Definición de Tragedia

La tragedia constituye una categoría literaria a instancias del fenómeno social del teatro en la antigua Grecia, para exponer historias verídicas, de ficción o que mezclan elementos de ambos, que suelen caracterizarse por un clima de aflicción y fatalidades. Así mismo, el término describe hechos de gravedad en la realidad social diaria.

Lilén Gomez | Julio 2022
Profesora en Filosofía

El origen histórico de la tragedia griega

La tragedia, en tanto género artístico, se origina en Atenas hacia el siglo VI a. C., llegando a su punto de mayor esplendor en el siglo V a. C., a partir del cual empieza su decadencia. Se trata de una expresión que se desarrolla en el contexto de la polis, ciudad, una vez que se consolidan ciertas condiciones materiales.

Por un lado, en el plano cívico-religioso, la vida pública ateniense experimentaba un clima de libertad y autonomía, el cual se expresaba en forma festiva. Este sentido de la festividad estaba ligado con una relación de familiaridad con los dioses: la vida religiosa no constituía una esfera separada de la vida pública, profana, sino que existía un vínculo de inmediatez entre ambas.

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A partir de la incorporación de la figura de Dioniso al panteón, Atenas hace lugar al ofrecimiento de fiestas celebratorias para rendirle culto a aquél; de modo tal que, en las fiestas dionisíacas, se exalta la fuerza cultual como elemento distintivo del cuerpo cívico ateniense.

Por otro lado, en el plano poético-discursivo, las fiestas introducen un elemento decisivo en el desarrollo de la tragedia: la noción del drama, apoyado sobre la mímesis, es decir, la imitación.

En tercer lugar, las festividades dionisíacas abren la posibilidad de un espacio de encuentro cívico, que será la condición para el desarrollo del teatro, en tanto espacio en el cual los individuos se reúnen para contemplar algo. Así, la concurrencia de dichas tres condiciones —el sentido de festividad, el elemento poético de la mímesis y la infraestructura teatral—, resulta el punto de partida propicio para el desarrollo de la tragedia griega.

Estructura de la tragedia griega

La estructura dramática de la tragedia presenta distintos elementos: se inicia mediante un prólogo, en el cual se presenta un resumen del argumento de la obra, mostrando el pasado del héroe trágico —quien la protagoniza—, hasta llegar a su presente.

Luego, prosigue el canto del coro (párodos), que da lugar a los episodios a partir de los que se articula la trama, representados por los actores. El coro dialoga a lo largo de la representación con los personajes, expresando sus pensamientos, e interviene entre cada episodio para apuntar el curso dramático de la acción, por medio de ideas de tenor filosófico y moral. El coro y el héroe alternan entre el canto y el recitado, exponiendo, así, el debate frente a cierto asunto conflictivo (agón), tal como la transgresión de una norma, la venganza, lo justo, etc. Por último, la tragedia concluye con el éxodo (éxodos), tras el último episodio, en el cual el héroe se vuelve consciente de su propia responsabilidad sobre los actos acontecidos previamente.

Esquilo, Sófocles y Eurípides han sido autores reconocidos como referentes del género trágico griego, a lo largo de la historia. Entre las obras trágicas más paradigmáticas, podemos mencionar Prometeo encadenado, de Esquilo; Antígona y Edipo Rey, de Sófocles; o Medea, de Eurípides.

La función social de la tragedia

Andrys Lukowski

En su Poética, Aristóteles (384 a. C. - 322 a. C.) señala la función “pedagógica” de la tragedia, a través de los elementos de la mímesis y de la kathársis. El rasgo formal característico de la tragedia es la representación por imitación (mímesis) de una acción que, por medio de la compasión y el terror que suscita en el espectador, provoca un sentimiento de liberación respecto de tales sensaciones (kathársis). La tragedia imita una acción —que es llevada a cabo por los personajes—, cuya verosimilitud radica en que la sucesión de actos es racionalmente necesaria, por su propia estructura. A medida que avanza la trama, se devela un mal que consiste en el resultado racional de una acción necesaria llevada a cabo por el héroe trágico y que, inevitablemente, éste acaba por sufrir en primera persona.

El padecimiento del héroe conduce al espectador al sentimiento de temor, a través de identificarse con él, de que aquello le ocurra en carne propia. Semejante temor lo hace compadecerse del héroe y, en consecuencia, sentir el deseo de evitar el mal. Lo que ocurre, entonces, es que con ese deseo se opera una transformación moral del espectador, que tiende hacia corregir las pasiones que lo conducirían a una desgracia como la que observa en el padecimiento del héroe trágico.

En ello radica el valor catártico de la tragedia, que se traduce en un valor práctico y político, puesto que suscita un aprendizaje para la vida en el espectador. Tal aprendizaje solamente es posible dada la distancia estética que separa al espectador de los actos que imita la tragedia, puesto que, si la distancia contemplativa fuera anulada, no podría producirse la catarsis, sino solamente una sensación de temor.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Julio 2022; sobre el original de noviembre, 2008.
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Gomez, L. (Julio 2022). Definición de Tragedia. Definición ABC. Desde https://www.definicionabc.com/general/tragedia.php
 

Referencias

Vélez Upegui, M. (2015). Sobre la tragedia griega. Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, 17 (33), 31-58.

Sánchez, A. (1996). «Catarsis» en la Poética de Aristóteles. In Anales del Seminario de Historia de la Filosofía (No. l3, pp. l27-147).

Martínez Menéndez, I. (2008) Los géneros literarios en la literatura griega.
 
 
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