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Definición de Polea

Una polea es un artilugio destinado a levantar objetos muy pesados. Esta máquina simple se basa en el principio de Arquímedes, según el cual a partir de un punto de apoyo es posible mover un cuerpo.

Una polea no es más que una rueda acanalada que gira entorno a un eje. Por el canal pasa una cuerda que conecta con la carga que se pretende elevar, mientras que en el otro extremo de la cuerda se aplica una fuerza determinada.

Las primeras poleas fueron diseñadas precisamente por Arquímedes en el siglo lll a. C con el propósito de facilitar los trabajos de ingeniería civil y militar.

Cómo funciona una polea simple

Una polea simple tiene una rueda en la cual hay una ranura en su perímetro y dicha rueda gira sobre un eje central. Esta polea permite cambiar la dirección y sentido del esfuerzo aplicado y la distancia que recorre la carga equivale a la longitud de la cuerda recogida. Este tipo de polea constituye una palanca de brazos iguales, ya que el primer esfuerzo para tirar de la cuerda coincide con el peso de la carga. De esta manera, es posible elevar pesos cómodamente, con poco esfuerzo y desplazando un objeto a cierta altura.

Otros tipos de poleas

Cuando se utilizan dos poleas se denomina polea móvil. De esta manera, una de ellas es fija y la otra es móvil. La polea móvil es la que mueve la carga cuando se tira de la cuerda y así se reduce considerablemente el esfuerzo, concretamente a la mitad de la polea fija.

En algunas ocasiones se utilizan sistemas de poleas compuestas para mover grandes cargas con el menor esfuerzo posible. Estos sistemas más complejos son una combinación de poleas fijas y móviles y también son conocidos como polipastos.

Los distintos sistemas de poleas permiten multiplicar una fuerza como si fuera una palanca. Así, la ampliación de la fuerza de elevación o ganancia mecánica depende del número de secciones de cuerda que soportan la carga.

Otros inventos atribuidos a Arquímedes

Además del sistema de poleas, Arquímedes ideó un método para calcular el volumen de un objeto con una estructura o forma irregular, así como el célebre principio de Arquímedes.

Estos avances teóricos permitieron toda una serie de invenciones y artilugios de gran utilidad práctica, tales como el tornillo de Arquímedes para la ingeniería, la catapulta como arma para la guerra y un tipo de grúa (la garra de Arquímedes) que tenía el propósito de hundir los barcos enemigos. Estas y otras máquinas fueron determinantes para el desarrollo de la ingeniería civil y también para la guerra.

Fotos: iStock - Jon Faulknor / LunaMarina

 
 
 
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