Definición de Patrimonio Cultural

1. El patrimonio cultural es la herencia de carácter sociocultural transmitida entre generaciones compuesta por una amplia gama de elementos, desde ambientes (naturales, construidos o una mezcla de ambos), artefactos, y elementos inmateriales (este último se refiere a las tradiciones, la cocina, los idiomas, la vestimenta, etc.). El concepto nace de la importancia atribuida a cada elemento histórico en su proceso de estudio, en paralelo a la preocupación por proteger y conservar tales patrimonios a lo largo de los años.

2. Popularmente, refiere a una persona de profundo reconocimiento que manifiesta los valores, tradiciones y sentimientos de un país.

Etimología: Patrimonio, por el latín patrimonium, marcado por el prefijo patri-, de pater, en alusión a las posesiones del hombre a la cabeza de la familia, y el sufijo -mōnium, en función de la sustantivación.+ Cultural, dado sobre cultura, por el latín cultūra, con referencia en el adjetivo cultus, de culto, conectado al verbo colere, en cuanto ‘cultivar’; y el sufijo -al, en función de pertenencia.

Cat. gramatical: Sustantivo masc.
En sílabas: pa-tri-mo-nio + cul-tu-ral.

Patrimonio Cultural

Águeda Muñoz Gerardo | Julio 2022
Lic. en Antropología Física

Patrimonio culturalEl patrimonio cultural son los bienes materiales e inmateriales, acompañados por los derechos inherentes a los mismos, conforme su valor en el reconocimiento de la sociedad de acuerdo a su historia, sus costumbres, tradiciones y conocimientos. Este patrimonio no tiene un sólo dueño, pero sí tiene dueños definidos, los cuales pueden ser incluso la humanidad entera. El título de Patrimonio Cultural de la Humanidad se constituye a partir de la Convención establecida por la UNESCO en 1972.

De manera inmediata, podemos identificar a los monumentos y bienes inmuebles como documentos patrimoniales que conservan la memoria histórica de los pueblos; pero el patrimonio cultural no necesariamente son los bienes materiales que un grupo humano puede reconocer como recipiente de su historia e identidad, también pueden ser danzas, rituales, conocimientos o usos sociales, es decir; el patrimonio cultural intangible. Ahora, ¿por qué conservar estos elementos? Porque son parte de nuestra identidad, del legado de las personas que estuvieron antes que nosotros, son el pasado perceptible del lugar donde habitamos y nos ayudan a reconstruir nuestra propia historia.

Al investigar sobre patrimonio cultural, se puede encontrar que los templos religiosos fueron los primeros lugares en los que se almacenaron y conservaron tesoros o reliquias importantes para la gente de esos lugares y esos momentos en específico. Luego, distintas entidades fungieron como protectores de objetos peculiares o sobresalientes, como la nobleza, los anticuarios, los coleccionistas y después los historiadores. Aquí estamos hablando de salvaguardar objetos privilegiados, con cierto valor, pero sin la categoría oficial de patrimonio. Para llegar a ello se requiere un reconocimiento social de esos elementos como cruciales para la historia de algún grupo humano, por ello la consideración de lo patrimonial, en el sentido que nos atañe, puede cambiar.

Por ejemplo: los hallazgos en una zona arqueológica ceremonial del centro de México como Teotihuacán serían objetos comunes para la cultura que los creó, pero sería una curiosidad de gran valor para los exploradores y coleccionistas del siglo XIX, finalmente se convertirían en elementos que forjan la historia de un país y, por lo tanto, llegan a la categoría de patrimonio cultural, tornándose invaluables.

En Europa, durante el desarrollo de la Revolución Francesa, la serie de actos vandálicos que se desencadenaron a raíz del conflicto armado y político, provocó la destrucción de múltiples objetos religiosos que se identificaban como insignias del régimen a derrocar. Pero también fue a partir de estos sucesos y ante la violencia desmedida que surgió el impulso de conservarlos, en particular se giró la atención hacia los monumentos y edificios que se consideraban propiedad de toda la nación y, por lo tanto, elementos de su identidad como un sólo pueblo. Entonces podemos ver que los conflictos promueven la desaparición del patrimonio cultural, pero también pueden potenciar el descubrimiento o la creación de otros, lo cual vuelve difícil de olvidar que la guerra es parte de nuestra historia.

Legislación sobre patrimonio

Las situaciones en que el patrimonio se ha visto vulnerable, como el coleccionismo, el mercado negro o las luchas armadas han facilitado el deterioro y la pérdida de numerosas obras de arte y la desaparición de monumentos de gran relevancia histórica y artística; entonces para regular de manera eficaz la custodia y conservación del patrimonio cultural con el objetivo de reagrupar la memoria de forma sistemática surgen normas que se transformaron en leyes. Entre estos esfuerzos por conservar y concentrar los elementos materiales que conforman el patrimonio cultural de una nación se crearon museos y catálogos desde el siglo XIX.

