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Definición de Guerra de Corea

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, empezó otra guerra, esta vez entre las dos superpotencias que se encontraban entre los ganadores del anterior conflicto, Estados Unidos y la URSS: la Guerra Fría.

Si alguien piensa que se llama Guerra Fría porque no provocó muertes ya que ambos contendientes no llegaron a cruzar sus armas, se equivoca; en el marco de este conflicto en el que las armas fueron aparentemente silenciosas, se libraron algunas guerras “calientes” por delegación, es decir, en las que se enfrentaron dos países o bandos diferentes, cada uno con ayuda de uno de los bloques.

Uno de estos conflictos fue la Guerra de Corea.

La Guerra de Corea fue un conflicto militar librado activamente entre junio de 1950 y julio de 1953 entre la Corea comunista (al norte) y la Corea capitalista (al sur), contando la primera con la ayuda del bloque comunista (principalmente, China), y la segunda con el del bloque capitalista (principalmente, EEUU).

No obstante, cuando digo “fue un conflicto militar” debería corregirme para afirmar que es un conflicto militar, puesto que no ha sido cerrado, sino que simplemente se llegó, en 1953, a un acuerdo de armisticio.

La diferencia puede parecer sutil, pero es muy importante, ya que un armisticio significa que ambos bandos contendientes consiguen llegar a un acuerdo para suspender temporalmente la guerra, quedarse en las líneas en las cuales se encuentran, y no emprender acciones militares para poder discutir una futura paz definitiva.

Este es, por lo tanto, un conflicto no cerrado que puede reabrirse en cualquier momento, como ya ha amenazado varias veces a lo largo de estos años.

El origen del conflicto lo encontramos en la Segunda Guerra Mundial y la partición de la península coreana en dos.

Al norte, la República Popular Democrática de Corea (conocida simplemente por Corea del Norte), comunista, con un régimen dirigido por Kim Il-sung, mientras que en el sur su formaba la República de Corea (o, simplemente, Corea del Sur) presidida por Syngman Rhee.

Tras décadas de ocupación nipona en la península Coreana (Japón se había anexado Corea en 1910, aunque venía inmiscuyéndose en sus asuntos desde mucho antes), las guerrillas comunistas habían jugado su papel para derrotar al enemigo japonés, así como Rhee y otros coreanos se habían aproximado a los Estados Unidos.

La polarización del clima político impidió que Corea naciera como estado unificado y, en vez de eso, en 1948 nacieron dos estados de mentalidades muy diferentes y enfrentados entre sí, con una frontera rectilínea fijada en el ahora ya famoso paralelo 38.

Tras una serie de incidentes fronterizos y provocaciones por parte de ambos bandos, fue la comunista Corea del Norte quien, el 25 de junio de 1950, invadió Corea del Sur.

Al principio, la suerte de las armas fue favorable a los norcoreanos; como un huracán, barrieron a las fuerzas surcoreanas hasta ocupar prácticamente toda la península, dejando solamente el bastión de Busan (una ciudad situada al sur-este) en manos de las fuerzas surcoreanas.

Esta facilidad se explica por el enorme apoyo que los norcoreanos recibieron tanto de la URSS como de China, y a las tropas coreanas que lucharon en la guerra civil de este último país y que, una vez finalizada, fueron enviadas a Corea del Norte, perfectamente entrenadas y equipadas, preparadas para el conflicto.

Por su parte, los cálculos de Estados Unidos fallaron al medir las posibilidades del bando comunista, lo que comportó un infraequipamiento del ejército surcoreano en aspectos clave para la guerra moderna como, por ejemplo, en tanques.

Uno de los factores que facilitó el avance de las tropas norcoreanas fue la ayuda de la población local surcoreana.

Si a día de hoy, el régimen norcoreano tiene merecida fama de brutal y represivo, en la época era al revés; el gobierno de Syngman Rhee se asemejaba más a la ultraderecha de los partidos nazi alemán y fascista italiano entre otros, que a un verdadero estado democrático, si bien tal vez no en postulados políticos, sí en el aspecto práctico.

Así, la ejecución de disidentes políticos (que, aunque no ayudaran a los norcoreanos, eran vistos como un peligro potencial) era habitual en Corea del Sur, que vivía una verdadera dictadura.

Ante la perspectiva, y la falta de información sobre lo que pasaba en Corea del Norte entre la población, no es de extrañar que muchos surcoreanos vieran a sus vecinos del norte (paisanos al fin y al cabo) como libertadores.

Es en este momento, cuando las fuerzas surcoreanas luchan desesperadamente por su supervivencia manteniendo el perímetro de Pusan, cuando la ONU realiza un llamamiento a la intervención militar para salvaguardar a los surcoreanos.

La moción en las Naciones Unidas recibe el rechazo de la URSS y el resto de los países comunistas. Estados Unidos se lanza, con sus tropas, al rescate de los surcoreanos, un aliado al que considera imprescindible en la zona para parar la expansión del comunismo.

EEUU manda al general Douglas MacArthur, quien ya había protagonizado la lucha en el Pacífico contra los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, para que lidere el ataque norteamericano en Corea.

Además de las tropas norteamericanas, eje principal de las tropas que acuden en ayuda de Corea del Sur, también otros países se suman a la coalición que luchará, por primera y única vez en la historia, bajo la bandera de la ONU: Reino Unido, Canadá, Turquía, Tailandia, Australia, Francia, Grecia o Colombia son algunos otros países que la integran.

Incluso el pequeño estado europeo de Luxemburgo mandará tropas al conflicto.

Con los abundantes refuerzos, la coalición internacional consigue revertir la situación, poniendo en fuga al ejército norcoreano y entrando en la capital de Corea del Norte, Pyongyang.

Dicho contraataque debe mucho a la operación de desembarco en Incheon, cerca de Seúl, ya que fue un golpe en la retaguardia de los norcoreanos que hizo aconsejable que estos retrocedieran rápidamente para que el territorio que ocupaban no quedase partido en dos.

Es en este punto en el que el gobierno chino se preocupa: parece que ya no se trata de ayudar a los surcoreanos a recuperar su territorio, lo que hubiera implicado que las tropas de la coalición se pararan en el paralelo 38, sino que están a un paso de ocupar toda Corea del Norte.

Esto supondría tener un país capitalista justo al otro lado de la frontera, algo que en Pekín no desean.

Es por ello que el gobierno chino decide el envío masivo de tropas a Corea, inicialmente camufladas como soldados norcoreanos hasta que el engaño fue descubierto por demasiado evidente.

Nuevamente, la situación volvió a revertir, siendo ahora las tropas combinadas de China y Corea del Norte las que empujaron a la coalición internacional -ahora a la defensiva- hacia el sur del país. Y, otra vez, Seúl es tomada para Corea del Norte.

MacArthur es sustituido por otro general, Matthew Ridgway, ya que el primero había propuesto seriamente el uso de armas nucleares, incluyendo a China en los ataques, lo cual podría conducir a una Tercera Guerra Mundial.

Con el nuevo mando, la situación se equilibró alrededor del paralelo 38. Con una situación de virtual empate, ambos bandos llegaron a un acuerdo de alto el fuego y se entablaron negociaciones de paz.

Y esta es la situación con la que llegamos al día de hoy; no hay una paz definitiva firmada, sinó que en la península coreana reina un alto el fuego (armisticio), algo que se ha normalizado hasta tal punto de permitir que Corea del Sur se convierta en un gigante económico y empresarial, como si no existiera una situación de guerra de facto.

Fotos: Fotolia - Luzitanija / Steinar

 
 
 
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