Definición ABC » Historia » Guerra de Posiciones

+

Definición de Guerra de Posiciones

Probablemente, los términos más famosos y comúnmente empleados (contando los contextos distintos al militar) sobre los distintos tipos de guerra que se pueden librar en un conflicto, sean la guerra relámpago y la guerra de trincheras. Algo cercano a éste último, aunque menos conocido por el público general, es la llamada guerra de posiciones.

La guerra de posiciones consiste en un conflicto armado en el cual los ejércitos participantes buscan ir ganando posiciones (fortalezas, ciudades, pueblos, colinas, etc) estratégicas al enemigo una tras otra hasta obtener la victoria en el conflicto.

La guerra de trincheras como la librada durante la Primera Guerra Mundial es, de hecho, una guerra de posiciones en la que dichas posiciones se protegieron mediante la excavación de un complicado y bien parapetado conjunto de trincheras.

Esto provocó que fuera muy difícil, casi imposible, tomar las posiciones del enemigo, lo que acabó derivando en ciertos momentos en una guerra de desgaste.

A la par que intentar tomar las posiciones defendidas por el enemigo, la estrategia de la guerra de posiciones también exige proteger las propias contra sus ataques.

Esto puede llevar fácilmente a un estancamiento de la situación y a la guerra de desgaste que comentábamos antes. Además, en el caso de ruptura del frente enemigo, se hace difícil explotar la ventaja, ya que se hace necesario un gran número de fuerzas en otros puntos del frente para aguantar las posiciones fortificadas.

La guerra de posiciones se considera totalmente superada en la actualidad, en la que la doctrina que triunfa es la de la guerra en movilidad heredera de la guerra relámpago estrenada por el ejército alemán en 1939.

Dicho tipo de combate exige rápidas penetraciones por puntos de ruptura del frente enemigo, lo que implica vehículos (tanto blindados de ataque, como los tanques, como de transporte de tropas), algo que choca frontalmente con la estrategia de defensa de posiciones, que exige mantener tropas para proteger las propias posiciones fijas.

Además, el incremento de potencia en las armas ofensivas hace que, a día de hoy, el mantenimiento de posiciones defensivas fijas sea poco más que suicida, mientras que las posiciones móviles pueden retroceder para adaptarse a una posición más fácilmente defensiva, a la vez que reconvertirse a fuerzas atacantes cuando se hace necesario.

¿Cómo se elige qué posición atacar o defender? Por su valía estratégica.

Puede suponer un nudo de comunicaciones desde el cual transportar tropas entre diversos puntos del frente y la retaguardia, un punto en el cual obtener recursos para continuar la guerra (pozos petrolíferos, refinerías, minas, fábricas) o perjudicar al enemigo, o bien una posición que ofrezca una ventaja estratégica (una colina que domine el campo de batalla, por ejemplo).

Fotos: Fotolia - Caryblade, Vitaly Usov

 
 
 
Temas en Guerra de Posiciones
 

Redes Sociales