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Definición de Guerra Asimétrica

Probablemente, si paramos aleatoriamente a personas en la calle y les preguntamos si nos pueden explicar el concepto de “guerra asimétrica”, pocas podrán, pero si les cambiamos dicha expresión por “guerra de guerrillas”, es mucho más probable que encontremos quien nos pueda hacer una explicación bastante precisa.

La guerra de guerrillas no deja de ser la forma en que habitualmente se concretiza la llamada guerra asimétrica.

Una guerra asimétrica es aquella en la que las fuerzas en liza son desiguales, con uno de los bandos enfrentados muy superior al otro en número de efectivos y armamento.

Es obvio que en una guerra, en circunstancias de inferioridad numérica y material (e incluso táctica) es un suicidio intentar una batalla campal, por lo que hay que recurrir a otras formas de enfrentarse al enemigo que den ventaja al bando inferior en número y tecnología armamentística.

Atacar rápidamente, de forma inesperada y en el lugar menos esperado, provocar bajas y daños en el enemigo, y retirarse a tiempo sufriendo los mínimos daños posibles, forman parte de las tácticas de guerras asimétrica.

De esta forma, se va desgastando al enemigo para que, poco a poco, las fuerzas en liza se igualen, al mismo tiempo que la moral de combate de los soldados va disminuyendo para el ejército convencional, y aumentando para quienes partían de una situación de desventaja, que ven así suplidas sus carencias.

Generalmente, las guerras asimétricas se dan en territorios ocupados, muchas veces en aquellos países cuyos ejércitos convencionales han sido derrotados en el campo de batalla.

En estos casos, la iniciativa pasa muchas veces a manos de civiles, soldados que han conseguido escapar a la derrota y se han refugiado, escondido, organizado y buscan contraatacar.

Un buen ejemplo de este tipo de situación lo encontramos en la Europa ocupada por los nazis de la Segunda Guerra Mundial, en la que movimientos de resistencia como el francés, el checo o el danés, realizaron acciones guerrilleras y de sabotaje contra las tropas del eje.

La guerra de Vietnam, por una parte convencional y por otra de insurgencia, es un clásico en la definición de guerra asimétrica.

Más recientemente, la insurgencia en Irak y Afganistán contra las tropas occidentales ocupantes y contra los gobiernos establecidos tras los conflictos convencionales, se han erigido como claros ejemplos de lo que es una desigual guerra asimétrica.

Para llevar a cabo una estrategia de guerra asimétrica exitosamente, es necesario contar con la complicidad de la población civil.

Es por ello que las guerras asimétricas se realizan sobre terreno propio o aliado, de forma que sea posible contar con complicidades que ayuden a la facción guerrillera a esconderse y a atacar sorpresivamente.

Un buen conocimiento del terreno, que solo puede ser conseguido por los locales, también es un factor clave para el éxito de esta estrategia.

El mismo terreno puede jugar un factor decisivo en el enfrentamiento: los guerrilleros del Vietcong, totalmente acostumbrados a la jungla, sabían aprovechar los recursos de los que esta les dotaba, en detrimento de las fuerzas norteamericanas, cuyos soldados se movían en un elemento extraño.

Los actos de terrorismo también forman parte de una guerra asimétrica.

Incluso realizados en territorio enemigo, inalcanzable por medios militares convencionales. Por ejemplo, si habláramos de dos fuerzas convencionales en liza, se podría pensar en un bombardeo aéreo de bases e infraestructuras del país enemigo, pero en el caso de fuerzas irregulares que atacan como guerrilla, ello es impensable.

Así pues, los actos de terrorismo son una forma de llevar la guerra a territorio enemigo, vengar acciones, y sembrar el terror y la repulsa al conflicto entre la sociedad civil del país enemigo.

Organizaciones como Al Qaeda o el ISIS han utilizado atentados terroristas en Estados Unidos, Egipto, Gran Bretaña, España, Francia o Alemania, además de las acciones de índole terrorista llevadas a cabo en Irak o Afganistán, para socavar la moral de los países occidentales y forzar una corriente de opinión contraria a la intervención de las potencias occidentales en los asuntos de los países musulmanes.

La guerra asimétrica se caracteriza por la falta de un frente militar.

Ello es también parte de su objetivo de atacar en cualquier sitio y en cualquier momento. La falta de una línea de demarcación tras la cual sentirse seguro, y la sensación que ello deja en los soldados enemigos de que no están a salvo en ningún sitio, forma parte de la táctica de minado de moral al ejército invasor.

En tiempos más modernos, la ciberguerra se ha demostrado como una arma con mucho potencial para los conflictos asimétricos.

Un ciberataque es mucho más económico en materia de recursos necesarios, y puede ser casi tan letal, en materia de consecuencias económicas y para la moral de la población, que un ataque convencional sin llegar a su nivel de muerte y destrucción (aunque la cosa cambia si hablamos de, por ejemplo, el sabotaje de una central nuclear...).

Foto: Fotolia. Orrlov

 
 
 
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