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Definición de Solsticio de Verano

La Tierra tiene dos tipos de movimientos, uno de rotación sobre su propio eje y otro de traslación alrededor del Sol. Estos movimientos son de gran importancia, puesto que son el fundamento que explica los distintos procesos que afectan a la naturaleza. De hecho, el movimiento de rotación marca el rumbo del proceso día-noche, el cual trascurre a lo largo de las 24 horas del día y el movimiento de traslación es la causa del ciclo de las estaciones y tiene una duración de 365 días, es decir, un año.

El hecho de que existan las estaciones radica en la disposición del eje de rotación de la Tierra

Si tomamos como referencia la línea del ecuador que divide la Tierra en su mitad, nos encontramos con las coordenadas ecuatoriales. Al mismo tiempo, la línea de los polos es perpendicular al plano del ecuador y es la recta alrededor de la cual gira la Tierra.

Por qué se produce el solsticio y cuándo

Si tenemos en cuenta el movimiento terrestre de traslación, hay un día al año en el que el Sol se encuentra en su lugar más alto en el cielo y como el movimiento es constante ese día coincide con el 21 de junio en el hemisferio norte, que es conocido como el solsticio de verano, el cual sirve como referencia del calendario para el inicio del verano.

El día en el que se produce el solsticio de verano es el día más largo (con más horas de luz) en el hemisferio norte. A partir de ese día el Sol va bajando paulatinamente su posición y las horas diurnas van disminuyendo progresivamente. Así, cuando llega el 21 de diciembre se produce el efecto inverso, es decir, el solsticio de invierno, momento en el que el Sol se encuentra en su posición más baja. Este proceso de movimiento y cambio de posición del Sol con respecto a la Tierra es conocido en astronomía como analema.

El 21 de junio en la cultura maya

El día en el que se produce el solsticio de verano no es simplemente una cuestión de interés astronómico sino que tiene implicaciones culturales. Un claro ejemplo de ello es el planteamiento de la cultura maya. En el calendario maya se conocían los solsticios de verano e invierno.

El solsticio de verano tenía consecuencias sociales importantes, pues suponía el inicio de la cosecha anual de cereales (especialmente el maíz). La época de la cosecha tenía relación con una serie de rituales religiosos, en los que los sacerdotes solían dar la bienvenida al solsticio de verano con una ceremonia cargada de simbolismo.

La cultura maya no es la única que celebraba el solsticio de verano, pues también lo festejaban la mayoría de culturas precristianas. Hay que tener en cuenta que todas ellas compartían una idea: la veneración del Sol como una divinidad. Esta idea puede parecernos extraña pero, en el fondo, los hombres de la antigüedad supieron entender a su manera que el Sol es el origen de la vida en nuestro planeta.

Fotos: iStock - Silent_GOS / CEFutcher

 
 
 
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