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Definición de Ejército Negro

El proceso de caída del zarismo y la posterior conflictividad que acabaría desembocando en la Guerra Civil Rusa es, para los historiadores, una época muy excitante, ya que dista mucho del enfrentamiento maniqueo entre comunistas y no-comunistas al que se resume de forma básica para que sea comprensible a todo el mundo; la diversidad de ideologías y movimientos, así como de nacionalidades dispuestas sobre el tablero, hace de este un conflicto lleno de matices.

Y que no se me entienda mal: con esta pasión no quiero decir que ignore el sufrimiento y las muertes que provocó, y el triste legado posterior, pero hay que mirar al pasado y estudiarlo para poder aprender de nuestros errores como colectivo humano para no volver a repetirlos.

Entre las ideologías enfrentadas en este proceso de transformación revolucionaria, tenemos no solamente a los comunistas o a los zaristas, si no un arco muy completo que incluye a los socialdemócratas, los nacionalistas o los anarquistas.

Precisamente, de estos últimos existió un ejército poderoso y temido por sus adversarios, el llamado Ejército Negro por el color de su bandera, negra con una calavera con fémures entrecruzados debajo (el símbolo Totenkopf, conocido popularmente por formar parte de la enseña pirata Jolly Roger), y una inscripción que rezaba “Muerte a todos los que se interponen en el camino de la libertad para un pueblo trabajador

El Ejército Negro fue una fuerza militar de configuración miliciana, formado principalmente por campesinos ucranianos, y de ideología anarquista, que participó en la Guerra Civil Rusa aliado con el Ejército Rojo y que acabó siendo traicionado por este último.

Ucrania era un territorio que formaba parte del Imperio Ruso, pero que había sido también ambicionado por el Imperio Austrohúngaro e incluso por Polonia, tal y como lo sería durante los primeros años 20, y hasta por los alemanes en 1942, cuando conquistaron el “granero de la URSS”, puesto que el país era un territorio muy fértil que alimentaba a todo el Imperio.

Pero este territorio tenía, como tiene hoy, una personalidad propia, una cultura, una lengua y una historia, y como cualquier pueblo consolidado, aspiraba a erigirse también en estado, algo que no interesaba a las potencias vecinas, que preferían mantenerlo sojuzgado.

En este contexto, el nacionalismo ucraniano también juega un papel principal, puesto que tras la revolución en 1917, se proclama un parlamento ucraniano (Rada) que declara la autonomía primero, y tras la revolución bolchevique de octubre y la siguiente invasión del territorio, la independencia respecto a Rusia.

Durante todo este proceso, los grandes terratenientes del sur de Ucrania habían sido expulsados por los campesinos que trabajaban la tierra en condiciones precarias, organizándose estos para defenderse de agresiones externas.

La Rada no solamente da el beneplácito a los terratenientes para que vuelvan a ocupar sus antiguos latifundios, sino también para que repriman a aquellos que osaron expulsarlos.

La presión del Ejército Verde nacionalista, y las tropas alemanas y austríacas lleva a los campesinos ucranianos a organizar una fuerza defensiva, un ejército en definitiva, que les permita defenderse, y se decide abrirlo a todos los anarquistas, la ideología mayoritaria entre un campesinado al que el estado (sea cual sea este) ha estado infligiendo constantemente los peores tratos. Y de defenderse, se empieza a hablar de tomar partido en la guerra, de alinearse.

Se decide finalmente tomar partido aliándose con los bolcheviques y el Ejército Rojo.

El ejército sigue a rajatabla los principios anarquistas, siendo integrado solamente por voluntarios (es decir, no existe la conscripción), con unas normas de disciplina y unos mandos elegidos por los propios soldados, hasta el punto de elegir al estado mayor.

En su apogeo, el ejército negro contaba con 25.000 soldados, 48 piezas de artillería, 4 tanques, y 4 trenes blindados, además de secciones de caballería.

Su principal táctica de combate era la realización de ataques rápidos (eran especialistas en utilizar la velocidad) para causar daños y, a continuación retirarse para volver a atacar al enemigo en algún punto inesperado como, por ejemplo, la retaguardia.

El exitoso empleo de esta táctica les granjeó a los soldados ucranianos una fama de eficaces y temibles luchadores.

Pese a su alianza con los bolcheviques para combatir al Ejército Verde y al Ejército Blanco, los roces entre anarquistas y comunistas eran frecuentes.

Durante la guerra, el Ejército Negro perdió y recuperó el control sobre el sur de Ucrania de forma sucesiva, ya que pese a ser más combativo que sus enemigos, contaba con un menor número de combatientes y recursos.

La intervención extranjera lo puso contra las cuerdas, ya que parte de los nacionalistas ucranianos se alinearon con los bolcheviques y el ejército rojo para expulsar a británicos y franceses del suelo ucraniano.

