Historia » Evolución

Definición de Evolución

1. La evolución es el avance de un elemento dado -ya sea un conocimiento, un producto, una técnica, una especie de ser vivo, y particularmente el ser humano- en el paso del tiempo, es decir, es el proceso continuo de transformaciones sobre una referencia en un punto inicial, caracterizándose por un cambio en su condición o estado. Ejemplo: a) ‘La evolución de los teléfonos móviles en los últimos años es impresionante’; b) ‘los diferentes tonos de piel son un ejemplo de evolución en los humanos’; c) ‘la técnica de elaboración de los vinos ha evolucionado muy bien’; d) ‘es necesario controlar la evolución del cáncer’.

2. Biología. Modificación gradual de las características de una especie a lo largo de las generaciones.

3. Biología Teorías evolutivas que explican las variaciones dentro de una especie, siendo las principales la selección natural y las migraciones, las mutaciones y la deriva genética.

4. Filosofía. Evalúa racionalmente las transformaciones biológicas y espirituales contribuyendo a las teorías evolutivas hacia la búsqueda de respuestas al origen de la vida, así como a la interacción entre genética y cultura respecto de los cambios de una especie.

5. Psicología. Estudio del comportamiento humano como una característica sujeta a cambios, es decir, que evoluciona de un estado primitivo o inferior hacia un nivel superior.

Etimología: Por las formas del latín evolutio, evolutiōnis, respecto del verbo ēvolvere, documentado con sentido biológico en 1762, acuñado por Charles Bonnet (1720-1793), nacido en Ginebra, a partir del prefijo ē-, en función de ‘sacar’, ‘afuera’, y el verbo volvĕre, que remite a volver, en cuanto ‘girar’, ‘rodar’.
Cat. gramatical: Sustantivo fem.
En sílabas: e-vo-lu-ción.

Evolución

Águeda Muñoz Gerardo | Junio 2022
Lic. en Antropología Física

evolucionActualmente, todos los humanos que habitamos la Tierra somos una sola especie: Homo sapiens; sin embargo, muchas especies de Homo existieron antes que nosotros, incluso convivieron con los primeros Homo sapiens. Estas otras especies tienen un ancestro más antiguo, al que conocemos como el género Austrolopithecus. En este artículo se analiza la evolución humano, se puede consultar también evolución biológica para un espectro generalizado.

Australopithecus

Los fósiles de Australopithecus, que comprenden cinco especies diferentes, tienen entre 4.2 y 2.2 millones de años de antigüedad aproximadamente, se encontraron en el sur de África, de ahí su nombre que viene de la raíz latina australis “del sur” y del griego pithekos “mono”. Las características en los huesos de la cadera, de los pies y de las falanges de este espécimen indican que estos individuos tenían un desplazamiento bípedo combinado con actividad arborícola, es decir, podían caminar sobre sus extremidades inferiores esporádicamente y trepar árboles.

Pero ¿cómo se llegó a esta conclusión? Los paleoantropólogos notaron que la cresta ilíaca de la pelvis era un poco más corta que la de otros primates que no poseen bipedestación, además, el sacro de los Australopithecus tiene una rotación hacia adelante, lo cual se va asemejando al sacro de los Homo; pero al analizar las falanges de estos fósiles, los investigadores se percataron de que tenían una curvatura y una cresta muy marcada donde se inserta un ligamento que ayuda a flexionar los dedos, ambas características indican actividad trepadora.

Homo habilis

Homo habilis, con una antigüedad de 2.3 millones de años, es el primer fósil al que se asocian herramientas como hachas de mano elaboradas a partir de roca. Además, muestra un aumento en la capacidad craneal con relación a los Australopithecus, de 438cc (centímetros cúbicos) a 612cc para H. habilis; lo cual se relaciona con esta habilidad para modificar materiales a su conveniencia. De esta especie no se conocen huesos pélvicos, a excepción de un sacro muy desgastado por lo que no se puede decir mucho acerca de su locomoción, sin embargo, se hipotetiza que sería un tanto similar a la de Australopithecus.

Homo ergaster y Homo erectus

Ambos tienen características muy similares, algunos textos los tratan incluso como la misma especie. La particularidad que encontramos en este caso es que Homo ergaster se mantiene en África mientras que H. erectus sale de este continente y se dirige a Asia oriental, probablemente a Europa también.

