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Definición de Ferrocarril Subterráneo

La esclavitud dividió a los Estados Unidos de América y fue, en una explicación muy simplista, la causa principal de la guerra civil que asoló al país desde 1861 hasta 1865 -aunque, analizado con más profundidad, el origen del conflicto subyace en profundas divisiones socio-económicas entre el norte y el sur de la época-.

Desde el norte, mayoritáriamente antiesclavista, se ayudó a los esclavos fugitivos del sur, tanto con normas legales que los protegían, como mediante una organización secreta que les facilitaba rutas de escape, avituallamiento y apoyo en su ruta hacia la libertad. Bienvenidos a la historia del ferrocarril subterráneo.

El llamado ferrocarril subterráneo consistió en una red de ayuda a los esclavos fugitivos del sur de Estados Unidos para que llegaran sanos y salvos a los estados del norte en los que la esclavitud era ilegal o al Canadá.

Operó desde finales del siglo XVIII hasta pasada la Guerra de Secesión Americana, en 1865, cuando la esclavitud fue oficialmente abolida (aunque la segregación racial y la opresión contra la gente de color siguió oficialmente vigente en el sur estadounidense hasta mediados del siglo XX).

El nombre de ferrocarril subterráneo se debe al uso de términos del mundo de los trenes como eufemismos para denominar elementos y personas que componían la red.

Así, una vía era una ruta de escape que los esclavos fugitivos podían seguir para llegar al norte. Una estación era un lugar seguro en el que esconderse o pernoctar, cuidado por un (o una) jefe de estación. Un maquinista era quien guiaba a los esclavos fugitivos por el camino hacia la libertad.

La red operaba en “células” independientes, que muchas veces no tenían contacto entre ellas, de forma que si caía una, esto no perjudicaba al resto de la red. Es el mismo modus operandi con el que actúa -salvando las distancias, naturalmente- el terrorismo islámico en nuestros días, y conste que solamente comparo la forma de organizarse, no el fin de ambos, radicalmente distinto.

Los viajes se realizaban normalmente a pie, aunque algunas veces se realizaban tramos en carreta o, incluso, en tren, utilizando subterfugios como el transporte de esclavos (algo que pasaba fácilmente inadvertido).

Normalmente, la red era atendida por personas del movimiento abolicionista, incluso por antiguos esclavos fugados, que corrían un alto riesgo con sus actividades, pues en caso de ser atrapados ayudando a esclavos fugitivos, podían hasta ser linchados por quienes los perseguían. Quienes mayor peligro corrían, sin duda alguna, eran los ex-esclavos que habían conseguido la libertad, que podían ser asesinados con saña para dar ejemplo y escarmiento a los demás. También los propios esclavos fugados, naturalmente, podían correr la misma suerte.

El pico máximo de actividad del ferrocarril subterráneo se sitúa entre unos años antes de dar comienzo la Guerra Civil, y su inicio efectivo. Durante el conflicto, las operaciones y la vigilancia militares dificultaron en gran medida las fugas.

Aunque parezca mentira, y además de que el ejército del norte enrolara a ciudadanos de color, en el del sur también hubo unidades de “soldados negros” luchando, paradójicamente, por la causa de aquellos que les querían oprimir. Las guerras siempre son mucho más complicadas de lo que se explica.

¿Por qué escapaban hacia el norte? Simple: allí la esclavitud estaba prohibida, y cualquiera que llegara a sus tierras era considerado hombre libre, no pudiendo ser esclavizado. No obstante, los secuestros ocurrían, y algunos antiguos esclavos volvían a encontrarse, ajenos a su propia voluntad, nuevamente en tierras del sur para ser nuevamente esclavizados, aunque los casos fueron pocos debido a la dificultad logística de realizar los secuestros.

En el sur se llegó a poner precio a las cabezas de algunos de los miembros del ferrocarril subterráneo, como por Harriet Tubman, una ex-esclava que se enroló en la infraestructura del ferrocarril contribuyendo a la libertad de más de 70 esclavos.

El impacto real del ferrocarril subterráneo difiere cuando hablamos del económico y psicológico: menor de lo que se piensa para el primero, pero muy importante en el segundo apartado.

Adquirir un esclavo no era barato, y por lo tanto la fuga de uno siempre era un “palo” económico para el amo al que se le fugaba, pero en global, la cifra de fugados no superaba a la del crecimiento vegetativo de la población esclava.

No obstante, el impacto psicológico era muy profundo: para los esclavos había esperanza, y una persona con esperanza en una meta es capaz de cosas increíbles. Es por ello que las autoridades y los terratenientes sudistas estaban obcecados en poner fin al ferrocarril, algo imposible pues las rutas de escape se multiplicaban, y seguía sumando apoyos a cada año que operaba.

Una vez llegado a destino, la vida del esclavo liberado no era fácil. Pero, para empezar el resto de su vida, tenía al menos aquello por lo que tantos, a lo largo de los siglos, han luchado, han perdido, y algunas veces han ganado: la libertad. La personal. la colectiva sólo se conseguiría mucho tiempo después y todavía hay rastros en la sociedad americana del racismo de aquella época, cosa que podemos ver casi cualquier día en las noticias que nos llegan de allí.

Porque ¿hay alguna sociedad en el mundo que se libre de esta lacra que es el racismo y que, al fin y al cabo, justifica la esclavitud de quienes tienen un color de piel diferente?

Fotos: Fotolia - Shubas / LukaTDB

Autor: Guillem Alsina González | +CITAR
 
 
 
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