sobre todo en la determinación certera de lo que es considerado literatura. Estas áreas son producción, tradición, recepción y doctrina. Estas dimensiones, en conjunto, abarcan la situación literaria total.

Producción: abarca la producción literaria de un momento determinado y se halla en el centro de casi todos los estudios histórico-literarios. En este ámbito se busca delinear cronológicamente el carácter preciso de las obras en diversos momentos, además, se mide el cambio que han sufrido estas entre dos puntos temporales (sin que importe su proximidad). También se trata de indagar acerca de las interrelaciones y límites entre las manifestaciones discursivas, tanto escritas como orales. Un ejemplo es la literatura que se produjo en el Renacimiento (s. XVI), donde predominó una veneración a autores de la antigüedad clásica redescubiertos y temas como el culto a la belleza y al hombre como epicentro de la vida.

Tradición: aquí se abarca la tradición viviente que existen en diversos momentos. Esto se refiere a una selección de la producción total de una literatura enmarcada en una región, y esta es efectuada por lectores, escritores y críticos de la época. En este caso se toman en cuenta los cánones de obras individuales, como modelos genéricos o técnicas artísticas. Por ejemplo, todo lo que se produjo en el periodo conocido como Siglo de Oro español (que contiene el Renacimiento, s. XVI, y el Barroco, s. XVII, es España). Aquí continúan teniendo auge los temas caballerescos, nace la novela picaresca y en la poesía reinan el amor y la mística.

Recepción: esta área es por definición dinámica y cambiante, ya que se basa sobre todo en los lectores, aquellos que “reciben” la obra literaria. Está constituida por diversas actualizaciones y concreciones de la obra, género o método artístico. Se estudian las interpretaciones y comprensiones (lecturas) que se les da a obras pasadas. A esta área también se le conoce como historia de la recepción (en la crítica se toma como la “crítica de la recepción”) y se ocupa no particularmente de los textos, sino del recibimiento que tienen estos a través de la conciencia de varias generaciones.

Doctrina: esta última comprende el estudio de las opiniones críticas sobre la literatura, como un todo y considerando, además, aspectos individuales de esta. Estos aspectos son sostenidos por lectores, escritores o críticos y forman expectativas, hábitos, normas, gustos y requerimientos de cómo debe verse (o sentirse) la obra literaria.

De esta manera, tomando en consideración estos aspectos, puede decirse que la historia literaria cuenta con cuatro objetos interrelacionados que definen la evolución del producto literario y que se basan el valor estético intrínseco de cada uno de estos productos.

Periodización de la literatura

El objetivo de la periodización es ordenar los materiales tratados en periodos congruentes cronológicamente, que posean sentido. Wellek define estos periodos como intervalos dominados por un sistema de normas literarias, en los cuales se pueden identificar rasgos comunes que dan forma a una estética. Esto, sin embargo, no significa que determinadas características no puedan presentarse en otro momento, sino que dominan la producción literaria de ese momento en que se enmarca.

Los historiadores de la literatura se enfrentan a varias dificultades a la hora de diseñar los periodos en que la obra se inserta. Es evidente que se trata de un estudio histórica, puesto que la obra literaria nace en un momento dado y se ve condicionada por tradiciones y circunstancias concretas de ese momento. Sin embargo, ha de considerarse el hecho de que esta trasciende el tiempo y sobrevive a su autor.

De forma general, se aceptan variables temporales para esta definición: siglos y fechas se convierten en determinantes, en especial el siglo se usa como unidad de medida del surgimiento y pervivencia de un movimiento. Pero estas definiciones son inciertas, sobre todo cuando se toman fechas de acontecimientos políticos, religiosos o sociales.

Otra de las problemáticas a las que se enfrenta la periodización tiene que ver con la definición de lo literario. ¿Qué géneros debe abarcar la historiografía? ¿Dónde entrarían los ensayos, la literatura prehispánica en el caso de Latinoamérica, la oralidad?

Por este motivo, no son solo espacios definidos por la temporalidad los que se toman en cuenta a la hora de periodizar la historia literaria, sino que se basa en el predominio de un estilo determinado.

Los periodos reconocidos y los momentos que comprenden, de forma general, son (periodización propuesta por Carlos Bousoño en “Épocas literarias y evolución”):

EDAD MEDIA: comprende el período prefeudal y feudal hasta mediados del siglo XI. Además, el período comercial e industrial, hasta avanzado el siglo XV).

EDAD MODERNA: desde el siglo XV hasta el último tercio del XVIII.

EDAD CONTEMPORÁNEA: comprende el espacio temporal hasta la Segunda Guerra Mundial.

EDAD POSCONTEMPORÁNEA: literatura producida después de la Segunda Guerra Mundial.

Una delimitación más detallada sería la siguiente:

ÉPOCA MEDIEVAL: abarca los siglos XIII, XIV, XV, y el llamado Pre-renacimiento.

SIGLO DE ORO: siglo XVI, Renacimiento, siglo XVII y Barroco.

ILUSTRACIÓN Y NEOCLASICISMO: Post-barroco (s. XVIII) y Neoclasicismo.

ROMANTICISMO Y REALISMO: Romanticismo y Realismo-Naturalismo (s. XIX).

LITERATURA CONTEMPORÁNEA (s. XX): Fin de siglo, Modernismo y 98, Novecentismo, Grupo de 1927, Postguerra (hasta 1976), y literatura después de 1976.

A partir de la época contemporánea, en el siglo XX, el paso de un periodo a otro se vuelve más vertiginoso, debido quizás a la variedad de estilos y modas. Por ello la crítica se ha dado al uso de conceptos más delimitadores en este sentido, como escuela, generación o grupo, que no se contraponen al concepto de periodo. Estos han sido aplicados no solo a la literatura del siglo XX y posterior, sino a momentos anteriores como la “Generación del 98” en la literatura española, que se refiere a autores florecientes alrededor de 1898.

 
 
 
 
Por: Indira Ahmed Fernández. Licenciada en Letras Hispánicas. Cursante de MBA en la Universidad de Guadalajara, México. Desempeño en el ámbito de medios de comunicación y la enseñanza, en las áreas lingüísticas y literaria, además de metodología de la investigación e idiomas. Investigación en lexicología, sociolingüística y teatro. Ago., 2022.
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Referencias

Barnadas, J. M.: Notas sobre algunos problemas de historia literaria.

Margolin, U.: Sobre el objeto de estudio de la historia literaria.

Pizarro, A.: ¿Diseñar la historia literaria hoy?

Servera, J.: Proyecto docente educativo.

Vodicka, F.: La historia literaria: sus problemas y tareas.
 
 
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