Definición de Voluntad de Poder

La voluntad de poder es uno de los conceptos principales al interior de la obra del filósofo Friedrich Nietzsche (1844-1900), a través del cual se proponía un pensamiento en torno a lo existente que no estuviera signado por la metafísica esencialista —tal como ocurría con los conceptos de ser o sustancia—, dominante en occidente hasta ese momento. Explica el devenir de la realidad a partir de una multiplicidad de líneas de fuerza que se relacionan entre sí.

Lilén Gomez | Jun. 2022
Profesora en Filosofía

Se trata de fuerzas que se entrecruzan, generando, o bien, un crecimiento de lo vivo, o bien, un estancamiento. Así, la voluntad de poder opera sucesivamente dando forma y disgregando las figuras de lo que existe. En el caso del ser humano, la voluntad de poder se manifiesta como una actitud lúdica y creativa, de transvaloración de los valores morales —es decir, de continua producción de nuevos sentidos— que, para Nietzsche, encarnaban la decadencia del pensamiento occidental.

La voluntad de poder como interpretación

Desde el punto de vista nietzscheano, la voluntad de poder aparece ligada al movimiento, pero no como resultado de una causa externa, sino inmanente. En este sentido, para el filósofo, no existen cosas movidas por fuerzas exteriores, sino campos de tensión dentro de los que se configuran relaciones de poder que dan, como resultado, diferentes acontecimientos. Toda voluntad implica un deseo de poder, de modo tal que no hay un poder, sino fuerzas dinámicas en constante cambio. En este sentido, la realidad se encuentra en permanente devenir y, frente a ello, la voluntad de poder opera creando interpretaciones acerca del mundo, las cuales se hallan en disputa con otras posibles interpretaciones. Necesitamos, para la vida práctica, interpretaciones que permitan dar un orden provisorio al constante devenir de la realidad. Tales interpretaciones se relacionan con otras en términos de fuerzas en disputa. Como resultado, para Nietzsche, existe una relación inescindible entre la voluntad de poder, la interpretación (o el perspectivismo) y la verdad, en tanto ésta última es entendida como un orden provisorio por el cual se comprende la realidad desde cierto punto de vista en disputa con otras interpretaciones posibles, desde otras perspectivas. La voluntad de poder es, así, lo que nos permite dar un valor al mundo a través de nuestras interpretaciones.

Vida y voluntad de poder

La voluntad de poder es lo que se halla a la base de lo que existe, en tanto principio dinámico inmanente —es decir, no como una fuerza fundamental subyacente, a la manera de una verdad última, sino como una fuerza motora inmersa en la materia que, a su vez, le da sentido; por lo que no consistiría ni en una fuerza física ni en una fuerza psíquica—. En este sentido, es lo que determina las relaciones entre lo estable y el crecimiento, entendidos como la conservación de la voluntad de poder y el aumento del poder, respectivamente.

La voluntad de poder, referida a la vida, está asociada con su crecimiento y expansión. La vida, desde la perspectiva nietzscheana, no constituye una esencia metafísica universal —tal como lo afirmaban las corrientes vitalistas—, es decir, no se define como un fundamento último, sino que es un caso específico de la voluntad de poder. Así, la vida es una continua producción de modos de vida —a saber, de formas de lo que existe, sin un fundamento último,— atravesada por un entramado social, político y económico. Cuando la voluntad de poder, en lugar de expandir la vida, la conserva, se vuelve una voluntad de poder enferma, que tiende hacia la decadencia.

Dicha tesis, conjuntamente con la noción del ultrahombre entendida como un “superhombre”, le ha costado al filósofo la apropiación de sus ideas como parte del ideario del nacionalsocialismo. No obstante, es preciso señalar que la noción de voluntad de poder ligada a la expansión de lo vital en ningún caso hace referencia a la expansión territorial tal como fue planteada por el Tercer Reich, cuya contrapartida fue la muerte de millones de seres humanos. El entramado conceptual nietzscheano, por el contrario, hace referencia a una praxis vital que reafirma la vida y, en este sentido, crea permanentemente nuevas formas, de manera opuesta a la reafirmación de la muerte (tal como fue llevada a cabo por el nazismo).

 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea. Jun., 2022.
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Referencias

Lozano, C. G. (2011) Nietzsche: La voluntad de poder como interpretación. Ámbitos fenomenológicos de la hermenéutica, 42.

Cragnolini, M. B. (2010) Extrañas comunidades de vida: la presencia de Nietzsche... (Cassini, A. y Skerk, L.). Buenos Aires: Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.
 
 
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