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Gibraltar: Disputa Histórica - Definición, Concepto y Qué es

Suelo británico reclamado por España, Gibraltar es una pequeña porción de tierra estratégicamente situada en la Península Ibérica, de forma que su posesión permite controlar el paso de buques desde el Mediterráneo hacia el Atlántico o viceversa.

Debido a su convulsa y curiosa historia, y a la mezcla de procedencias, la población de Gibraltar ha desarrollado las características de nación y, de hecho, los llanitos (gentilicio no oficial de los gibraltareños) se refieren a su tierra como su país o nación.

Gibraltar se encuentra ubicado al este de la bahía de Algeciras, enfrente a la ciudad homónima, en forma de península que conecta por tierra haciendo frontera con España.

Tiene el estatuto de territorio británico de ultramar, con un gobierno autónomo y un parlamento propios que tienen jurisdicción sobre los asuntos internos del territorio, mientras que la política exterior o la defensa van a cargo del Reino Unido.

Gibraltar ha sido, desde tiempos antiguos, un lugar de paso entre la Península y, consecuentemente, Europa, y África.

Esto queda patente en los numerosos restos descubiertos en las cuevas que pueblan el territorio.

Su marca geográfica es el peñón, una gran estructura rocosa en la cual se encuentran cuevas naturales y que también ha sido aprovechada para taladrar cuevas por parte de sus ocupantes para tareas de defensa.

El peñón, que domina el territorio, fue en la antigüedad clásica identificado como una de las Columnas de Hércules por los griegos.

Su relevancia histórica vuelve a las crónicas tras el hundimiento del Imperio Romano y el Reino Visigodo, siendo el punto de entrada de las fuerzas musulmanes a la Península.

Serán precisamente los musulmanes quienes establezcan el asentamiento que dará lugar a la actual ciudad de Gibraltar. En 1462 será ocupado por las tropas castellanas durante el proceso conocido como Reconquista.

Hasta el siglo XVIII, Gibraltar pasa inadvertido a ojos de la historia, pero será la Guerra de Sucesión Española la que lo devolverá a primera página.

En 1704, una flota aliada al servicio del archiduque Carlos de Austria -pretendiente al trono español- desembarcaba en Gibraltar y conquistaba la plaza.

Esta acción permitiría al bando austracista retener el control de este estratégico bastión hasta el fin de la guerra. La flota, compuesta de barcos británicos y holandeses, también incluía un batallón de soldados catalanes, que fueron quienes lideraron el asalto a tierra desembarcando en la playa de La Caleta, conocida desde entonces por Catalan Bay (la Bahía de los Catalanes).

La mayor parte de la población civil abandonará Gibraltar hacia las áreas vecinas, lo que dará origen posteriormente a las poblaciones de San Roque y la Línea.

El tratado de Utrech de 1713, que pone casi fin a la guerra (quedará Cataluña resistiendo en solitario contra las fuerzas borbónicas) también sella el destino de Gibraltar como posesión británica.

Con buen ojo para elegir territorios de alto valor estratégico (como también demostrarían con Hong Kong), los británicos consiguen de la corona española la cesión de Menorca (que sería posteriormente recuperada) y de Gibraltar, a perpetuidad.

El tratado de Utrech recoge que si alguna vez Gran Bretaña decide ceder el territorio Gibraltareña, este pasará a manos de la corona española.

España no renunciará nunca a la recuperación de Gibraltar, primero por la vía militar y luego por la diplomática.

Al ser el país ibérico uno de los grandes enemigos tradicionales de Inglaterra (y por extensión, de la Gran Bretaña), Gibraltar será un objetivo prioritario para la monarquía española.

El primer intento será el sitio de 1727, mientras que el segundo se producirá entre 1779 y hasta 1783, aprovechando que Gran Bretaña estaba empantanada en la Guerra de Independencia de sus colonias americanas (lo que posteriormente serían los Estados Unidos).

Ambos intentos, que consistieron en sitiar el peñón, fueron infructuosos, pero -y especialmente el segundo- provocaron grandes destrozos en la población.

Gibraltar volvería a cobrar relevancia durante la Segunda Guerra Mundial, como una base situada en un lugar estratégico.

El peñón, al cual se le taladraron nuevos túneles para servir a las necesidades del conflicto, actuó como “portaaviones” insumergible y fue, por ejemplo, base para la operación Torch, el asalto a las posesiones de la Francia de Vichy en el África del Norte, además de ser base de repostaje y reparación de buques y submarinos.

