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Definición de Batalla del Somme

Se puede resumir muy rápidamente la Primera Guerra Mundial como una serie de batallas muy sangrientas cuyo resultado global fue... ¿nada? Bien, o casi nada.

Una de estas terribles matanzas fue la Batalla del Somme, bautizada como el río homónimo, donde estaba el frente de guerra y se desarrolló.

La Batalla del Somme fue producto del intento de las tropas franco-británicas de la Entente de romper el frente alemán en el área del río Somme, con el objetivo de aliviar la presión de las fuerzas imperiales germanas en Verdún.

La ofensiva en el Somme empezó medio año después de que diera comienzo la Batalla de Verdún, y finalizó un mes antes. ¿El objetivo que perseguía fue conseguido? Hay división entre los historiadores, quienes afirman que no, y quienes afirman incluso que la victoria de la Entente en la guerra se debía al resultado de este episodio, que si bien no movió las líneas, provocó graves bajas al ejército germano.

Este último perdió más de 400.000 hombres, pero los aliados franco-británicos perdieron más de 600.000, superando por lo tanto las bajas (entre muertos y heridos) el millón de hombres.

El sector elegido para iniciar la ofensiva no lo era al azar, ni siquiera por el terreno, sino por el hecho de que era el punto de unión del ejército francés con la fuerza expedicionaria británica.

Se consideraba que, juntas, ambas fuerzas podían ejercer mayor presión y tener más éxito que si sólo una era la encargada de la acción ofensiva.

Inicialmente, el proyecto de este ataque de “diversión” para desviar la atención y los recursos germanos de la batalla de Verdún fue inglés, y pretendía expulsar a los alemanes de la costa belga, dotando de mayor libertad de acción a la Royal Navy. Sin embargo, los franceses impusieron sus demandas para variar el objetivo final de la acción.

La batalla empezó con una preparación artillera (esto es, machacar las posiciones enemigas mediante bombardeo de cañones para destruir piezas y posiciones facilitando con ello el posterior ataque) de una semana de duración.

Era algo habitual en la época, aunque de dudosa eficacia, dado que las trincheras de ambos bandos proporcionaban refugios seguros y contramedidas para minimizar el impacto de los proyectiles.

Una vez realizada esta preparación, las divisiones de infantería británicas se lanzaron al asalto, contando con la ayuda de una decena de minas excavadas bajo las trincheras alemanas, pensadas para volarlas. Las francesas, más al sur, también pasaban a la acción.

Pese al intensivo bombardeo, los alemanes se habían podido parapetar y estaban en condiciones de hacer pagar cara su afrenta a las tropas aliadas.

En el primer dia de batalla, los progresos conseguidos por los aliados franco-británicos fueron limitados al flanco sur.

La descoordinación fue la regla del ataque, y la imposición de sacrificios dantescos de los mandos a sus tropas, norma general en toda la guerra, provocó un gran número de bajas en diversas unidades.

Pocos éxitos para un ataque en el que se sumaban 13 divisiones británicas y 11 francesas, duplicando los efectivos germanos en aquella sección del frente (10 divisiones). A lo largo de toda esta campaña, los números siempre serían del doble de aliados respecto a los germanos.

Los únicos logros se concentraron en el sector francés, donde había menos resistencia por parte de los alemanes, y las tropas galas poseían mayor experiencia que sus enemigos.

Se perdieron oportunidades por la mala coordinación y la falta de información por parte de los mandos, oportunidades que no se conocerían hasta mucho después.

El ejército imperial alemán empezó a enviar refuerzos al frente atacado para nivelar la desproporción de tropas a favor de los aliados. A mediados de julio, los franco-británicos intentaron retomar la iniciativa.

Y lo hicieron con ataques limitados, como la Batalla de Bazentin, que fue todo un éxito el 14 de julio, conquistando varias posiciones y algunos pueblos a los alemanes, aunque nuevamente cierta descoordinación informativa impidió a las tropas aliadas explotar convenientemente las oportunidades que se abrieron ante ellas.

Durante agosto y septiembre, los progresos aliados fueron escasos, y los alemanes aprovecharon el empate técnico para fortificarse.

El 15 de septiembre, las tropas británicas lanzaron la última gran ofensiva de la campaña, en la cual utilizaron una nueva arma secreta que les acababa de llegar: unos vehículos acorazados que se movían a base de orugas y que parecían verdaderos barcos navegando en tierra. Efectivamente, habían nacido los tanques.

Los británicos, pioneros en el uso de estas armas, no supieron ver el potencial que tendrían a posteriori, y los utilizaron de forma limitada y más para proteger el avance de la infantería que como arma ofensiva efectiva.

Esto no impidió que provocaran un profundo efecto psicológico en los defensores germanos, y que fueran una pieza clave en la ocupación de algunas zonas.

A partir de aquí, nuevamente todo volvió a empantanarse en un continuo degoteo de bajas.

Si bien el Somme no alivió en la medida de lo esperado la presión alemana en Verdún, sí infligió un gran castigo a las armas germanas, aún al precio de desangrar también las filas aliadas.

En total, fueron un millón de víctimas las sufridas por ambos bandos en esta batalla, una de las más sangrientas de la contienda (algunos veteranos la describieron posteriormente como lo más parecido al infierno sobre la tierra), con una proporción semejante a un 40% para los alemanes, y un 60% para los aliados.

De estas bajas, unos 310.000 fueron muertos, acercándose los de la Entente a los 150.000, y superando dicha cifra los germanos.

En este apartado, el ejército Alemán salió perdiendo.

Si bien el Somme fue aparentemente un empate técnico entre ambos bandos, al cabo de unos meses el alto mando alemán decidió desalojar la zona, abandonando el campo a manos de los aliados.

Dicho repliegue respondió a razonamientos pragmáticos, al tener de esta forma que controlar una línea de frente más pequeña.

El Somme se llevó por delante lo mejor de las tropas del Káiser, así que, a la postre redundó en una victoria estratégica para los franco-británicos.

Fotos: Fotolia - Staoist520 / Volodymyr

 
 
Autor: Guillem Alsina González | Sitio: Definición ABC | Fecha: septiembre. 2018 | URL: https://www.definicionabc.com/historia/batalla-somme.php
 
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