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Definición de Pusilánime

La palabra pusilánime es un término que solemos usar cuando queremos expresar la ausencia de ánimo, de valor, que alguien presenta llegada la hora de enfrentarse a una situación adversa, superar obstáculos que aparecen en el camino a una meta, o de lidiar con un escenario muy doloroso. “Mi hermano es tan pusilánime que jamás va a enfrentar a nuestro padre para defender su postura.”

Persona sin ánimo, coraje, valor

Claramente de lo expuesto se desprende que el pusilánime es el opuesto al valiente, al héroe, al individuo que enfrenta todo lo que sea para lograr lo que quiere, o que se recupera rápido de alguna tragedia.

Este concepto claramente lo usamos con una consideración absolutamente negativa en relación a quien está dirigido.

No podemos obviar que se trata de una palabra que hoy día goza de un desuso bastante importante siendo remplazada por otros conceptos como cobarde, miedoso, entre los más corrientes, pero ello no mella en el hecho que cuando se la aplique implique un agravio, o una consideración mala respecto de a quién va dirigida.

Sin agallas y bríos para enfrentar problemas o superar tragedias

Generalmente, el pusilánime se destaca por no disponer de las agallas suficientes, o las necesarias, para hacerle frente a un reto u obstáculo que impide su acción.

Sentimiento de inferioridad y temor a los cambios

También, otra característica frecuente que encontramos en el pusilánime es el complejo de inferioridad que presenta respecto de los otros, es decir, al comprarse con los otros, él cree que es mucho menos aunque tal situación no sea efectivamente así, y por caso esta lectura sobre sí mismo, errónea muchas veces, lo lleva a desistir a la hora de enfrentarse a otro, a quien considera superior a él, por caso, es que con este tipo de personas, los especialistas, deben trabajar mucho el tema de elevar la autoestima.

La duda, el temor a los prejuicios sociales, especialmente al qué dirán de mi si decido realizar tal o cual acción, son condiciones muy presentes en el pusilánime.

Por lo expuesto no resulta muy difícil de percibir que el pusilánime no tiene para nada una existencia dichosa, feliz y tranquila en la vida, sino muy por el contrario, porque sus constantes temores, dudas, lo hacen recular en decisiones y elecciones que probablemente lo hagan un individuo más feliz, pero como la carencia de audacia es tal para el pusilánime, jamás avanzará en esa acción, comportamiento, que implique un cambio de rumbo, prefiere seguir inmerso en el mismo estado de cosas antes que sufrir un revés que lo amedrente aún más.

Podemos decir que el pusilánime también le tiene miedo al cambio, a todo lo que puede implicar riesgos, algo diferente, que no conoce y que no sabe cómo puede salir, entonces, prefiere, como decíamos, quedarse en la situación conocida en la que se encuentra, aunque la misma no sea la que lo hace feliz.

Cabe destacar, que en el delineamiento de este perfil, como en tantos otros, incide sobremanera la crianza, los mensajes, que el individuo haya ido recibiendo y asimilando de parte de su entorno más próximo, la experiencia.

Si fue criado con un predomino del temor, seguramente, sea esa su característica más saliente a la hora de actuar y pensar en la vida.

Es recurrente que muchos pusilánimes no reconozcan su condición como tales, porque claro, no es para nada un orgullo serlo ni mucho menos.

De lo expuesto, podemos concluir que el pusilánime es una persona que es probable ostenta un problema psicológico que influya en su bienestar emocional, es decir, que hace que no esté bien, que no se sienta seguro, y por caso, hasta pude influirle negativamente en el aspecto físico.

Una salida: la terapia

Las personas con esta problemática demandan de atención psicológica especializada que los ayude a superar este trauma de tener que enfrentarse a cuestiones difíciles porque creen no poder superarlas.

Por supuesto que en muchos casos pueden tener una visión sesgada y equivocada de sí mismos, construida erróneamente por influencia de otros a través de los años, y entonces, una terapia puede ayudarlos a identificar el problema y a poder recuperar esas agallas que se creen no poseer.

En tanto, la audacia, el ímpetu y el valor son características que se oponen directamente al pusilánime.

 
 
 
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