Homo ergaster surge hace 1.8 millones de años en África y a Homo erectus lo encontramos en Asia con una antigüedad de 1.5 millones de años, dato que apoya la hipótesis de que pudieran la misma especie, pero en diferentes continentes. Estos individuos ya se desplazaban totalmente de manera bípeda, lo que les permitió recorrer una gran cantidad de kilómetros y salir del continente africano, esta información también figura como un argumento más que los señala como una misma especie; además la capacidad craneal en ambos especímenes aumenta hasta 871cc, y se han encontrado asociadas una gran cantidad de herramientas, con una hechura que demuestra mayor habilidad que en Homo habilis. Visto de manera general, con estos ejemplares comienzan los movimientos migratorios humanos, y el primero, el que inicia la dispersión del género Homo por el globo terráqueo es esta salida de África.

Homo heidelbergensis

Es una especie que en la línea del tiempo se ubica entre Homo ergaster y Homo neanderthalensis, los fósiles correspondientes a este taxón se encontraron en África y Europa, se les calcula una antigüedad de 780 mil a 130 mil años y tienen características muy cercanas a los seres humanos actuales, pero la discusión más fuerte respecto a estos fósiles es si son ancestros directos sólo de los neandertales o también podrían serlo de Homo sapiens.

Lo que se sabe de H. heidelbergensis es que eran altos y robustos por las características de sus huesos largos, pero además tienen rasgos faciales más gráciles en relación a las especies anteriores, y la forma de su cara se asemeja a la de los neandertales. También tenemos un aumento importante en la capacidad craneal, de hasta 1230cc algo que llama la atención junto con las sofisticadas hachas de mano asociadas a los fósiles.

Homo neanderthalensis

Hablar de Homo neanderthalensis es de suma importancia al tratar el tema de la evolución humana. Esta especie de Homo, habitó Europa hace unos 400 mil años y los datos indican que se extinguieron hace 28 mil años aproximadamente, entonces esta especie pudo convivir con los seres humanos actuales, de lo cual se tiene evidencia. Homo neanderthalensis presenta características que lo vuelven inconfundible en relación a Homo sapiens, por ejemplo, tenemos que sus arcos superciliares son muy prominentes y tienen una cara prognata, la bóveda craneal y la región occipital sobresalen, lo que además permite albergar un cerebro muy grande (con una capacidad craneal de 1518cc en promedio, mayor que la de Homo sapiens, la cual es de 1350cc), la forma de su torso es ancha: las costillas se van acomodando de forma saliente desde la primera hasta las flotantes, y los huesos de sus extremidades un tanto curveados, en general los huesos de esta especie son bastante más robustos.

Existen otras especies de las que no se sabe tanto o los hallazgos han sido controversiales, por ejemplo: Homo rudolfensis, Homo antecessor, Homo florensiensis, Homo rhodesiensis y Homo georgicus, entre otros que se van añadiendo a la lista y que aún no tienen una clasificación formal.

Homo sapiens tiene todos estos ancestros y especies emparentadas en casi todo el mundo (a excepción de América), sin embargo, algo sumamente interesante es que nuestra especie proviene de África directamente, ahí es donde se han encontrado los fósiles más antiguos, los cuales se remontan hasta 300 mil años hacia el pasado; incluso los estudios genéticos señalan que el origen de la humanidad se encuentra en dicho continente. Entre los rasgos indiscutibles de Homo sapiens se encuentra la presencia de la barbilla, esa ligera prominencia ósea en la mandíbula que no posee ningún otro espécimen de Homo.

Con este rápido recorrido por nuestra historia evolutiva podemos darnos cuenta que no somos la única especie capaz de tener eso que llamamos cultura, sin embargo, esto es algo difícil de comprobar en especies antes de Homo neanderthalensis y surgen grandes debates al respecto, sobre todo en cuanto al lenguaje articulado. Estas incógnitas funcionan como el motor de nuevas investigaciones, sirven de inspiración para distintas hipótesis, incluso para el uso de tecnologías innovadoras en la búsqueda de nuestro linaje.

 
 
 
Por: Águeda Muñoz Gerardo. Licenciada en Antropología Física por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Maestra en Antropología por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente, cursa el programa de Doctorado en Antropología por la UNAM. Entre sus temas de interés se encuentran migraciones humanas, antropología genética y pueblos originarios de México.
Art. actualizado: Junio 2022; sobre el original de julio, 2009.
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Bibliografía

- Antón, S. C. (2003). Natural history of Homo erectus. American Journal of Physical Anthropology: The Official Publication of the American Association of Physical Anthropologists, 122(S37), 126-170.

- McHenry, H. M., & Coffing, K. (2000). Australopithecus to Homo: transformations in body and mind. Annual review of Anthropology, 125-146.

- Cela Conde, C. J., & Ayala, F. J. (2013). Evolución Humana. El camino hacia nuestra especie. Madrid: Alianza Editorial.
 
 
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