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Definición de Bomba Nuclear

Einstein dijo que si una hipotética Tercera Guerra Mundial se libraba con armas nucleares, la Cuarta se haría con hachas de piedra.

Esta era una clara referencia al poder destructivo de este ingenio, que nació a final de la Segunda Guerra Mundial, y que todavía hoy se yergue como una amenaza sobre nuestras cabezas, siendo capaz de destruir el mundo conocido.

Una bomba nuclear es un ingenio explosivo que utiliza el poder de las reacciones de las partículas atómicas y subatómicas, para desatar un poder equivalente a muchos más kilos de material explosivo convencional.

Técnicamente, y a grandes rasgos, se trata de una masa de un elemento pesado (uranio, plutonio) que es comprimida hasta un punto en el que se provocan reacciones nucleares en cadena que provocan la formación de electrones libres, acelerando dichas reacciones en cadena.

Es por ello que la masa de uranio o plutonio se rodea de un explosivo convencional, que es el que estalla primero, comprimiendo la masa de explosivo nuclear hasta un punto crítico en el cual empieza a provocar la reacción que lo hará explosionar.

Las características de la explosión de una bomba atómica son una área de devastación enorme en comparación con el tamaño del artefacto, un intenso calor capaz de fundir materiales, y una radiación que provoca la duración de los efectos perniciosos de la explosión.

Hay varios tipos de bombas nucleares:


  • La de uranio, en la cual a una bola de uranio se le añade otra cantidad de uranio para provocar la masa crítica.

  • La de plutonio, en la que la bola de material se rodea de explosivo convencional que la comprime hasta llegar a la masa crítica.

  • La termonuclear o de hidrógeno, que se basa en la fusión de los átomos de hidrógeno, y no en la fisión de átomos de elementos pesantes como en los dos casos anteriores, aunque en realidad dichos aparatos acaban utilizando técnicas mixtas.

  • Bomba de neutrones. también utiliza una técnica mixta fusión/fisión, pero con mayor porcentaje de la fusión incluso que la anterior. Con estos se consigue un impacto más destructivo y una duración mucho menor de la radiación. Es más destructiva para los seres vivos y menos para las infraestructuras como edificios, ya que genera radiaciones que afectan a los tejidos vivos, y menos contaminante a largo plazo.

La carrera por conseguir la bomba atómica empezó durante la Segunda Guerra Mundial, y todos los contrincantes se vieron implicados en ella.

Gracias a los avances en física teórica que se produjeron entre principio del siglo XX y el periodo de entreguerras (y, principalmente, en la década de los años 20), las bases teóricas de este dispositivo estaban bien sentadas.

Si bien todos sabemos que el primer -y hasta ahora único- país en utilizar una bomba atómica sobre el terreno contra un enemigo han sido los Estados Unidos, con los lanzamientos de Hiroshima y Nagasaki, tanto este país, como la URSS, Japón y la Alemania nazi estuvieron entre los primeros en buscar su consecución.

La Alemania nazi contaba con físicos preparados para llevar a buen puerto sus investigaciones, e incluso unos pocos historiadores afirman (con poca base) que llegaron a probar una bomba nuclear en una isla del Báltico.

No obstante, los científicos nazis cometieron un error de base que, afortunadamente para el mundo, les privó de conseguir el arma antes que los Estados Unidos: descartar las teorías de Einstein por el mero hecho de que este era judío (tuvo que exiliarse de Alemania a los EEUU).

En Japón, el esfuerzo investigador tomó otro cauce, y los nipones ni se acercaron a conseguir el artefacto atómico.

Por lo que respecta a la URSS, fueron siempre un paso atrás de los EEUU hasta la posguerra, y buena parte de su investigación temprana se basó en el espionaje a las tareas de los estadounidenses gracias a científicos filocomunistas.

El 6 de agosto de 1945 explosionaba en Hiroshima la bomba bautizada como Little Boy, el primer artefacto nuclear de la historia.

Su misión era convencer a los dirigentes nipones de que la rendición incondicional era su única salida, y de que toda resistencia era fútil.

Los cálculos más optimistas de las autoridades militares norteamericanas elevaban hasta un millón (entre militares de ambos bandos y civiles japoneses) las bajas que se producirían en una invasión del territorio nipón, debido a las llamadas a la resistencia a ultranza de las autoridades imperiales, y al fanatismo imbuido incluso en la sociedad civil.

La bomba, seguida de la de Nagasaki (Fat Man), daban el mensaje de que, si había muertes, serían todas niponas gracias al gran poder destructivo que tenían los estadounidenses. Pero fueron necesarias dos explosiones para que las autoridades imperiales se dieran cuenta de que la resistencia no era una opción viable.

Dicen que ambos ataques tenían otra misión: demostrar a Stalin (la Guerra fría con la URSS ya se perfilaba) el poder de los aliados occidentales para disuadirle de intentar conquistar más territorio en Europa a costa de atacar a Estados Unidos y sus aliados.

Con posterioridad, otras naciones han desarrollado sus propias armas nucleares, en una carrera en la que, pese a los intentos de ponerle coto, continúa hoy en día.

Tras los Estados Unidos, la Unión Soviética también desarrolló su armamento nuclear. La tercera potencia en entrar en este selecto club fue la Gran Bretaña, seguida de Francia y China (esta última en el 64).

Estos cinco países (también con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU) formaron el exclusivo club nuclear hasta el 74, año en el que la India realizó su propia prueba de un artefacto nuclear. Pakistán consiguió probar con éxito su propia arma en 1998.

De Israel y Sudáfrica también se dice que disponen de la bomba, habiendo llevado a cabo un programa de desarrollo conjunto o, por lo menos, en cooperación. Sudáfrica dispone de grandes reservas de uranio, mientras que Israel habría aportado el conocimiento tecnológico.

El último y más reciente miembro del club atómico es Corea del Norte, que realizó una primera prueba en 2006.

También se han realizado especulaciones sobre Ucrania, país que formó parte de la antigua URSS, pero más que poder producir sus armas atómicas, se dice que podrían tener o haber tenido alguna heredada del gigante comunista.

También se ha especulado con la posesión, por parte de países y de organizaciones terroristas, de bombas nucleares de pequeño tamaño, obtenidas mediante compra en el mercado negro de material militar robado a la URSS en la época de descomposición de aquel país. Obviamente, nada de esto ha sido probado.

Fotos: Fotolia - vchalup / panitialapon

 
 
 
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