En este ánimo de conocer y reconocer aquello que nos identifica de manera irremplazable se formalizaron las ciencias que poseen las herramientas para ello, como la arqueología y la antropología, además de la creación de las respectivas sociedades y asociaciones (como el INAH en México) que desde entonces buscan el entendimiento de los otros que devienen en nosotros a través de las evidencias que se vislumbran entre los escombros del pasado.

A nivel turístico: equilibrio entre una fuente económica, el respeto y los cuidados

Desde 1980, se comenzó a utilizar al patrimonio cultural como fuente de riqueza económica abriendo posibilidad al turismo, una idea que resultó sumamente redituable para diversos países, al grado de que buena parte del sustento de ciertas comunidades proviene de este modelo histórico y cultural. Con esto en mente, se vuelve necesaria la flexibilidad en cuanto al uso del patrimonio cultural como una manera legítima de incrementar ingresos monetarios y que estos mismos deriven en el financiamiento para su conservación, además de proveer para las personas que los resguardan o los procuran, esto significa reconocer la dimensión social y económica del patrimonio cultural.

En cuanto a esta última dimensión, es importante tener en cuenta que la restauración debe estar ligada a la difusión y comprensión del patrimonio cultural para, precisamente cumplir la función de recuperar la memoria de los pueblos. En esta relación también surge una controversia, entre el derecho que el público tiene a disfrutar del patrimonio cultural y el respeto que es preciso mostrar al mismo, entonces este derecho se ve limitado por la obligación a preservarlo, a no transgredir las condiciones que lo conservan en un estado óptimo. Desde esta perspectiva, no se le puede negar al turismo ser considerado como una forma de consumo de aquellas realidades que pertenecen al patrimonio cultural, en un intento de conocernos mejor y acrecentar la empatía entre seres humanos.

Patrimonio Cultural de la Humanidad: reconocimiento orientado a la preservación

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, mejor conocido por su abreviatura: UNESCO , es un organismo especializado de las Naciones Unidas que desde su fundación ha tenido como objetivo contribuir a la paz y a la seguridad mundial a través de la promoción de la educación, la ciencia y la cultura y todo lo inherente a las mismas. En tanto, desde la década del setenta del siglo pasado, la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de la UNESCO se ocupa de identificar y de proteger el patrimonio cultural y natural del mundo más valioso para así preservarlo a favor de las generaciones venideras.

En los documentos oficiales de la UNESCO se hace hincapié en la necesidad de velar por la no desaparición del Patrimonio Cultural. Su protección y conservación son necesarios para combatir su degradación o su posible desaparición definitiva.

Los espacios naturales también pueden recibir esta distinción, pues algunas formaciones geológicas o biológicas tienen un valor extraordinario y único.

Cuando se alcanza este reconocimiento, se adoptan todo tipo de medidas, como la rehabilitación del lugar, su promoción, así como garantías para su conservación.

Ejemplos ilustrativos

En México existen numerosos ejemplos de Patrimonio Cultural, como la zona de monumentos históricos de Tlacotalpan o la ciudad histórica fortificada de Campeche. La Reserva de la Biosfera el Pinacate y Gran Desierto de Altar es una muestra de patrimonio natural.

En Perú destacan las fiestas de carnaval de Ayacuchano, la danza Huaconada o la festividad del Corpus Christi de Cuzco como ejemplos de patrimonio inmaterial.

En España destacan la Catedral de Burgos, la Alhambra de Granada o la Casa Milà en Barcelona.

En Argentina podemos mencionar las Misiones Jesuíticas de los guaraníes o la Cueva de las Manos del Río Pinturas como ejemplos de patrimonio cultural.

Como es lógico, para conseguir este reconocimiento hay que cumplir exigentes requisitos, así como una valoración de expertos. En la mayoría de países existen instituciones asociadas al patrimonio cultural (en el caso de España es el Consejo del Patrimonio Histórico).

 
 
 
 
Por: Águeda Muñoz Gerardo. Licenciada en Antropología Física por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Maestra en Antropología por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente, cursa el programa de Doctorado en Antropología por la UNAM. Entre sus temas de interés se encuentran migraciones humanas, antropología genética y pueblos originarios de México.
Art. actualizado: Julio 2022; sobre el original de diciembre, 2013.
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Muñoz Gerardo, Á. (Julio 2022). Definición de Patrimonio Cultural. Definición ABC. Desde https://www.definicionabc.com/general/patrimonio-cultural.php
 

Referencias

Hernández, F. H. (2002). El patrimonio cultural: la memoria recuperada. Gijón: Trea.

Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural, de 1972, UNESCO
 
 
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