La vorágine guerrera hizo que los campesinos anarquistas fueran atacados por todas las partes, incluidos sus teóricos aliados del Ejército Rojo, quienes llevaron a cabo requisas y ejecuciones sumarias contra quienes no se sometían a sus leyes.

Una parte de los nacionalistas ucranianos, liderados por Nikífor Grigóriev (llamado el atamán Grigóriev) se opuso a la intervención extranjera en la patria ucraniana, buscando una alianza con el Ejército Negro liderado por Néstor Majnó.

Dicha alianza llegó, pero solamente duró unos pocos meses, hasta que Grigóriev fue asesinado en un congreso anarquista por los hombres de Majnó.

La mayoría de los historiadores afirman que el asesinato fue inducido por Lenin y las altas autoridades del Ejército Rojo, temerosos que la alianza de los Ejércitos anarquista y nacionalista ucranianos condujera a la expulsión de los bolcheviques rusos de Ucrania y la proclamación de dicho territorio como estado independiente.

A partir de aquí, se mantuvo la alianza entre el Ejército Negro y el Rojo hasta la traición de este último.

Gracias a la exitosa ofensiva anarquista sobre el Ejército Blanco en Ucrania, este último y las tropas de las potencias extranjeras tuvieron que replegarse, y el Ejército Rojo pudo acabar con las fuerzas zaristas que quedaban en territorio ruso.

Los recelos entre anarquistas ucranianos y comunistas rusos eran máximas, y si bien desde la dirección del Ejército Negro parece que no había planes explícitos contra los bolcheviques, Lenin, Trotsky y los generales comunistas sí hablaban activamente de cómo deshacerse de Majnó y los suyos.

Si la operación para liquidar al Ejército Negro no fue llevada a cabo de inmediato es solamente porque Lenin y el estado mayor bolchevique sabían que no podían enfrentarse a los anarquistas al mismo tiempo que a los blancos y a los nacionalistas ucranianos y salir airosos del trance, por lo que era una alianza de conveniencia y de circunstancias.

Esta sólo se quebrará durante unos meses de 1920, después de que la solicitud de refuerzos por parte del Ejército Rojo para cubrir el frente polaco sea desoída por el consejo anarquista que dirige al Ejército Negro, aunque las aguas vuelven con cierta rapidez nuevamente a su curso.

Debido a la presión bolchevique por el norte y la anarquista por el este y el sur, las tropas del Ejército Blanco y los aliados extranjeros se retiran hacia Crimea, pero cuando la victoria parece al alcance, nuevamente estalla la violencia entre comunistas y anarquistas.

El Ejército Negro se bate nuevamente en retirada, luchando tanto contra los blancos como contra los rojos. Sólo la presión blanca sobre el Ejército Rojo abrió las puertas a conversaciones entre comunistas y anarquistas, llegando a una nueva alianza en otoño de 1920.

Gracias a esta alianza, el Ejército Negro y el Rojo empujan nuevamente al Blanco hacia Crimea, escenario donde se producirá la traición comunista sobre los anarquistas.

En el ataque a la ciudad de Perekop, llave de Crimea, el Ejército Rojo se encargó de sitiar la ciudad, mientras el Ejército Negro liquidaba las posiciones blancas.

El movimiento fue maquiavélicamente inteligente por parte de los comunistas, pues les permitía conservar al máximo sus tropas, mientras que las que se desgastaban eran las anarquistas, facilitando de esta forma un próximo golpe de mano de las primeras contra las últimas.

El 26 de noviembre de 1920, el Ejército Rojo se lanza sobre las debilitadas posiciones del Ejército Negro, después de haber capturado mediante engaños a algunos de sus líderes y haberlos fusilado. Es una verdadera matanza.

El ataque es generalizado en toda Ucrania, y diezma brutalmente las fuerzas anarquistas, hasta el punto de que ya les es imposible recuperarse y presentar batalla de forma efectiva. En estas circunstancias, los supervivientes se organizan como partidas guerrilleras, que pelearían hasta 1924.

La mayoría de los líderes anarquistas ucranianos fueron muertos en combate o asesinados por los bolcheviques. Majnó logró sobrevivir y exiliarse en París, donde murió de tuberculosis en 1934.

El Ejército Negro ha pasado para el gran público como una mera anécdota a pie de página, aunque merece mucho más, ser conocido como una fuerza anarquista que defendía un territorio libre que ha sido, seguramente, uno de los pocos en los que la doctrina ha podido ser implementada de forma exitosa.

Fotos Fotolia: WoGi / VaBoRo

 
 
Autor: Guillem Alsina González | Sitio: Definición ABC | Fecha: noviembre. 2018 | URL: https://www.definicionabc.com/historia/ejercito-negro.php
 
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