También de la misma época, se amplía una primitiva pista de aterrizaje, que será el núcleo del actual aeropuerto de uso tanto civil como militar.

Las autoridades españolas se quejan de que las gibraltareñas se adueñan de “tierra de nadie” situada entre ambas fronteras y que, además, “crean” nuevas tierras a base de vertidos de roca y tierra en aguas jurisdiccionales españolas. Parte de esas “nuevas tierras” serían las empleadas para construir la nueva pista de aterrizaje.

La importancia estratégica de Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial motiva a los alemanes a trazar planes para conquistar la plaza.

Pese a que estos nunca se materializarán, pues en las conversaciones mantenidas con España, el dictador Franco insiste en que deberán ser tropas españolas con el auxilio logístico germano, quienes conquisten la plaza.

Hitler, por su parte, se muestra escéptico sobre las capacidades del ejército español, y entre esto y otras demandas del régimen franquista, descarta una alianza con España, lo que impedirá la entrada en la guerra del país.

Durante la dictadura franquista, la reclamación territorial sobre Gibraltar se convirtió en un tema recurrente para las autoridades españolas.

Esta reclamación se explicitó tanto en manifestaciones orquestadas por el propio régimen, como en una actividad diplomática que incluyó la reclamación a las Naciones Unidas, que emitió diversas resoluciones que instaban al establecimiento de conversaciones para solucionar el problema.

Por parte británica, y habida cuenta de la estratégica posición de Gibraltar, la voluntad ha sido más bien escasa.

A ello hay que añadir la nula voluntad del pueblo gibraltareño, que en dos referéndums (en 1967 y en 2002) declinaron pasar a soberanía española por un amplio margen, de más de 99% en ambos casos.

La frontera entre Gibraltar y España se ha resentido en numerosas ocasiones del clima político poco propicio al entendimiento, con episodios como el cierre de “la Verja”, que bloqueó el contacto por tierra entre ambos países.

Como hay muchos matrimonio y, por lo tanto, familias transfronterizos, el cierre de la frontera terrestre comportó dificultades de comunicación, hasta el punto que en el caso -verídico, explicado por conocidos de los propios protagonistas- del entierro de un familiar español, la familia tuvo que tomar barco a Tánger y otro hasta Algeciras para poder llegar a la Línea de la Concepción, y lo mismo de vuelta, un recorrido que, a pie, desde Gibraltar, no llevaría mucho más de media hora.

Con la entrada de España en la Unión Europea, la situación se normaliza, puesto que la Gran Bretaña también forma parte de la Unión.

No obstante, el reciente Brexit ha vuelto a poner en entredicho la situación, tanto de Gibraltar, como del futuro de la relación entre este y España.

Gibraltar votó masivamente a favor de la opción remain, quedarse en la UE. Pero el Brexit debería llevar al territorio, como al resto de la Gran Bretaña, fuera de esta unión.

Como todo tiene que negociarse aún, es posible que pueda hallarse una solución de compromiso específica para Gibraltar, algo que contará sin duda con la oposición de España, deseosa de forzar la integración de Gibraltar en su territorio nacional.

Gibraltar cuenta con su propia moneda, la libra gibraltareña (equiparada a la libra esterlina), e incluso con lengua propia, el llamado llanito

Este es una mezcla entre castellano e inglés, con una evolución muy rápida -gracias a que Gibraltar es una población reducida, de entre 30 y 35.000 habitantes-.

Actualmente, y a lo largo de un día de cada día, la cantidad de personas que encontramos en Gibraltar puede duplicar fácilmente su población, ya que entran gran cantidad de trabajadores desde España, a los que hay que añadir los turistas.

El turismo, junto a los ingresos proporcionados por los servicios a barcos en tránsito, las apuestas y, especialmente, el juego online, así como los servicios bancarios, son las principales fuentes de ingresos de Gibraltar.

Antes, la fuente principal de ingresos eran los militares, y pese a que Gibraltar sigue siendo un punto estratégico en muchos aspectos (ciertas partes del peñón siguen siendo de acceso restringido a los civiles), el ejército ya no dispone allí ni de tantas infraestructuras ni de tanto personal, por lo que los ingresos en este aspecto han disminuido.

Gibraltar es un lugar que arrastra una gran -y convulsa- historia, un brillante presente, y un futuro con ciertas incertidumbres, como su relación con la Unión Europea.

Fotos: Fotolia - Juulijs / Malajscy

 
 
 
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